Buscar

Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

La aragonesidad del Uesca

alcorazados2
Fuente: http://alcorazados.com/

Tocaba volver a publicar alguna pequeña reflexión. De vez en cuando nos dejamos caer por el tema fútbol y esta semana hemos presenciado el ascenso de un equipo aragonés a Primera División: la SD Huesca (o SE Uesca). Un hito histórico para un club de sus dimensiones, el cual hace dos décadas deambulaba por la Tercera División. Pero no nos detendremos en lo deportivo, sino en los aspectos identitarios.

Hay una imagen clara y contundente. La celebración de este ascenso ha aragonesizado el relato de la ciudad y su grada; de manera natural se han podido ver banderas del país, emblemas de la ciudad o la cruz de San Jorge. La exhibición de banderas españolas ha sido nula o anecdótica. No es una tontada, vivimos un momento complejo, justo cuando gente como Albert Rivera apuntalan discursos estilo Falange: “yo solo veo españoles”. La grada y aficionado del Uesca exhibe aragonesidad, un oasis en un desierto complicado. El club, o sus dirigentes ya son otra cosa, poco que añadir de Petón, un adulador de Primo de Rivera, o esa decisión de rodear todo El Alcoraz de una bandera rojigualda cuando visitó el Reus al equipo azulgrana.

Este aragonesismo no se entiende sin su hinchada joven, Alcorazados, hooligans que han asentado perfectamente el antifascismo en las gradas de El Alcoraz. Luchando contra los que querían colonizar, y promoviendo una animación fresca, contra el fútbol-negocio y muy relacionada con esa aragonesidad sencilla, de orgullo.

Ahí lo dejamos, para otros quedarán los chistes sobre tractores y pueblos, dardos estúpidos, que al final reniegan y escupen sobre su propia tierra, un país de aluvión, que además se desangra desde la cotidianeidad de la despoblación. Pero esto es otro tema.

Anuncios

Banderas gigantes, traiciones y colonos

normal-olves-672xXx80

Frantz Fanon decía que “cada generación ha de cumplir su misión o traicionarla”. La alienación cultural produce monstruos y en los últimos meses van saliendo de sus cavernas.

Hace unos días saltaba la noticia del lugar donde se encontraba la bandera española más grande del mundo mundial. Olvés (Comunidat de Calatayub), una tristeza enorme me invadió, en mi querida Celtiberia. Los ganapanes del Heraldo mostraban orgullosos tamaña proeza. Dicho emblema colonial se encuentra en una finca frutícola y ocupa 22.000 metros cuadrados. El gerente de la empresa podría ser un ejemplo de traidor en toda regla, su idea es  “reivindicar el españolismo sin complejos”. Se trata de un guardia civil jubilado. ¿Así nos quieren en la belicosa Aragón?

Se trata de un ejemplo anónimo. Parecen no sentirse identificados con Aragón. Como si esta tierra les hubiera maltratado. Pueden ser casos raros, extremos, pero aquí los tenemos, recordándonos la mordaza del imperio. Tenemos casos de renegados, que hoy en día escupen para la extrema derecha; es el caso de Federico Jiménez Losantos -nacido en Orihuela del Tremedal en 1951-, el cual migró de Aragón a los veinte años. O el de Jorge Azcón -concejal del PP en el ayuntamiento de Zaragoza-, quien no ha tenido la necesidad de marchar porque su papel españolizante así lo requiere la maquinaria putrefacta de su partido. Su colega Eloy Suárez está feliz en su querido Madrid.

Las últimas encuestas del CIS sitúan a un 15% de personas que se sienten única y exclusivamente españolas. Aquí habrá de todo, pero muchos son de esta corriente. Como Vox, Aragón necesita más Ejpaña. O Lambán. O la hidra de Ciudadanos, que pretende cargarse los municipios pequeños, devolver competencias al Estado o fulminarnos con trasvases y prácticas ya conocidas del pasado.

¿Somos un erial? ¿qué hay detrás de ese exhibicionismo rojigualda?

 

Conciencia nacional y 23 de abril

img_20180421_150600_7943141684269100300645

Cuando hablamos de conciencia aludimos a un fenónemo totalmente subjetivo, ajeno a cosas o elementos tangibles. La adscripción nacional no toma valor por esos elementos objetivos (sean historia, lenguas, cultura, geografía, opresión) si no por la exigencia de un sentimiento específico de solidaridad entre los miembros de un grupo humano (idea que tomo de Max Weber). Por eso da igual lo que ponga en tu DNI, tu eliges, tu conciencia es libre (aparentemente). Y eso lo sabe todo cristo.

