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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

El desafío de ser autónomos

Un extraño julio, descorazonador porque el coronavirus sigue rebrotando, mientras los medios estatales se recrean con el “apocalipsis” aragonés, mostrando nombres, provincias, comarcas y localidades totalmente desubicadas. No sé si es ignorancia o desidia, pero está claro que la teoría de “Aragón, la última de las últimas en Spain”, es decir “no importamos a nadie”, se visualiza con estos temas. Se pueden hacer bromas o chistes. Pero ya es triste.

Mientras pasa todo esto, voy leyendo un libro que tenía pendiente hace tiempo. Del periodista Conrad Blásquiz, Aragón, de la ilusión a la decepción. ¿La autonomía en crisis?. Una crónica publicada en 2014, que rastrea en la historia de la Comunidad Autónoma de Aragón, desde 1982 hasta el gobierno de Luisa Fernanda Rudi. Un repaso rápido y sosegado a la historia de Aragón de las últimas décadas, en el que uno se da cuenta de la frustración colectiva que rodea al sueño olímpico autonómico. Y eso que el bueno de Conrad defiende con vehemencia la necesidad del autogobierno. A pesar de las circunstancias, y no es poco.

El pluralismo, la inestabilidad fruto de la ausencia de mayorías parlamentarias, el PSOE haciendo tapón, Juegos Olímpicos, Agapito y sus tejemanejes en Plaza y el Real Zaragoza, Cataluña, Pacto del Agua, la burbuja de la Expo, Gran Scala, el Rubbiatron, el Gomarcazo, la despoblación, las reformas del Estatuto, Giménez Abad… Muchas historias que contar.

El título de la obra lo dice todo. Y a pesar de que ya han pasado seis años de su publicación, parece un mundo, de hecho ahora hay 3 fuerzas políticas nuevas en el parlamento aragonés. Todas de obediencia estatal. Y alguna, con nostalgia autoritaria.

Hace no mucho escribía sobre el imaginario creado por el Aragón autonómico y la lectura de Blásquiz me reafirma. Los grandes temas en Aragón siguen sin resolverse. No somos rebeldes e importamos poco, por el tema de votos.

La gestión de una Comunidad Autónoma puede ser de mil colores, o de ninguno. Aquí entra en juego el Estado y sus transferencias infradotadas, su duplicidad administrativa, el no querer suprimir instituciones para no perder su legitimidad simbólica… la desconfianza. Sólo hay que ver cómo afronta cada ejecutivo autonómico la crisis del coronavirus: confrontando con el Estado, con sumisión, engañando y recortando servicios, buscando alternativas lógicas…, aunque la mayoría han antepuesto los intereses económicos a las personas. Pero este es otro tema.

Ser autónomo es la facultad de una persona o colectivo de obrar y hacer, con independencia, según su criterio propio, más allá de la opinión o el deseo de otros. Autonomía debería tender a soberanía. Pero en esta España invertida y de palo corto, algunas prefieren seguir pensando que desde los Ministerios y Madrid se resolverán nuestros problemas.

¿313 años igual? Y los que nos quedan… ¿no Lambán?

El espejismo de la estación de Canfranc

Mucha foto y muchos sueños que parece que se cumplen para la recuperación definitiva de la estación de Canfranc. Si leemos el Heraldo o las informaciones que sacan desde la Consejería de Vertebración del Territorio de la DGA, la reapertura es inminente. ¿Pero qué reapertura? ¿será un espejismo más?

Comunicaciones, patrimonio, turismo, quizás especulación. Debemos escarbar un poco para darnos cuenta que el rigor hacia lo que fue el edificio se cae por su propio peso, esto lo viene denunciando APUDEPA con insistencia. Ahora viene de visita el ministro Ávalos a engrandecer el espejismo y las falsas promesas: “inversiones en Aragón, Madrid cumple, se reabrirá…”. La vieja política de siempre.

Veamos la letra pequeña:

Me preocupa la propuesta acordada entre PSOE y Unidas Podemos, en el acuerdo de gobierno estatal, respecto a infraestructuras de transporte, ya que consideran prioritario culminar los corredores atlántico y mediterráneo (medidas 8.1, dentro de “revertir la despoblación”). La conexión interterritorial ofende a países de frontera como el nuestro. Son décadas de ninguneo y las prioridades están claras hace tiempo: La Junquera e Irún.

