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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

Banderas que no se agitan

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Mani del 26 de agosto en Barcelona #NoTincPor

Las banderas que no se agitan son las más poderosas. Están siempre presentes, nacionalizando e identificando a la gente, recordando el marco simbólico-nacional en el que se han de mover. Esto lo explica muy bien Billig en su Nacionalismo banal. A raíz de la mani de la semana pasada en Barcelona, se ha dado un vuelco a esta situación en Catalunya: el rechazo al terrorismo yihadista puede tener muchas banderas, y eso a la caverna “que no agita banderas” parece alertarle en exceso.

Todo esto tiene mucha importancia. Como la guerra sucia que se ha planteado entre cuerpos y fuerzas de seguridad. Si el Estado español pierde la hoja de ruta del orden y la seguridad -tal y como viene amparándose en occidente desde los atentados a las torres gemelas-, le queda muy poco. Y en Catalunya lo saben: por eso hay una obsesión por agitar las banderas. Independentistas contra el yihadismo. El orden y la seguridad se tambalean para el nacionalismo español.

Por eso rabia el PP. Sólo les queda la violencia (ejercida por pura praxis), el impedir. Ni urnas, ni banderas, ni monarquías hipócritas. Hay banderas que no se agitan, ya que están podridas.

 

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El desposeimiento de los de abajo

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Fuente: http://www.asturbulla.org/

Tenía pendiente desde hace tiempo leer Chavs, de Owen Jones (2012), una obra crítica con la demonización que sufre la clase trabajadora en Gran Bretaña. Un libro contundente y que expone de forma clara esa gran mentira de la clase media, la paz social y la negación de la lucha de clases (degradando a todos los niveles a la clase trabajadora).

Margaret Thatcher abrió el camino para evitar que la gente pensara en términos de clase. Para ella era un concepto comunista, que agrupaba a las personas en bloques y las enfrentaba entre sí. Los conservadores apostaban porque la gente mejorase su vida a través del enriquecimiento personal y el emprendimiento, no por la acción colectiva.

Y así nos va, porque la resignificación simbólica de la gente humilde pasa por tener propiedades, ascender socialmente para crear la denominada “clase media”. En el Estado español vivimos todo esto con especial intensidad, ya que la destrucción de la conciencia colectiva ha generado una mentalidad generacional que sólo se valora por lo que posee, su título académico (meritocracia) y por la individualidad llevada al extremo. El narcisismo más absoluto.

Este desposeimiento explica el rechazo general, la demonización, de la huelga como herramienta para que los trabajadores tengan mejoras en sus ámbitos laborales. El reciente caso de EULEN en el aeropuerto de Barcelona es un ejemplo claro. Y los estibadores. Y mil casos más. La falta de solidaridad y empatía, debilita y hace que la gente se alinee con el poder. Así de triste.

Desde la época de Thatcher, las rentas del capital se han disparado, incluso en los ciclos de recesión económica, mientras que las rentas del trabajo pierden fuerza. Sin más. Somos mayoría pero nos siguen ganando la batalla. ¿Qué opinas?

La carnavalización del turismo

Agosto y el turismo, la gallina de los huevos de oro para la pandereta estatal. Así son las cosas y @desiertodesara lo ha explicado perfectamente en sus Tres apuntes sobre turismofobia: los turoperadores de los años 50 buscaban sitios baratos para colocar a sus clientes; la Ley del Suelo de 1956 era una barra libre para cualquier constructor; y el franquismo de apertura, ansioso de reconocimiento, generó las condiciones adecuadas.

La campaña de Arran es síntoma de algo que viene produciéndose desde hace unos años. La turistificación de determinadas urbes, las cuales quedan convertidas en parques temáticos, impidiendo la vida en determinados barrios de las mismas. En Aragón tenemos otro modelo, por ser un país de interior pero eso no quita para que haya brotes sospechosos de ser regulados y bien planificados: la polémica con el Salto de Bierge, las urbanizaciones en el Pirineo, ampliaciones de pistas de esquí, intentos de compra de patrimonio por parte de inversores privados. Es la carnavalización de todo. La punta del iceberg de un sistema, que agota esa gallina, y para el que todo vale con tal de que algunas élites (lucha de clases) sigan obteniendo beneficios.

También nos queda apostar por personalizar nuestra “marca”, Puyalón denuncia esta semana que si el turismo aragonés no potencia su identidad, corre el riesgo de perder futuros clientes. Si españolizamos nuestra oferta nos pasará como al Canfranc, cerraremos el chiringuito y se convertirá en otra cosa.

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Entre Batea y Molina

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Detalle del mapa de regiones y comarcas, del Partido Socialista de Aragón (1980)

Entre Batea y Molina de Aragón la distancia en línea recta es de unos 200 kilómetros. Si trazamos otra línea entre El Pont de Suert y Ademuz, son unos 300. En medio, un país extenso, despoblado, viejo reino, que muere por la desestructuración demográfica y la asimilación política.