Por eso teorizamos sobre concienciación, nacionalización y desnacionalización. La batalla está siempre presente en los elementos objetivos -una ley de lenguas, la historia manipulada, los recursos naturales, la hacienda propia-, los cuales buscan influir sobre la conciencia del grupo. Y aquí está el drama de la españolización o aragonesización de Aragón. La lucha por combatir el relato, que dirían los posmodernos.

Y la clave es la voluntad de pertenencia. En Catalunya ya han roto hace años con este dilema, una conciencia ineludible de país que ahora lucha por su independencia, situando su conflicto en términos de represión (y desgaste) a todos los niveles.

En Aragón ese nivel de conciencia queda muy lejos. Hace un año escribía con desgana sobre nuestro Día Nacional. Doce meses después toca apuntar alto y corregir perezas mentales. Podemos sonreir un poco (Día de la Cultura Aragonesa) y ser conscientes de lo que hemos sido. Así se ganan las batallas, pasito a pasito.

El tsunami feminista del 8M

photo5901984912901254978

Toca volver a escribir y está claro que el tema va a ser el feminismo y la centralidad que ha venido ocupando en este mes de marzo. De una manera rotunda y con una capacidad de análisis bestial, el movimiento feminista ha conseguido una visibilización histórica, acompasando de manera lenta y estructurada todo su discurso de desigualdad (brecha salarial, cuidados, patriarcado cultural, salud sexo-afectiva, migración y asesinatos de género). Este es el éxito de la movilización del pasado 8 de marzo. La globalidad de una narrativa que viene a cuestionar de forma directa las desigualdades, de género y de clase, en las sociedades capitalistas.

En lo sindical, era una huelga, con todo lo que eso conlleva. Hace ya  unos años, que las huelgas generales suelen tener cifras de participación muy irregulares. El termómetro de medida en estas jornadas se suele situar en la clásica manifestación de la tarde-noche. Y aquí las cifras del 8M han sido apabullantes. Desde las movilizaciones estatales contra la guerra de Iraq, o las nacionales contra el trasvase del PP, no teníamos cifras de tanta magnitud. La lectura lenta de UGT y CCOO demuestra que no han sabido estar a la altura, sus ejecutivas han tratado de nadar a dos aguas y su imagen continúa deteriorándose.

Luego tenemos a los que se hacen la foto a última hora, deprisa y corriendo. La derecha rampante y nerviosa, ya que la transversalidad les ha aguijoneado pero bien. Azcón and company en Zaragoza. De ellos depende que se empiece a acabar la brecha salarial (pero Rajoy se pone el lacito y ya veremos). No esperen nada de esta gente.

Así estan las cosas, con un nuevo feminismo, una nueva oleada de activistas que construyen de otra forma, con una metodología que los espacios masculinizados de izquierdas harían bien en poner en práctica. Recomiendo la lectura de todo esto a través de una activista aragonesa.

Anna Gabriel y el exilio

El desconocimiento produce monstruos. Por eso debemos tener presente el pasado para comprender en su justa dimensión lo que sucede actualmente. El hecho de exiliarse va asociado a una cuestión política, una perseción de un régimen que restringe derechos y libertades. Isabel II tuvo que huir. Oh, my god! Y Lenin expone sus famosas Tesis de Abril tras volver del exilio en Finlandia. Puigdemont deambula en el Estado belga. Ahora le toca a Anna Gabriel, así es la historia, y así seguirá siendo. Lo demás, marear la perdiz con pequeñeces. Para que unos cuantos sigan soñando con su capacidad de decidir, otras tantas deben permanecer libres, en otros lares, para moverse sin prisas, para construir república. La restauración borbónica sólo quiere sangre, represión y jaulas. Y así llevamos varios siglas.

anna gabriel

Sardigna: #nacionsinEstado 2

La isla de Cerdeña tiene una extensión de unos 23.000 km2, con una población de un millón y medio de habitantes -la mitad de extensión que Aragón y más densidad humana-. Se trata de un país montañoso, el 80% del territorio son montañas o colinas. Su historia obedece a las continuas ocupaciones por el control del Mediterráneo: vándalos, bizantinos, pisanos, genoveses. Hasta la Corona de Aragón dominó la isla desde finales del siglo XIII hasta 1718. Quizá de ahí le venga su sentido de libertad y autonomía. La creación de Italia como Estado supuso un rápido proceso de italianización, surgiendo movimientos que denunciarían esta colonización. Económicamente, el sector primario sigue teniendo una gran importancia (gracias a la cabra y el criado de oveja); se extrae el 75% del granito del Estado italiano, tiene importantes enclaves petroquímicos y químicos, y por supuesto la hipertrofia del sector servicios, con un importante lugar para el turismo (sol y patrimonio). A pesar de todo esto, la emigración como forma de vida (el paro juvenil alcanza al 56% de sus gentes, uno de los más altos de la Unión Europea). 

