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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

Reivindicar la Corona de Aragón. ¿Fake o posverdad?

Ya hace un mes largo de este artículo de reflexión sobre la Corona de Aragón como concepto histórico o reactualización política. Como no soy de lo inmediato, lo dejamos por aquí a modo de repositorio. Tal vez, alguna despistada, lea con interés estas líneas de provocación de nuestro vetusto imaginario colectivo.

Artículo en Lagor.

Artículo en AraInfo.

Mapa de 1854. Explica tantas cosas…

Ayuso lee a Bourdieu

“Madrid no es ni Huesca ni Teruel, es mucho más”. Esto dijo ayer mismo la presidente de la Comunidad de Madrid, cuando era entrevistada en una cadena estatal. No seamos torticeras con el lenguaje. Ayuso no apela ni a racialismos ni a superioridades morales de ningún tipo. Que salga Mayte Pérez -consejera de la Presidencia del Gobierno de Aragón- a exigir que pida perdón es puro teatrillo actual. Isabel Díaz Ayuso dice la verdad.

Ayuso conoce a Pierre Bourdieu. Directa o indirectamente. Todo está en su teoría, la violencia simbólica. Madrid es el centro del Estado español, el resto son periferias o territorios más o menos asimilados. Paso de argumentar desde los tiempos de la Nueva Planta. Madrid es simbólicamente, el nacionalismo español, centralista, y que de una forma o de otra, debe hacer lo que le de la gana -como no cerrar sus fronteras aunque todas las comunidades autónomas limítrofes lo hagan-. Elige época y te darás cuenta. El pueblo madrileño es otra cosa. Y la insolidaridad de las capitales de Estado es otra (Londres o París).

Las reacciones naturales de las aragonesas responden a esa lógica, dentro de un marco territorial, cuyo simbolismo (cuando deviene en violencia) alude a injusticias, agravios, olvidos e imposiciones. Madrid, como espacio construido y reforzado en su capitalidad, vive de España. Y las políticas neoliberales y neoconservadoras se agarran a esa práctica. Y esto ya supera a Bourdieu.

Las cosas claras. Somos colonizadas para disfrute de las clases dominantes, que agitan sus banderas en función de sus privilegios de clase. Ayuso dice la verdad, es sincera. El problema vendrá con esa “madrileñofobia” que está creando y que ella no sufrirá. Como las falsas banderas que llevaron al sufrimiento de muchos soldados en las trincheras de la I Guerra Mundial.

Lo rural ha muerto; ¡viva lo rural!

En pocas semanas hará un año que asistí a la presentación del libro de Victor Guiu, Lo rural ha muerto, viva lo rural. Otro puñetero libro sobre la despoblación (editado por Dobleuve Comunicación). Os dejo mi humilde y sencilla reseña.

El mismo prólogo del libro ya nos avisa de las intenciones del autor. Aunque lo escriba Ernesto Jartillo -sociólogo y librepensador, muy cercano a Víctor-. El éxodo rural lo explica todo y lo demás es relato, un imaginario popular que se ha re-creado desde la cultura urbana. Una idealización, como tantas otras de estas sociedades líquidas, que se nos escapan de las manos, en las que la post-verdad manda más que la reflexión reposada de los procesos en el espacio y en el tiempo.

El libro parte de varios pretextos irónicos. Víctor burla desde la primera página esa pretensión de buscar el “desarrollo holístico”, una quimera que va a ir machacando frase a frase. Ya saben los lugares comunes sobre lo rural y la despoblación: el desarrollo sostenible, las sinergias, la vertebración desde supuestos del mercado capitalista, etc. El pueblo como producto turístico, hecho para visitantes, propios y extraños. Lo del espacio vivido queda para poetas, locos y los sufridores cotidianos.

El autor relata a partir de las situaciones de los alumnos en la residencia de estudiantes en la que trabaja durante un curso escolar. Va desgranando una historia múltiple en función de las vidas personales de los protagonistas -Manuel, Fátima, Ainhoa, Santos, Ignacio, Nuria o Valeria-. Estos adolescentes se encuentran en la capital (de provincias) y su denominador común es variado: los problemas normales de su edad (móviles, amores, futuro, disfrute) y que todos vienen de la ruralidad. Son de pueblo.