El caso es que el ayuntamiento de Batea (comarca de la Terra Alta) ha planteado emanciparse de Catalunya y pedir su incorporación a la tierra noble. No entraré en posicionamientos sobre el tema, pero cierto es que el artículo 10 del estatutico aragonés (2007) prescribe esta situación para municipios limítrofes o enclavados en suelo nacional: para ello, debe solicitarlo el consistorio respectivo; que se oiga (opinión supongo) a la Comunidad o provincia a la que pertenezca; realizar una consulta autorizada para los habitantes; y que se apruebe en las Cortes aragonesas, pasando después a las Cortes Generales mediante Ley Orgánica. En resumen, casi imposible.

No sé si este es el post más adecuado para hablar de irredentismo, pero debemos exponer que hay territorios que supuran aragonesidad, la historia y las relaciones socioeconómicas así lo dicen… la ribera navarra, la comarca de Molina, las tierras altas de Soria, algunas comarcas del interior valenciano, el Delta de l’Ebre, Alta Ribagorça, Arán. Esta relación la dejamos abierta. Batea supura algo de aragonesidad, fue repoblada en el siglo XII por el fuero de Zaragoza y es zona de frontera: con todo lo que eso conlleva.

Tantos kilómetros de frontera han periferizado administrativamente a estos territorios. Barcelona, Valencia, Toledo o Zaragoza quedan lejos y sus políticas también. Las dos caras de la misma moneda. Echad un vistazo a esos municipios aragoneses que tienen frontera, la mayoría están olvidados -sobre todo en la Celtiberia- y pocos aparecen como ejes de desarrollo -Fraga o Calatayub-. Lo de Batea es una pataleta contra el olvido. En 2013, 22 pueblos de la comarca de Molina de Aragón protestaron para que su hospital de referencia siguiera estando en Zaragoza o Teruel, y no los trasladaran a Ciudad Real. Es decir, un paciente de Aragoncillo tendría que cruzar esa larga línea recta que une Batea con la ilógica colonial.

Hombres, mujeres y medio rural (II)

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Fuente: @arainfonoticias

En agosto del año pasado iniciamos una reflexión elucubrando sobre la mujer en el medio rural. He tardado bastante en volver a escribir sobre el tema. Mi visión de género (masculino) entorpece el que pueda ofrecer un relato más o menos interesante sobre el asunto. Animado por mi pareja, creo oportuno recuperar alguna idea sobre estas relaciones hombres-mujeres en los pueblos, en el ámbito rural.

Y dicho esto, paso de adscribirme a ninguna teoría igual que a citar autores. No se trata de generar bibliografía ni nada por el estilo: la tozudez heteropatriarcal viste como viste y deja como natural todo aquello que viene impuesto.

¿Qué es ser una revolvedora? ¿alguien que revuelve no? Eso le dijeron una vez a mi compañera, en un bar de pueblo, un adjetivo usado por el típico hombre rural, estupefacto ante una mujer con criterio propio, que respondía y argumentaba, y no se quedaba callada ante la provocación de turno. Hace poco, leía una anécdota parecida en Twitter: una mujer discutiendo de política con dos hombres en un ambiente urbano, y la conversación se fue acalorando, sin que llegaran a ningún punto común, en estas, que uno de los varones le suelta “¡qué guapa te pones cuando te enfadas!”. Esta cosificación tiene sus efectos, ya que autogenera ese supuesto estatus de superioridad, para decirle a la revolvedora de turno algo muy claro: “mi sociedad, heteropatriarcal, te ha asignado un rol del que no debes salir ni incomodarme”.

En el medio rural todo esto se agiganta, por eso el hombre invade todo y nos muestra una radiografía muy conservadora de nuestros pueblos. El hombre hará lo que quiera y ella, tratará de buscarse sus pequeñas válvulas de escape. Y algunas de estas se muestran como una emigración forzada y forzosa, con el desarraigo que esto conlleva (lean a @LauraCoGi en Lo exilio rural: dellá d’a ruralidat trending).

Asesinan a mujeres. Matan y ahogan a nuestros pueblos. Y se sigue reproduciendo la misma mierda de siempre: el modelo de parejas con hijos, que tendrán todas las facilidades del mundo para vivir en el medio rural. Pero somos personas libres y si queremos otro modelo socioterritorial habrá que empezar por cuestionar hasta lo más simple, ya que a veces, cedemos en silencio, cerrando las puertas y no volviendo nunca más.

Seguiremos. Y disculpen la reflexión.

 

Huelga a la occitana

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Manifestación de mineros. Pancarta en occitano. Fuente: @Los4Motocarros

El verano es una época de pereza, de descanso, casi lo de escribir se agota con los sudores y excesos del momento. Hacía ya unas semanas que tenía en la cabeza alguna historia sobre las minas turolenses: el cierre, la reconversión y todas estas cuestiones. Me faltaba una palanca y esa vino el sábado 8 de julio, en una magistral charla de @Los4Motocarros para @Puyalon.

Y digo magistral porque puso el acento en lo verdaderamente interesante del asunto: la infinita capacidad que tienen las personas, los trabajadores, para autoorganizarse ante una decisión externa e impuesta. La historia se sitúa en un páramo geográfico en el centro de Occitania, en el Aveyron, en pleno Macizo Central, una zona con grandes yacimientos de carbón y cuya capital (Rodez) no pasa actualmente de los 30.000 habitantes. En esta zona se han desarrollado explotaciones mineras desde antes de la Revolución Industrial. Es decir, un Teruel de la vida.