Para las zonas de frontera centrales, más dudas que certezas. El estado lamentable de la Route Nationale 134, entre Pau y Somport. Camiones, transporte peligroso… 80 kilómetros de tortura. ¿Está más cerca Occitania? Ahora lo dudo y más con el tema de la crisis del Covid-19. Hay otras prioridades y al final Canfranc, su túnel, el tren, quedarán sepultados. La hemeroteca es jodidamente objetiva. Y la partida de tenis, eterna. Ni La República en Marcha de Macron, ni el PSF, ni el PSOE, ni el PP… ni los subalternos de la foto en redes y el hashtag fácil.

Luego, a llorar por la despoblación…, en realidad, ¡a ploriconiar, a la vía fantasma!

El extraño republicanismo de Lambán

Republicanismo es una forma de gobierno enemiga a la monarquía, por lo que todos sabemos y sobre todo por los privilegios de detentar la jefatura de Estado una familia “elegida por los avatares del pasado”. El republicanismo también define el rebrotar de nuevos Estados a finales del XVIII -caso de los EE.UU.-, y en cierta medida el concepto republicano viene a confrontar a las democracias liberales burguesas, con una perspectiva de profundización en los derechos de la ciudadanía (el pueblo): transparencia, consultas, procesos más directos u horizontales…

Una república, puede ser conservadora o progresista, más o menos nacionalista, y también socialista, comunista (lógicamente) o imperialista. Pero nunca puede tener de jefe de Estado a un miembro de una familia X por derecho sanguineo.

El actual presidente de Aragón nos tiene acostumbrados a sus salidas de tono. Debe dormir muy tranquilo el hombre, pensando que es el rey del consenso y el sentido común. Sólo así puede entenderse el tweet (imagen de arriba) en el que felicitaba a Felipe VI (V de Aragón) por sus seis años de monarca, defendiendo valores republicanos (sic).

Lambán realizó su tesis doctoral sobre la reforma agraria aragonesa en la II República. El PSOE no es un partido republicano. El señor X ya se encargó en su momento de dilapidar este eje programático. Es un partido del Régimen. Y sólo así se entiende a Lambán, que se cree bastión de lo español, por eso su tweet. Más le valdría preocuparse de la financiación de Aragón, ya que ese régimen, que tanto le gusta, le escupe en la cara una y otra vez. Y van…

Vuelve el fracking

Los temores al “fracking” -fractura hidráulica en castellano- no son nuevos en este país. En 2014, las comarcas del sur ya tuvieron que movilizarse. Bastantes municipios del Bajo Aragón y Maestrazgo entraban en las quinielas ecocidas. La semana pasada saltó la noticia de una de las principales multinacionales petrolíferas obteniendo los permisos de la DGA para sondear dos áreas concretas del somontano altoaragonés, entre Lo Grau y Peraltilla por un lado, y la otra entre Fonz y El Torricó.

El capitalismo no descansa. En Aragón cuando no es una, es otra. A Lambán le da igual. Se la suda el cambio climático, los riesgos territoriales o la emergencia que sea. Dice una cosa y la contraria. Y esta batalla vuelve a realizarse en el medio rural, poca gente, desvertebrado, “a ver si cuela”. Hace no mucho, también sonaba el proyecto Cronos, que pretendía “pinchar” el subsuelo de la unidad hidrogeológica del Alto Jalón -con riesgos para todo el termalismo, embotelladoras, modo de vida, paisaje natural-.

Cualquier cosa puede pasar. Ya vemos la inyección de dinero público al sector del automóvil. Y todos estos permisos van interrelacionados. En este páramo colonial, no esperen lo mejor. Y de España, pues menos. Sólo hay que tirar de la maldita hemeroteca.

Hipólito y el qué dirán. Aragonesismo de confinamiento.

Artículo publicado en ARAINFO y LAGOR.

Hipólito Gómez de las Roces nunca se ha cansado de escribir sobre la necesaria unidad electoral del aragonesismo, entre CHA y PAR -cuando ambos tenían sobre un 20-25% de votos-, eso sí, con sus líneas rojas sobre el tema: sano regionalismo, la opción territorial es una ideología neutra, de centro. Su blablablá. También apuntó, que de lo contrario, ambos partidos pasarían a ser cadáveres sucursalistas del centralismo. Esto va de los años 2007, 2008… Y esa profecía al final se terminó cumpliendo una década después. En la doble tanda de las generales del año pasado, el PAR renunció a participar de la “fiesta de la democracia”, mientras CHA cooptaba con el entramado errejonista de Más País.

