Vivimos en un capitalismo ficción, no sólo hay que producir bienes y servicios sino generar experiencias culturales (leo José Angel Bergua, Concha Martínez, Miguel Montañes, Pilar Negrete y Teresa Martínez en Coolhunting. Diseñadores y multitudes creativas en Aragón, 2007). Consumismo de ficción lo podriamos llamar. Nike, Adidas, Armani, Ferrari, Chanel ¿Las Vegas? Modelos vendidos por el neoliberalismo como pretenciosamente únicos y universales.

Ayer pudimos presenciar en Uesca la poderosa argumentación contraria al megaproyecto monegrino. Mucha gente acudió al salón de actos de la facultad de magisterio (La plataforma Stop Gran Scala pide un debate sobre el proyecto). Hay tantas dudas que “no somos cuatro”, como va diciendo públicamente el virrey Biel. Capitalismo ficción pero no ficción de inversiones. Que la pela la pondremos entre todos los aragoneses y aragonesas. Tomadura de pelo increible. Proyecto nocivo, social, cultural, medioambientalmente. Monegros no se vende. La metáfora de José Angel Biel rascando de nuestros bolsillos expresa todo. O nada. 5.000 millones de euros presupuesta anualmente la DGA. 17.000 pide ILD para empezar a funcionar. 11.000 millones acaba de invertir uno de los capos del juego para unas minucias en Macao. ¿De qué estamos hablando? Aragón, de nación a comunidad autogobernada por las mafias bananeras. Llega la globalización de las costumbres, y también el cambio climático.