Esos pueblos de verdad, donde se acaba la carretera. Conocemos muchos en Aragón. Víctor no concreta los lugares exactos, cierto es, que por su origen, alude al sur aragonés. Pero un lugar sin carretera de paso lo tenemos por la Celtiberia, Alto Aragón, la eterna frontera con el País Valenciano, en las Castillas. Pensemos en Aragón, con lógica, lugar de referencia del autor. Sitios a los que se “va de propio” y que son el paradigma del despoblamiento humano. Ahí están los mapicas para corroborarlo, como el 174, elaborado hace no mucho por la Red SSPA.

De los lugares comunes, uno sonríe al leer ideas y percepciones, ya sentidas en algún momento como la anécdota del pueblo al que le estaban arreglando la carretera (p. 31), pero que no la dejen perfecta sino la gente marchará. El hecho de que las autovías o la alta velocidad han provocado un efecto desestructurador, ya que los pueblos quedan apartados y aparcados. Y la gente migra más rápido. Por eso los cuadernos de quejas de algunas plataformas políticas podrían replantearse su reivindicación de megalómanos proyectos de comunicación. Pero esto es otra historia. Como el orgullo de volver al pueblo de fiestas -hace ya unos años que no lo hago, y la nostalgia me secuestra-, algo que permite ver el medio rural lleno, aunque cada vez cuesta más. Todo el libro está salpicado de estas cuestiones, que para la persona que haya vivido en la ruralidad se hacen rotundamente tangibles.

Como hemos dicho la ironía no cesa, ese es el estilo de este “bardo somarda bajoaragonés”. Pero es real, como ese apelativo a “los de mantenimiento”, los que se quedan en el pueblo durante el largo invierno, o entre semana. Ese “todos nos conocemos”, que de obvio nos puede explotar en la cabeza, que genera confort pero otras veces puede volverse contra nosotros y traer soledad.

Lo rural como marca. El desarrollismo de siempre. Y un relato que apela a una total fake new sobre el mundo rural, con el campo como si fuera un vacío que hay que llenar y rellenar de alternativas diseñadas por y para el mundo urbano. Víctor también habla y narra sobre los emprendedores, con un punto más pesimista que optimista, ya que la Arcadia feliz no existe. Nunca ha existido. Ni en lo rural ni en lo urbano. Miren las estadísticas.

Al final el título lo dice todo, muerto lo rural, sólo quedará una suerte de híbrido urbano-rural, con lo que el medio vuelve a reinventarse. A casi todo el mundo le gustan los pueblos pero muy pocos pueden darse gusto de vivir en el mismo. Todo en sí como paradoja, “no hay de nada” y la solución es buscar el macrocentro comercial más próximo. La pandemia nos ha dado de sopetón contra un sistema, que el autor denomina, acertadamente, “globalimbecilización”, sin hoja de ruta ni prioridades, un mundo lleno de caos, de ultraindividualismos.

Una mierda. Pero el libre merece la pena. Y mucho. Feliz 2021.

El aragonés y los sindicatos

Esta semana me llegó por varios sitios una noticia positiva para la lengua aragonesa, la firma de ocho convenios de colaboración con entidades sociales, sindicales y empresariales para promocionar las lenguas propias de Aragón.

Pasados los días y según valoraba esta iniciativa, de la DGA (vía Dirección General de Política Lingüística), entré en una profunda frustración, por los olvidos y la poca sensibilidad que se tiene hacia supuestos aliados estratégicos. Soy muy subjetivo cuando escribo este post -como con todos-, la objetividad no existe, ni siquiera en las ciencias. Llevo diez años afiliado a un sindicato (SOA) que desde su fundación ha hecho uso y ha promocionado nuestras lenguas propias, con una implicación de compromiso y país. En 2009 fue el promotor de la coordinadora Aragón Trilingüe, una iniciativa decisiva para que se aprobara la Ley de Lenguas. Hemos realizado talleres de aragonés, nos hemos ofrecido para seguir apoyando las ideas de la DGPL, como en “Agora x l’aragonés” -aunque no nos hicieran caso: “no era el momento”-. Y todo sin pedir nada a cambio, por defender lo legítimo.