¿Qué opinará Hipólito, de Teruel Existe? Creo que no lo verá con malos ojos, a pesar de que su partido militante ha sido uno de los principales culpables de la situación de Teruel y comarcas del sur. También hay analistas optimistas, como Edu García, que interpretan una base progresista tanto en su electorado como en sus propuestas, apelando al sentido común -gramsciano- de la gente. ¿Es esto lo que buscábamos, no? Seguimos hablando de representantes en Madrid. El ir y venir de las organizaciones aragonesistas a lo largo de su historia puede tener un referente en lo que haga Teruel Existe; quizá el romper su virginidad política pueda ser beneficioso para construir el nuevo relato, que está muy alejado de los pensamientos de Hipólito.

¿Bandera de la España vaciada ¿del Aragón despoblado? ¿desmantelado? ¿colonizado? Dependerá más de lo que dure la legislatura, un asunto algo pragmático, pero que abre una ventana de oportunidad a esta agrupación electoral siempre y cuando se cumplan algunas de las promesas pactadas o reivindicadas. El resto, es territorio conocido. Ser la voz de “X”, ampliar sus posibilidades, el eje inclusión-exclusión o el doble regionalismo que postula (hacia Aragón y desde Teruel).

La idea de tener un representante en Madrid no es nueva. Aunque hay formas y formas, los casi 20.000 votos a Teruel Existe la convertían en la fuerza más votada en este territorio; en el 2000, Labordeta necesitó unos 65.000 votos (12,8%) para obtener su escaño por Zaragoza. El agarrarse al poder para que Aragón tenga un representante de sus intereses. El año 2008 fue el primero en que no hubo ningún parlamentario de un partido aragonés (de obediencia propia), desde 1977. Aquello era un aviso, y una década después se ha confirmado: el aragonesismo electoral está casi finiquitado con las formaciones políticas de siempre. Y tampoco nos hemos rasgado las vestiduras por ello.

El imaginario de estas formaciones gira alrededor de los temas de siempre. Repasemos y recordemos un poco. El Estatuto de Autonomía, un instrumento que da igual las competencias que tenga, si se recentraliza cada dos por tres. ¿Está obsoleta la reforma de 2007? Lo más importante estriba en que ha de cumplirse. ¿En cuántas ruedas de prensa Lambán no menciona la financiación? ¿Y el agua? El relato del pacto de los embalses, desarrollismo contra sostenibilidad, con la cabezonería en recrecer Yesa, entubar el Jalón para Mularroya o malvender la economía y el territorio en Biscarrués -mientras escribo esto, la justicia “tumba” este proyecto-. Un relato bien alimentado por el lobby agroalimentario de siempre, y que hace de palanca paradójica, cuando tenemos nuevas fuerzas en las cortes aragonesas que están a favor del trasvase del Ebro (Vox y Ciudadanos). Otro tema son las fronteras, somos país de acogida y de línea divisoria con el Estado francés, pero siempre estamos dando vueltas a lo mismo (el Canfranc, los gobiernos centrales y sus ninguneos) y encima con un anticatalanismo que lo estropea todo, ¿os acordáis de la Eurorregión? Y por supuesto, las infraestructuras internas, sin conexión de cercanías, con unos trenes “regionales” dignos de una mala película sobre el imperialismo británico, con la mentira del AVE y muchas carreteras estatales sin desdoblar. El paro y la precariedad no sólo forman parte del imaginario actual, siempre han estado ahí, con una Unión Europea austericida, que condiciona el autogobierno y sin un Marco Aragonés de Relaciones Laborales que nos permita decidir lo que queremos hacer en cuestiones de convenios y sectores productivos. En este breve repaso, queda el pactismo, esas sagradas coaliciones que cada vez se parecen más a extrañas nebulosas, transversales, en las que el PSOE se mueve de lujo. La foto del último gobierno autonómico lo dice todo. “Paremos a la ultraderecha”, y se acabó el relato.

