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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

¿Un poeta aragonés en lengua provenzal?

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En estos días tan españolizantes conviene recordar cosas, retazos de nuestra historia, que nos han abierto al mundo sin las exclusiones y el odio de otras. Resulta que allá por la Edad Media, el linaje de los Foces se hizo poderoso, ayudando a Pedro I en la conquista de Uesca -en el 1096-. Una casa nobiliar, de los “ricoshombres” aragoneses, con posesiones y tenencias por la Plana de Uesca -San Miguel de Foces, joya gótica da testimonio de ello-. Resulta que un tal Thomás Périz de Fozes, aparece como trovador en los primeros compases del siglo XIV. Poeta en lengua provenzal, recogiendo la tradición literaria del amor cortés, de la que dejó escritos poco más de cien versos. Todo esto lo he encontrado en unos viejos papeles del “Altoaragón”, como segmentos de historia local. Périz de Fozes representa ese mundo sabio y culto, cuya lengua materna era el aragonés pero eligió la koiné culta del momento para trascender en la literatura. Thomás también fue consejero de Pedro IV y administrador de la val d’Arán… Desde Aragón se le ha investigado poco. Un medievalista catalán -Martín de Riquer, senador franquista y padre del historiador Borja de Riquer- recuperó su figura para que la conozcamos hoy en día.

Dedicado a los que nos llaman cosmopaletos, sin más. El abrazar banderas para imponer la hegemonía del Estado no sirve para nada, si es un discurso vacío, sin sentido. Los aragoneses somos un pueblo viejo, culto, con muchísimas cosas que recuperar y dignificar. Periz de Fozes, al cual me lo encontré al azar, es el ejemplo perfecto. Y sólo con poco más de cien versos.

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Un toro para Gustavo

GUSTAVO ALCALDE

El virrey Gustavo Alcalde nos sorprendió con el despertar del toro, un símil fascistoide que agrede a los Derechos Humanos más básicos, como es un demócrata de orden, os recupero una entrevista que le hicieron en la prensa colonial (léase Heraldo de Aragón), para un especial de San Chorche en el año 2002. Es su opinión sobre la pluralidad identitaria aragonesa:

“Hay una realidad social, que los aragoneses, sintiéndose profundamente españoles, también nos sentimos profundamente aragoneses. Eso lleva consigo que aparezcan partidos que se autodenominan nacionalistas, pero cuya base social es regionalista. Eso ha producido una atomización de partidos que ha impedido las mayorías absolutas”. 

Saboya, Aragón y Catalunya

 

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Leyendo Reinos desaparecidos (de Norman Davies), os resumo unos párrafos sobre Saboya:

En 1998 la Liga Saboyana realizó una declaración de independencia que todo el mundo ignoró, publicando un proyecto constitucional para la federación de Saboya. El caso es que esta organización había tenido modestos resultados en las elecciones locales (un 5-6% de los votos). No era una locura. Pero una cosa es construir un movimiento independentista y otra tirarse a la piscina ante la mirada “contraria” de tu población. Ese plebiscito, tratado de farsa tiene relación con esto otro que cuento aquí: en 1860 Francia se anexiona la Saboya mediante un referéndum un tanto amañado. En su momento protestaron, ya que no representaba la voluntad del pueblo. París reaccionó rápido, enviando 10.000 soldados para instaurar la pax romana. Así funcionan los Estados-nación. Te asimilan y ni preguntan.

¿Qué ocurrirá el 1-O? No lo sé. Es muy probable que a medio plazo Catalunya se independice. Mientras tanto, el Aragón disidente trata de controlar la purria españolista, que ha pasado de banal a proactiva. Puyalón y Purna organizaron el sábado pasado una votación simbólica. La democracia ante todo, la de verdad, la popular. Otros, se esconden, o azuzan clichés del pasado, lean a la intelectualidad labordetiana esgrimiendo un historicismo mal entendido. Aragón no desaparece, permanece. Pero los tambores de guerra, necesitan de otras herramientas para esta vieja colonia, asimilada desde 1707, y a cuya población nunca se le preguntó lo que quería ser. Decapitado Lanuza. Nueva Planta y a correr.