Me dirán que lo importante es la representatividad, llegar a mucha gente y que estos convenios sirven para eso. Se trata de regalarle el aprobado a un alumno que no ha entregado ninguna tarea en todo el curso, que jamás estudia y que encima, inocentes de nosotras, aún pensamos que esto irá en provecho de un indeterminado beneficio social.

CHA, responsable de la DGPL, hace muchos años que no piensa en clave de movimiento, y eso significa gestos y actitudes. Las buenas palabras nos embelesan a todas. Espero no dudar de que UGT o CCOO, OSTA o STEA, comiencen a trabajar de verdad por el reconocimiento de los derechos culturales de todas las aragonesas. Unas más que otras. El tiempo juzgará. Pero excluir no creo que sea un camino acertado. Sobre todo, cuando el españolismo, ha adoptado la vía del victimismo hacia su lengua supremacista.

¿Preocupa quién ocupa?

Quería escribir con algo de sosiego sobre el tema de los pisos ocupados. Ya que el maremágnum de noticias era tremendo hace unas semanas. Por momentos parecía que se iba a acabar el mundo con este tema.

Ya hemos visto que hay un interés por crear miedo en sitios donde no existe este conflicto. Vean el caso de Teruel y la propuesta del concejal de Ciudadanos (Ramón Fuertes) para elaborar un plan municipal para combatir la ocupación. Y las respuestas irónicas desde el Plan de Choque Social de Teruel.

¿Qué hay detrás de la campaña contra la okupación?

En este artículo, el sociólogo Emmanuel Rodríguez nos plantea la verdadera dimensión de este problema, con cifras que demuestran que el incremento de viviendas ocupadas no es especialmente significativo. De 25 millones de viviendas que existen en el Estado español, sólo 1 de cada 3.571 fueron denunciadas por este hecho en 2019.

Por otro lado, la inmensa mayoría de los casos se producen en las grandes urbes -Barcelona y Madrid-. No en Teruel. Evidentemente, el lucrativo negocio de las empresas de seguridad y videovigilancia apela a “si la ocupación te afecta a tí”.

Fuente / AraInfo

Es el pánico moral de las clases propietarias. Aquellas que accedieron al crédito antes de la crisis de 2007-2008, con la casa en propiedad y un endeudamiento que ahoga. La falsa prosperidad de tener propiedades. Ya se ha visto con la Sareb o los desahucios.

La sociedad española es de tener propiedades y ese nicho es el que interesa aprovechar económicamente. Empresas de seguridad, especuladores varios, legislación a la carta. Casi que volvemos a 1791… propiedad, propiedad y proteger la propiedad. Nadie piensa en lo que hay detrás de una ocupación… muchas veces desesperanza. ¿O el derecho a una vivienda no está reconocido como un Derecho Humano?

Alta tensión: la matraca final

El Gobierno de Aragón, abre el melón vacío de agosto, concediendo autorización administrativa al proyecto para repotenciar las líneas de alta tensión Foradada del Toscar-Escalona y Escalona-Escalona. La crisis del COVID-19 ha provocado que desde el Pignatelli se desempolven viejos fantasmas, que dormían el sueño de los justos, u otros en una huida hacia delante, ecocida e irresponsable con el futuro de todas (Castanesa, parques eólicos en el Matarranya, Mularroya).

La Unión Europea lleva tiempo trabajando la matraca de las autopistas eléctricas, justo en un momento en el que estas gigantescas infraestructuras sólo sirven para agravar el calentamiento global y la crisis económica neoliberal. En este caso la matraca es extender las líneas de Muy Alta Tensión.

Hace tres años de esta información.

En este caso volvemos con la machacona matraca de extender la red de líneas de Muy Alta Tensión -conocidas como MAT-, las cuales son el ejemplo perfecto de los intereses oscuros del oligopolio energético. Esto se traduce en crear un mercado único de energía que les permita especular en bolsa con los kilovatios.

En Aragón nos toca el premio gordo con estas líneas: la MAT Samianigo-Marsillon multiplicaría por 11 la capacidad de la línea entre Biescas y Pragneres, prolongándose hasta Magallón por Ejea. Hay otra MAT proyectada entre Peñalba e Isona, y se plantean repotenciar las 4 líneas transversales entre Samianigo y La Pobla de Segur. El Pirineo emparrillado, ni biodiversidad ni turismo ni reserva cultural. Pamplinas. No se podía saber. De repente, y ante el tsunami descendente de ingresos/beneficios que va a generar la pandemia del COVID-19, Lambán prepara el terreno con nocturnidad y alevosía. Territorio colonial, país vacío y vencido. Es lo que quieren y no descansan para ello.