Con este panorama político, no nos puede extrañar que entre un 60-70% de los aragoneses se sientan tan españoles como aragoneses. Esta identidad dual, neutra, carece de conflictividad a nivel territorial. Ha ido fluctuando con el tiempo, pero parece reforzarse en los últimos años. Si vivimos en un Estado como el español, en una sociedad capitalista y consumista que no nos trata como seres autónomos a nivel colectivo, estamos siendo colonizados y esto es duro, jodido de admitir, en el Primer Mundo. Pero es así. Es lo que el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel, llama la zona del ser y la zona del no ser, que se aplica para los denominados estudios decoloniales, centrados en criticar la colonialidad del poder y del saber anglosajón sobre Latinoamérica, África o cualquier espacio racializado. El ser te define y redefine, te clasifica y te sitúa en la línea de lo normal (España, Régimen del 78, descentralización autonómica, pactismo socio-económico), a partir de ahí jerarquiza la zona del no ser, en la que sitúa a las identidades aragonesas, no hay dualidad posible en este marco, ya que el ser significa aceptar el imaginario aragonesista de siempre, y el no ser te catapulta a la difamación pública y constante. Heraldo de Aragón ejerce perfectamente de juez y parte respecto a esta cuestión. Desgraciadamente, casi todo el aragonesismo ha jugado en el terreno del ser, sólo así se entienden las declaraciones -algo frecuentes- que realizaba José Antonio Labordeta respecto a la independencia de Aragón: “los aragoneses éramos un poco brutos, pero no tontos. Espero que ahora no nos estemos volviendo tontos” (El Periódico de Aragón, 7 de agosto de 2005). Pero esto no va de ser independentista o no, más bien de comprender que el Ser en España lleva un camino que no nos permite Ser (existir) como pueblo autónomo. Es una estrategia fallida, un imposible para el imaginario aragonesista.

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Casco antiguo de Calatayub, el ejemplo perfecto del Ser colonial normativo

Ellos tienen su verdad absoluta (el ser) y a partir de esta idea clasifican todo lo demás en términos de inferioridad y subordinación (el no-ser), lean este artículo sobre la irrupción de Teruel Existe en el Congreso. El ser (español) en su quintaesencia. Y es sólo una pequeña muestra. Ellos, el nacionalismo español, dominan la idea de civilización (supuesta, claro), con lo que esa identidad dual es una trampa, un aviso para navegantes sobre las líneas rojas que nunca hay que atravesar. Incluso para los situados en la zona del no-ser, como Puyalón de Cuchas, este marco de construcción de relato se hace duro, y ante una situación de crisis o desmovilización, se opta por un pragmatismo pedagógico que dadas las capacidades, también produce frustración. Tampoco se trata de tirar del manual antiespañolista. Se trata de construir otro imaginario, que no va de tener representantes en Madrid ni de dar vueltas a los temas de siempre.

“El qué dirán” era la frase más repetida por las feministas que lucharon a caballo del XIX y XX, ni María Domínguez ni Teresa Claramunt, tuvieron miedo en subir al estrado para decir las verdades que defendían, rompieron la zona de confort para denunciar la discriminación patriarcal sobre las mujeres. Ni Hipólito ni el PAR ni la CHA buscan construir otro imaginario. Excusas no faltarán nunca. Y autocomplacencia tampoco.

Aragón ha fallecido de éxito. Ese es el relato que nos transmiten, el del Ser. Aragón en España. Y se acabó. La Ronda de Boltaña ya cantaba allá por el 2001, en su Manifiesto de Invierno, la apelación a “¡Siete llaves al sepulcro de Costa!”. En clave identitaria nos ha matado el que dirán…, las consecuencias las tenemos en esa falta de todo para ser una colectividad consciente. Podemos quemar nuestras naves y huir de las posiciones de siempre, ¿es esa nuestra tarea? Creo que no. Lo inteligente sería reconstruir desde un nuevo marco, entendiendo que no es el que hemos sustentado hasta ahora. Por miedo y comodidad, la conciencia nacional aragonesa ha dejado de latir a las velocidades del pasado.

Fijáos en esta opinión de hace casi un siglo: “he pasado por todos los movimientos aragonesistas, pero afirmo que el movimiento para triunfar, tiene que salir de los pueblos y no de las capitales” (“Los precursores del aragonesismo (1978)”en Eloy Fernández Clemente (2014), Ante Cataluña), esta afirmación es de Gaspar Torrente, una figura histórica del soberanismo aragonés en clave de clase y por compromiso internacionalista. Ha pasado mucho tiempo de esa frase, el tiempo largo en historia, pero parece que vuelve con intensidad, como un guiño para este nuevo relato del que obviamente, sólo apunto reflexiones. Esto es una tarea de todas.