Con un proceso de aculturación tremendo (desde el Norte impusieron el nombre de Decazeville a una población que se llamaba La Sala), la lucha obrera ya tuvo algún episodio de conflicto alrededor de 1886 cuando tuvieron una serie de huelgas con las que consiguieron reducir la jornada laboral y aumentar el salario. Para 1906, las mujeres de los mineros purgaron físicamente al administrador de la explotación, por una bajada del salario injustificada. El meollo de la cuestión llegó en los años 60, el gobierno De Gaulle, dentro de su plan de modernización económica, trató de sustituir el carbón por el petróleo. Plantearon despidos y reubicación de los obreros lejos de su casa. Era el acta de defunción de la zona. Y ocurrió de todo, encierros de los mineros, 307 alcaldes del departamento que dimitieron, huelga de los profesores, acciones de solidaridad de los estudiantes, manifestaciones masivas, huelgas de hambre, bloqueo de la línea ferroviaria Paris-Toulouse. Durante 45 días el Estado francés desapareció de la zona.

Los contenidos de la charla fueron claros y contundentes. El oxímoron lengua y lucha obrera se mostró de forma explícita, ya que los trabajadores -paisanos occitanos- usaban su lengua patrimonial y esto activó las alarmas más jacobinas de la reacción francesa. Ante una lengua que no existe, los trabajadores se afanaban por usarla ante la prensa y en pancartas y cánticos. Una forma de provocar a la casta republicana. Y así llegó el descubrimiento de lo occitano, con gente como Robert Lafont y su célebre tesis del colonialismo interno. De La Sala al internacionalismo obrero. Una derrota pero digna. De Gaulle decidió potenciar la instalación de centrales nucleares, y así, muerto el perro se acabó la rabia. Actualmente la zona es un erial, despoblación y desestructuración. Eso sí, muy bonito para los urbanitas parisinos amantes de la naturaleza. ¿A qué os suena esto?

Utrillas está hermanada con Decazeville. Supongo que algunos paisanos conocerán esta historia, que durante un tiempo cuestionó al sistema de producción capitalista y a su aliado eterno, el Estado-nación burgués. Hace ya 50 años de eso. El ejemplo está ahi, para quien se quiera acercar y conocerlo. Y aprender. Y construir. Y responder.

Prou de represión lingüistica!!!

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Hoy como ayer, siempre la misma película. 310 años después. La imposición violenta de la Nueva Planta nos trajo la castellanización política y cultural vía Decreto. Ahora, en junio de 2017, el parlamento aragonés (la supuesta “casa de todos”) prohibe usar el aragonés y el catalán en su actividad parlamentaria, con los votos de PP, PSOE, Ciudadanos, y la abstención del PAR. La chulería facha no tiene fin: vigilarán para que la fabla muera, y si pueden todo lo demás (dialectos, modalidades, programas educativos, recursos…). Felipe V estaría orgulloso de ellos.

Mientras tanto, en un mundo paralelo, la buena gente del aragonés anda perdida en discusiones y debates sobre grafías, puestecicos, entornos, oficinas de la lengua, “quítate tú para ponerme yo” y sanseladas varias.

¡Maravilloso país!

 

Biscarrués, no y prou!

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El domingo estuve acompañando, una vez más, a las gentes que llevan décadas protestando contra los grandes embalses. En este caso tocaba el de Biscarrués. Son muchos años de manifestaciones, pero haciendo recuento personal, las realizadas contra proyectos de pantanos se llevan la palma en mi mochila de protestas.

No siempre he estado ahí, las circunstancias mandan en demasiadas ocasiones. Pero en lo personal y colectivo siempre intenté aportar mi granito de arena. Contra el recrecimiento de Yesa, paralizando Santaliestra, el mencionado de Biscarrués -a la cota que sea-. La injusticia de Mularroya. O todos juntos en forma de trasvase.

Nos queda la dignidad, este país alternativo y orgulloso, que sabe organizarse ante ese toma y daca del desarrollismo, la obra pública franquista, el despilfarro, el dolor, las falsas compensaciones. Lo de siempre. España pisoteando. Y seguimos.

Fraga la aragonesa

Quizá sea una marcianada excentrica pero hace poco encontré un artículo sobre la ciudad de Fraga y aquí os dejo un extracto interesante sobre su aragonesidad. Poco diré, ya que lo interesante es que cada cual saque sus conclusiones. Pero la historia y la voluntad de permanencia han tenido sus hitos y parece que durante la revolución de 1868 la aragonesidad de la ciudad siguió su camino. Sin más, la conceptualización geográfica y territorial es muy compleja, y las fronteras (que unen y separan) actúan de manera estructurante. Aragón, Catalunya, Baix Cinca…, la franja y los países catalanes. Ja veurem.

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Fuente: Javier Costa, “La ciudad de Fraga y la Revolución de 1868”, Especial San Lorenzo. 2004.

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