Ya se paró en su día la Aragón-Cazaril y la Graus-Sallente. Se sigue luchando para frenar el despropósito de la autopista eléctrica Peñalba-Isona, de la que poco a poco van saliendo pequeñas inversiones que nos preparan para un futuro que ya está aquí. Muy terrible todo lo que escribamos sobre estos temas…

Antiguo Régimen a la mediterránea.

Hay cosas que parecen de novela, algo del pasado, pero hay que frotarse los ojos muy fuerte y pensar que estamos en pleno siglo XXI. La realidad nos muestra que los restos del Antiguo Régimen siguen ahí. Vivitos y coleando. Mientras el emérito huye, fiel a la tradición borbónica, la clase parasitaria sigue por estos lares con sus rentas y beneficios. Os explico lo que he visto…

Hace un par de semanas estuve pasando unos días de descanso en el extremo occidental del municipio de Tarragona. Se llama La Móra-Tamarit. Una zona costera, algo abrupta, que deviene en un puzzle de usos del suelo bastante caótico. En un espacio relativamente pequeño conviven chalets, hoteles, campings, explotaciones agrarias, y espacios naturales protegidos -los aiguamolls del Gaiá-. De hecho, llevan una lucha vecinal para que este lugar sea reconocido como Entidad Municipal Descentralizada.

Resulta que este territorio perteneció al Marquesado de Tamarit, otorgado por Carlos II a un tal Francisco de Montserrat y Vives, en atención a sus servicios en el sitio de Tarragona (jejeje). El caso es que el título se rehabilita en 1903, obra y gracia de Alfonso XIII, para dárselo a José de Suelves y de Montagut, terrateniente de la zona, jefe de Comunión Tradicionalista en Tarragona y diputado en el Congreso de la época de la Restauración durante varias legislaturas. El cacique de toda la vida.

Esto es para situarse. Y sospechar por dónde viene el caos de esta zona. Y aún hay más, María, la hermana del actual titular de este título nobiliar, se casó con Francisco Franco y Martínez-Bordiú -nieto del mayor genocida del siglo XX español-. ¡Booommmm! ¡No se podía saber! Dejé de buscar, al fin y al cabo, sólo quería informarme un poco de lo que veían mis ojos de turista. En esta zona también se encuentra el Castillo de Tamarit, una fortificación de tiempos de la conquista cristiana, que pasó a manos del arzobispado de Tarragona en el siglo XIV, el cual lo vendería a Charles Deering -millonario y yankee- en el siglo XX. Actualmente pertenece a una sociedad inmobiliaria.

Me vienen a la memoria ejemplos aproximados en Aragón: la finca de la Baronía de Escriche (en Corbalán, Comunidad de Teruel), el complejo de salinas en Arcos (Gúdar-Javalambre), o los yacimientos de la Cueva de Chabes (Bastarás, Plana de Uesca). Con un denominador común: desidia y abuso de poder.

Como siempre, tomemos conciencia de lo que nos rodea, ya que el tranquilo chiringuito de playa, puede estar sobre un suelo lleno de historia, chanchullos y dinero para los de siempre.

El desafío de ser autónomos

Un extraño julio, descorazonador porque el coronavirus sigue rebrotando, mientras los medios estatales se recrean con el “apocalipsis” aragonés, mostrando nombres, provincias, comarcas y localidades totalmente desubicadas. No sé si es ignorancia o desidia, pero está claro que la teoría de “Aragón, la última de las últimas en Spain”, es decir “no importamos a nadie”, se visualiza con estos temas. Se pueden hacer bromas o chistes. Pero ya es triste.