¿Ha de centrarse el movimiento soberanista en lo rural? ¿o llegamos tarde en esta estrategia? ¿desde dónde construimos el nuevo relato? El Ser que nos han impuesto ya vemos para qué sirve, una estrategia de dominación, en lo simbólico y en lo material, que mientras no rompamos a todos los niveles, seguirá imponiéndose sobre nuestras vidas. Defender las soberanías, que son variadas y se comunican unas con otras, apelar a la autogestión ya que no nos van a regalar nada, fracturar su relato, en el que yace secuestrado el aragonesismo clásico, de sillón y consejería. ¿Dónde se habla de la clase trabajadora? Claro, luego nos pasará como a los italianos…

Es duro aceptar que sólo con nuestra actitud se puede romper este relato. La militancia es uno de los saberes críticos que debemos aprender y reaprender. Y el reconocer a otras, como agentes afines, en igualdad de condiciones, aunque hayamos estado mucho tiempo obviando su trabajo. Y en tantas cosas, que nos debilitan por egos e historias del pasado. Estamos a tiempo de rehacer todo.

Tunelando y destrozando el país

Ayer fue el Día de la Tierra, y hoy es Sant Chorche, Día nacional de Aragón. Tierra, paisaje, identidad, pueblo. Por eso en un día tan especial, desde este blog mostramos nuestro firme apoyo a las compañeras de Jalón Vivo, que han iniciado una campaña de denuncia contra la tuneladora del Jalón, casi catorce kilómetros de injusticia medioambiental, para beneficiar a unos pocos.

El destrozo patrimonial del entorno de Mularroya ya lo visitamos en su momento. La obra ha continuado, faráonica se ve desde la autovía a Madrid. Harán un trasvase y joderán un paisaje único, las hoces del Jalón. La rentabilidad de este proyecto ya la veremos, pero una vez más, aparece el desarollismo incompetente de la DGA, la CHE y los oligopolios de siempre. en un momento de emergencia social, dilapidan el dinero de todas. Y la Tierra llora, también en su emergencia, ya que la huella hídrica es una de esas pesadas losas que nos aplastará para siempre.

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Foto de @coagret

 

Simone Weil

Mientras haya sobre la superficie del globo lucha por el poder y mientras el factor decisivo de la victoria sea la producción industrial, los obreros serán explotados.

Simone Weil (1957): Opresión y libertad. Buenos Aires, p. 55.

 

Ella vivió y escribió sobre las miserias de la clase trabajadora. En primera persona. Sin tapujos. lo que da valor y empodera toda su producción teórica. Llevaba meses con este artículo atascado, la crisis sanitaria-social desatada por el Covid-19 aparece justo para darle el valor que merece a esta mujer. Simone Weil.

De pensamiento crítico y demoledor, consideraba la opresión de una forma distinta a la versión marxista. No era la propiedad de los medios de producción la causa única de las injusticias sociales, sino la forma que adopta el trabajo en la gran industria. Para Weil, la Revolución Rusa no cambió estos fundamentos de la producción industrial, ya que divinizó a la gran industria, con una creencia ilimitada en el progreso y la ciencia. Simone contrapone cooperación con el hecho de manufacturar en bruto. Casi, de forma invisible, asoma la patita la lógica anticapitalista del decrecimiento. Y esto, en el mundo de entreguerras, hace un siglo.

Ataca la burocratización del movimiento sindical, aludiendo a esa perversa división entre obreros y especialistas. Y por supuesto a la mecanización del trabajo, con los cronómetros, las primas por producir, la competencia. El veneno del taylorismo. En resumen, la insolidaridad en los puestos de trabajo, la destrucción de la conciencia obrera.