Rebelión, represión y fascinación

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Esta semana tocaba escribir del proceso de desconexión catalán y la reacción jurídico-policial por parte del aparato del Estado. Ha sido comenzar el mambo y de repente el choque de trenes se ha convertido en una busca y captura de urnas. Se veía venir que el gobierno del PP tenía su plan de intervención bien preparado desde hace meses. Lo bonito ha sido ver a la gente normal, en las calles, manifestándose, ejerciendo sus derechos y lanzando un mensaje claro: queremos votar, esta rebelión no la para nadie.

El curso de los acontecimientos mueve a todas las piezas del tablero del Estado. La oportunidad de fracturar el régimen del 78 es casi única. Por eso se vetan charlas de apoyo, se arrancan carteles o se trata de perseguir e identificar a toda persona que se salta la línea roja del status quo. Mientras tanto el cuñadismo tragando bilis y ejerciendo de tonto útil para un Estado fascistoide, incapaz y con tintes totalitarios.

Educando a Frankenstein

Empieza otro curso escolar y os dejo una cita muy interesante para reflexionar sobre la educación y su importancia.

“Ahí tienes mi ejercicio de lengua; he hecho lo que me has pedido, con una introducción y una conclusión y sin faltas de ortografía; ahora, me pones la nota que me corresponde y quedamos en paz. No me pidas que, además, me interese por el texto que me has hecho estudiar. Tu vida es tuya. La mía es mía. ¡Hacemos tratos comerciales, no otra cosa!”

MEIRIEU, Philippe (1998): Frankenstein educador. Barcelona, Laertes, p. 27

carrasca

Banderas que no se agitan

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Mani del 26 de agosto en Barcelona #NoTincPor

Las banderas que no se agitan son las más poderosas. Están siempre presentes, nacionalizando e identificando a la gente, recordando el marco simbólico-nacional en el que se han de mover. Esto lo explica muy bien Billig en su Nacionalismo banal. A raíz de la mani de la semana pasada en Barcelona, se ha dado un vuelco a esta situación en Catalunya: el rechazo al terrorismo yihadista puede tener muchas banderas, y eso a la caverna “que no agita banderas” parece alertarle en exceso.

Todo esto tiene mucha importancia. Como la guerra sucia que se ha planteado entre cuerpos y fuerzas de seguridad. Si el Estado español pierde la hoja de ruta del orden y la seguridad -tal y como viene amparándose en occidente desde los atentados a las torres gemelas-, le queda muy poco. Y en Catalunya lo saben: por eso hay una obsesión por agitar las banderas. Independentistas contra el yihadismo. El orden y la seguridad se tambalean para el nacionalismo español.

Por eso rabia el PP. Sólo les queda la violencia (ejercida por pura praxis), el impedir. Ni urnas, ni banderas, ni monarquías hipócritas. Hay banderas que no se agitan, ya que están podridas.

 

El desposeimiento de los de abajo

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Fuente: http://www.asturbulla.org/

Tenía pendiente desde hace tiempo leer Chavs, de Owen Jones (2012), una obra crítica con la demonización que sufre la clase trabajadora en Gran Bretaña. Un libro contundente y que expone de forma clara esa gran mentira de la clase media, la paz social y la negación de la lucha de clases (degradando a todos los niveles a la clase trabajadora).

Margaret Thatcher abrió el camino para evitar que la gente pensara en términos de clase. Para ella era un concepto comunista, que agrupaba a las personas en bloques y las enfrentaba entre sí. Los conservadores apostaban porque la gente mejorase su vida a través del enriquecimiento personal y el emprendimiento, no por la acción colectiva.

Y así nos va, porque la resignificación simbólica de la gente humilde pasa por tener propiedades, ascender socialmente para crear la denominada “clase media”. En el Estado español vivimos todo esto con especial intensidad, ya que la destrucción de la conciencia colectiva ha generado una mentalidad generacional que sólo se valora por lo que posee, su título académico (meritocracia) y por la individualidad llevada al extremo. El narcisismo más absoluto.

Este desposeimiento explica el rechazo general, la demonización, de la huelga como herramienta para que los trabajadores tengan mejoras en sus ámbitos laborales. El reciente caso de EULEN en el aeropuerto de Barcelona es un ejemplo claro. Y los estibadores. Y mil casos más. La falta de solidaridad y empatía, debilita y hace que la gente se alinee con el poder. Así de triste.