Mientras pasa todo esto, voy leyendo un libro que tenía pendiente hace tiempo. Del periodista Conrad Blásquiz, Aragón, de la ilusión a la decepción. ¿La autonomía en crisis?. Una crónica publicada en 2014, que rastrea en la historia de la Comunidad Autónoma de Aragón, desde 1982 hasta el gobierno de Luisa Fernanda Rudi. Un repaso rápido y sosegado a la historia de Aragón de las últimas décadas, en el que uno se da cuenta de la frustración colectiva que rodea al sueño olímpico autonómico. Y eso que el bueno de Conrad defiende con vehemencia la necesidad del autogobierno. A pesar de las circunstancias, y no es poco.

El pluralismo, la inestabilidad fruto de la ausencia de mayorías parlamentarias, el PSOE haciendo tapón, Juegos Olímpicos, Agapito y sus tejemanejes en Plaza y el Real Zaragoza, Cataluña, Pacto del Agua, la burbuja de la Expo, Gran Scala, el Rubbiatron, el Gomarcazo, la despoblación, las reformas del Estatuto, Giménez Abad… Muchas historias que contar.

El título de la obra lo dice todo. Y a pesar de que ya han pasado seis años de su publicación, parece un mundo, de hecho ahora hay 3 fuerzas políticas nuevas en el parlamento aragonés. Todas de obediencia estatal. Y alguna, con nostalgia autoritaria.

Hace no mucho escribía sobre el imaginario creado por el Aragón autonómico y la lectura de Blásquiz me reafirma. Los grandes temas en Aragón siguen sin resolverse. No somos rebeldes e importamos poco, por el tema de votos.

La gestión de una Comunidad Autónoma puede ser de mil colores, o de ninguno. Aquí entra en juego el Estado y sus transferencias infradotadas, su duplicidad administrativa, el no querer suprimir instituciones para no perder su legitimidad simbólica… la desconfianza. Sólo hay que ver cómo afronta cada ejecutivo autonómico la crisis del coronavirus: confrontando con el Estado, con sumisión, engañando y recortando servicios, buscando alternativas lógicas…, aunque la mayoría han antepuesto los intereses económicos a las personas. Pero este es otro tema.

Ser autónomo es la facultad de una persona o colectivo de obrar y hacer, con independencia, según su criterio propio, más allá de la opinión o el deseo de otros. Autonomía debería tender a soberanía. Pero en esta España invertida y de palo corto, algunas prefieren seguir pensando que desde los Ministerios y Madrid se resolverán nuestros problemas.

¿313 años igual? Y los que nos quedan… ¿no Lambán?

El espejismo de la estación de Canfranc

Mucha foto y muchos sueños que parece que se cumplen para la recuperación definitiva de la estación de Canfranc. Si leemos el Heraldo o las informaciones que sacan desde la Consejería de Vertebración del Territorio de la DGA, la reapertura es inminente. ¿Pero qué reapertura? ¿será un espejismo más?

Comunicaciones, patrimonio, turismo, quizás especulación. Debemos escarbar un poco para darnos cuenta que el rigor hacia lo que fue el edificio se cae por su propio peso, esto lo viene denunciando APUDEPA con insistencia. Ahora viene de visita el ministro Ávalos a engrandecer el espejismo y las falsas promesas: “inversiones en Aragón, Madrid cumple, se reabrirá…”. La vieja política de siempre.

Veamos la letra pequeña:

Me preocupa la propuesta acordada entre PSOE y Unidas Podemos, en el acuerdo de gobierno estatal, respecto a infraestructuras de transporte, ya que consideran prioritario culminar los corredores atlántico y mediterráneo (medidas 8.1, dentro de “revertir la despoblación”). La conexión interterritorial ofende a países de frontera como el nuestro. Son décadas de ninguneo y las prioridades están claras hace tiempo: La Junquera e Irún.

Para las zonas de frontera centrales, más dudas que certezas. El estado lamentable de la Route Nationale 134, entre Pau y Somport. Camiones, transporte peligroso… 80 kilómetros de tortura. ¿Está más cerca Occitania? Ahora lo dudo y más con el tema de la crisis del Covid-19. Hay otras prioridades y al final Canfranc, su túnel, el tren, quedarán sepultados. La hemeroteca es jodidamente objetiva. Y la partida de tenis, eterna. Ni La República en Marcha de Macron, ni el PSF, ni el PSOE, ni el PP… ni los subalternos de la foto en redes y el hashtag fácil.

Luego, a llorar por la despoblación…, en realidad, ¡a ploriconiar, a la vía fantasma!

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