bandera cerdeña

El sardo es una de las lenguas latinas más arcaícas. Lo habla el 70% de la población de la isla (sobre un millón de personas), y está conformado por un variado conjunto de dialectos.

El sardismo como movimiento, ha tenido tres formas de construir su identidad, la primera, de carácter reactivo, como respuesta a la modernización extranjera, la cual operó en el XIX y se asemejaría al carlismo aragonés. La segunda, aparece como denuncia a la uniformidad impuesta por el Reino de Piamonte-Cerdeña, con lo que se defienden los intereses sardos. Y la tercera corriente, que operará bajo coordenadas autonomistas, relacionadas con toda la cuestión meridional italiana, reproduciendo los privilegios de la élite económica de la isla.    

El primer referente político de importancia lo tenemos en el Partito Sardo d’Azione, que surge como grupo agrario-populista en el período de entreguerras, de discurso regionalista, llegó a obtener un 28% de los votos en las elecciones legislativas de 1921.

En la posguerra el sardismo quedará anclado, con un lenguaje y esquema político propio del período anterior. Figuras históricas como Lussu optaron por la izquierda claramente, abandonando al agrario y localista PSdA. El autonomismo impregna a otras fuerzas políticas de obediencia central, como la Democracia Cristiana o el Partido Comunista Italiano. Cerdeña pasa a tener en 1948 un estatuto especial, lo cual contenta a las élites dirigentes del país. 

En los sesenta surge el independentismo con fuerza, encabezado por figuras como Michele Columbu o Antonio Simon-Mossa, en una línea táctica que denunciaba la colonización de la isla, la vía sarda al socialismo y la independencia como única solución. Esta izquierda anticolonial hará presión interna en el PSdA. En los setenta, se redefine el sardismo, gracias al trabajo de grupos culturales como Città e Campagna (Ciudad y Campo), o la llegada de una nueva generación de activistas, hijos de emigrantes, que se han socializado bajo valores de la izquierda antisistema. Se crea Su Populu Sardu (El Pueblo Sardo), para actuar en el campo político, combinando el sardismo clásico con las nuevas luchas de inspiración tercermundista. SPS opera de forma similar a Puyalón en Aragón -cada uno en su escala-, tratando de agrupar un bloque social anticolonialista, defendía un estándar para la lengua sarda -ante la complejidad dialectal del país- y electoralmente buscó frentes comunes con sectores indepes del PSdA -sin mucho éxito-.

Los ochenta refuerzan el papel del PSdA, al que acceden cuadros del SPS, llevándolo hacia una línea estratégica en defensa de una república sarda. En paralelo conviven grupos culturalistas, que teorizan desde una óptica mediterránea y libertaria. La defensa del sardo se organiza en torno a la Sotziedade pro sa Limba Sarda. De esta forma el PSdA muta, alejándose del autonomismo institucional y virando hacia posturas más obreras y de identidad, aunque su composición mesocrática no le permite plantear un movimiento popular de cambio (antisistema), lo cual genera frustración entre sus votantes (Roma no hace caso) y situaciones de tensión entre vanguardias jóvenes y viejas.   

En la actualidad el movimiento sardo existe en una variada sopa de letras, con el PSdA, Sardigna Natzione -independentistas y socialdemócratas-, Indipendèntzia Repubrica di Sardigna -de centro-izquierda-, Progres Progetu Repùblica, y unos cuantos más. Una histórica tendencia a las escisiones, que vino aderezada por la existencia de grupos paramilitares de liberación -como el Fronte Nazionale de Liberazione de sa Sardigna; socialista; y el derechista Movimentu Nazionalista Sardu-. Los servicios secretos italianos han buscado la forma de relacionar todo el sardismo con la violencia, y esto ha generado nuevas tensiones, como la desaparición en 2015 de A Manca pro s’Indipendentzia.

Más info en:

Núñez Seixas, Xosé M. (1998): Movimientos nacionalistas en Europa. Siglo XX. Madrid, Síntesis. Wikipedia: Nacionalismo sardo.