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Simone Weil / Fuente: El Viejo Topo 

Simone nació en París en 1909. De familia judía no ortodoxa, estudia filosofía y humanidades en esta ciudad mientras prepara su acceso a la Escuela Normal. En 1931 inicia su trabajo docente en un liceo de Le Puy -cerca de Lyon-, su implicación en manifestaciones a favor de los desempleados le traerán problemas. A partir de 1934 empieza a trabajar como operaria en una fábrica de material eléctrico, aunque lo deja a los pocos meses por problemas de salud, inicia un provechoso Diario de fábrica, en el que plasma las miserias de las condiciones laborales. Va alternando diversos trabajos en fábricas, donde comparte su tiempo libre con los obreros. De esta forma va asimilando todas las miserias, sin sentimentalismos, interiorizando una condición laboral y humana de esclavitud. Fue brigadista internacional en la Guerra Civil española, alistada en la Columna Durruti, participando en el frente de Aragón.

Con la ocupación nazi, los Weil huyen a Marsella, allí Simone entra en contacto con un grupo de mujeres y hombres que plantean vincular las reformas político-sociales a las doctrinas cristianas. Complementa estas relaciones, estudiando filosofía griega e hindú. Su familia toma la decisión de huir a Norteamérica en 1942, concretamente a Nueva York. Se une al Movimiento Francia Libre, volviendo a cruzar el Atlántico, a Londres, pero se encontraba muy mermada de salud, falleciendo de tuberculosis en 1943, con 34 años. Entre su producción escrita, destacamos Reflexiones sobre las causas de la libertad y la opresión social; o La condición obrera. La editorial Trotta ha publicado una parte importante de sus escritos.

Un legado alejado de trincheras, Simone fue una visionaria al incidir en que la labor revolucionaria ha de ser emanciparnos de las fuerzas productivas, ya que el progreso tecnológico no es ilimitado. Fue oscurecida por no seguir la ortodoxia marxista, en un mundo de blancos y negros. Pero sus textos y memorias no dejan lugar a dudas. Su acercamiento a lo religioso también ayudó en esta sepultura intelectual, igual que su condición de mujer.

Para elaborar el post, he consultado: Ricardo Rodríguez (1994): “Una rebelde con causa: Simone Weil critica la fábrica”, en Revista Colombiana de Psicología, número 3, pp. 49-58.

Reflexión de urgencia sobre el coronavirus

 

mapa contagio
Mapa autonómico del problemón

El mapa que justifica este post lo explica todo. Da igual nuestro estado emocional, lo que recomiende la Organización Mundial de la Salud o que Wuhan y Lombardía estén selladas. Ya lo dijo Margarita Robles (ministra de Defensa), “no es un problema de territorio, sino una cuestión (…) que afecta a los ciudadanos”. La plena soberanía es esto. De Madrid al cielo. O al infierno.

Nos han querido siempre así. Encarceladas. “Antes roja que rota”, nos auguraba, aunque mal, José Calvo Sotelo en 1935. Un sistema radial, que si no frenamos la curva de contagio de aquí a ¿10-15 días? (buen artículo de @Soulful70) , nos dará un tochazo de centralismo irradiador.

¿Qué es un Estado fallido? Salgan de las cavernas y lo verán de forma cristalina.

 

Una década de días nacionales

Al inicio de esta década que ya agoniza, las movilizaciones en torno al denominado “20 d’aviento” eran otra cosa. Había alegría e ilusión. Belloch nos había colocado un gigantesco banderón español en la zaragozana plaza de Aragón. La coordinadora Espanyola, Au d’astí! consiguió buenas cifras de asistencia. Y la bandera se retiró de este espacio tan simbólico.

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Ayer acudí, como casi siempre, a la manifestación convocada por diferentes organizaciones, impulsada sobre todo gracias a Rasmia. Prácticamente era un acto de resistencia y dignidad. Reivindicar que somos pueblo, y también una nación, a pesar de lo que diga el Tribunal Constitucional. A pesar de la evidente falta de unidad ante una fecha tan señalada, el 20 de diciembre de 1591. Día del Justicia, de los derechos y libertades, de la lucha aragonesa. Un Día de Reivindicación Nacional.

Muy poca gente, los fieles y poco más. ¿Qué ha ocurrido para que en una década la gente se quede en casa en una fecha tan especial para el movimiento soberanista? Ojalá tuviera las respuestas. Hastío, cansancio, brechas personales y colectivas, estrategias mal planteadas. Un poco de todo. Cuando resistir no es vencer, cuando la gente joven desaparece de las movilizaciones, cuando otros miran para otro lado…, toca reflexionar y mucho. De esta forma, vamos camino de la nada.

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