Desde la época de Thatcher, las rentas del capital se han disparado, incluso en los ciclos de recesión económica, mientras que las rentas del trabajo pierden fuerza. Sin más. Somos mayoría pero nos siguen ganando la batalla. ¿Qué opinas?

La carnavalización del turismo

Agosto y el turismo, la gallina de los huevos de oro para la pandereta estatal. Así son las cosas y @desiertodesara lo ha explicado perfectamente en sus Tres apuntes sobre turismofobia: los turoperadores de los años 50 buscaban sitios baratos para colocar a sus clientes; la Ley del Suelo de 1956 era una barra libre para cualquier constructor; y el franquismo de apertura, ansioso de reconocimiento, generó las condiciones adecuadas.

La campaña de Arran es síntoma de algo que viene produciéndose desde hace unos años. La turistificación de determinadas urbes, las cuales quedan convertidas en parques temáticos, impidiendo la vida en determinados barrios de las mismas. En Aragón tenemos otro modelo, por ser un país de interior pero eso no quita para que haya brotes sospechosos de ser regulados y bien planificados: la polémica con el Salto de Bierge, las urbanizaciones en el Pirineo, ampliaciones de pistas de esquí, intentos de compra de patrimonio por parte de inversores privados. Es la carnavalización de todo. La punta del iceberg de un sistema, que agota esa gallina, y para el que todo vale con tal de que algunas élites (lucha de clases) sigan obteniendo beneficios.

También nos queda apostar por personalizar nuestra “marca”, Puyalón denuncia esta semana que si el turismo aragonés no potencia su identidad, corre el riesgo de perder futuros clientes. Si españolizamos nuestra oferta nos pasará como al Canfranc, cerraremos el chiringuito y se convertirá en otra cosa.

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Entre Batea y Molina

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Detalle del mapa de regiones y comarcas, del Partido Socialista de Aragón (1980)

Entre Batea y Molina de Aragón la distancia en línea recta es de unos 200 kilómetros. Si trazamos otra línea entre El Pont de Suert y Ademuz, son unos 300. En medio, un país extenso, despoblado, viejo reino, que muere por la desestructuración demográfica y la asimilación política.

El caso es que el ayuntamiento de Batea (comarca de la Terra Alta) ha planteado emanciparse de Catalunya y pedir su incorporación a la tierra noble. No entraré en posicionamientos sobre el tema, pero cierto es que el artículo 10 del estatutico aragonés (2007) prescribe esta situación para municipios limítrofes o enclavados en suelo nacional: para ello, debe solicitarlo el consistorio respectivo; que se oiga (opinión supongo) a la Comunidad o provincia a la que pertenezca; realizar una consulta autorizada para los habitantes; y que se apruebe en las Cortes aragonesas, pasando después a las Cortes Generales mediante Ley Orgánica. En resumen, casi imposible.

No sé si este es el post más adecuado para hablar de irredentismo, pero debemos exponer que hay territorios que supuran aragonesidad, la historia y las relaciones socioeconómicas así lo dicen… la ribera navarra, la comarca de Molina, las tierras altas de Soria, algunas comarcas del interior valenciano, el Delta de l’Ebre, Alta Ribagorça, Arán. Esta relación la dejamos abierta. Batea supura algo de aragonesidad, fue repoblada en el siglo XII por el fuero de Zaragoza y es zona de frontera: con todo lo que eso conlleva.

Tantos kilómetros de frontera han periferizado administrativamente a estos territorios. Barcelona, Valencia, Toledo o Zaragoza quedan lejos y sus políticas también. Las dos caras de la misma moneda. Echad un vistazo a esos municipios aragoneses que tienen frontera, la mayoría están olvidados -sobre todo en la Celtiberia- y pocos aparecen como ejes de desarrollo -Fraga o Calatayub-. Lo de Batea es una pataleta contra el olvido. En 2013, 22 pueblos de la comarca de Molina de Aragón protestaron para que su hospital de referencia siguiera estando en Zaragoza o Teruel, y no los trasladaran a Ciudad Real. Es decir, un paciente de Aragoncillo tendría que cruzar esa larga línea recta que une Batea con la ilógica colonial.

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