Pollos intensivos, Valtorres y soberanía

valtorres

Esta semana vamos a aprovechar el tirón del debate sobre las granjas y el sector porcino para comentar un caso particular. Llevaba semanas pensando en escribir sobre Valtorres, un pequeño municipio en la Comunidat de Calatayub, con 64 personas censadas y un término municipal muy pequeño (3,35 km2).

El anuncio de la instalación de una macrogranja industrial de pollos en la zona ha hecho saltar las alarmas en este tranquilo lugar de la Celtiberia. A escasos 600 metros del pueblo, se construiría una instalación para 72.000 pollos, con todas las afecciones que eso conlleva: fuertes olores, estiércol, riesgos para los cultivos tradicionales (cerezo, melocotón).

Más de 200 alegaciones se han presentado al INAGA, entre particulares y el propio ayuntamiento, todo ello en fase de estudio. Como siempre, la importancia de respetar la soberanía de los que viven en el pueblo afectado, un sitio que ha apostado por otro tipo de vertebración económica (Camino del Cid, turismo rural, arte rural). Aquí no hay que desmantelar nada, simplemente escuchar a la gente que vive en el territorio.

Y ya no entramos en cuestiones de bienestar animal, ética y consumo. Eso lo dejamos para otro artículo.

Emilio Gastón

Un hombre bueno falleció el pasado lunes 22 de enero. Emilio Gastón era algo más que eso. Una característica que ya lo dice todo, pero su dimensión va más allá de la bondad y honestidad. No escribo estas líneas para glosar ni exponer su vida, para eso hay otros medios y fuentes.

Gastón aparece como el único, el verdadero Justicia de Aragón, sin imposturas. La jura de su cargo lo dice todo: en diciembre de 1987, Tarazona, sesión de las Cortes, ante el féretro de Juan de Lanuza. Pocas imágenes tan potentes para el imaginario aragonesista en los últimos cuarenta años.

El Emilio del PSA, germen del autonomismo de izquierdas en Aragón, un movimiento de liberación social y económica, que acompasó un renacimiento cultural en las postrimerías de la dictadura franquista, con ciertos elementos discursivos del colonialismo interno. Le tocó ser diputado en el proceso constituyente de 1977. Barros y lodos. Sembrar y recoger.

Tuve la suerte de conocerlo, hace una década, un grupo de soberanistas decidimos homenajear su trayectoria y dignidad para un 20 d’aviento. Fue un placer escucharle. No se esperaba que gente de generaciones más jóvenes que la suya, fueran capaces de recordar su figura y empoderarla. Esa es la fuerza. La memoria es amarga cuando se olvida.

 

emilio-gaston-517x700
Vía http://www.andalan.es

Teleoperadores

telemarketing

El trabajo de teleoperador es un símbolo de la clase trabajadora del siglo XXI. Un trabajo precario, monopolizado por la temporalidad y que le viene como anillo al dedo al sistema productivo actual.

Podríamos hacer el símil con esas fábricas del XIX: con muchísima gente en salas, en unidades perfectamente separadas. Todos los movimientos están controlados por ordenador. En algunos centros hay que levantar la mano para ir al baño. El trabajador es tratado como un robot, aumentando el nivel de estrés. La hiperreglamentación de los call centers llega a niveles surrealistas.

Owen Jones (Chavs, pp. 180-182) ya se hacía eco de esta comparativa minero-fabril: profunda alienación respecto al trabajo, el cual puede consistir en leer un guión una y otra vez. La rotación anual de las plantillas es gigantesca -te consideran veterano a los pocos meses-. Hay empresas que tienen la política de no colgar el teléfono aunque el cliente esté insultando. Por eso el ver gente llorando es habitual. Todo como una granja de pollos.

En las últimas semanas, nos encontramos con una huelga de 24 horas en Extel, demandando mejoras en todas estas cuestiones. Los paros en Arvato-Qualytel suelen ser frecuentes. En GSS, más de lo mismo. Tres ejemplos en Aragón, para un sector que ocupa a 4.000 trabajadores actualmente. Siempre bajo la amenaza de cierres, despidos y represiones sindicales. El vergel neoliberal. Por eso, sindicatos como SOA suelen hacerse fuertes en estos centros de trabajo. A mayor vulnerabilidad, mayor exigencia de combate.

Así empezamos con el 2018, recordando y exponiendo. Todo crudo, pero real. Compartan y profundicen sobre un trabajo del que desgraciadamente solemos despotricar.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