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Blog aragonés de pensamiento anticolonial

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El nacionalismo aragonés y el tema banderil

Están siendo unos días raros, también especiales, toda esta polémica banderil desata pasiones a uno y otro lado de la trinchera. Incluso es un tema que nos permite reflexionar sobre la percepción socio-política que tiene la gente respecto al movimiento nacionalista aragonés. Ya que sin convocar nadie, con nombres y apellidos, la rentabilidad de la historia apunta claramente a Cha. Y no seré yo quien abuchée o aplauda esta sensación. Pero está claro que para el nacionalismo ejpañol a día hoy el aragonesismo rojoseparatista lo representa Chunta. Lo cual es triste, como un bucle meláncolico del que es difícil escapar. Cha se siente cómoda en esta situación, con unos parámetros que le dieron legitimidad hace no muchos años: se monta el conflicto externamente, lo apoyamos de forma neutral y como el españolismo es muy virulento, recogemos los frutos. PNV, el árbol y las nueces. Tierra Aragonesa va detrás, jugando al embrollo nominalista (la bandera de Belloch). Ejem, será la bandera de España. Ambas formaciones recogen firmas. Y la “IzIn” (izquierda independentista) necesitará aportar algo más de acción-reflexión en el asunto. Mientras tanto, la bandera ya no ondea. Supongo que eso es lo importante.  

Vía  /  La fiebre de las banderas (El Periódico de Aragón, 13.10.08)

Otros ejemplos de violencia simbólica:

Franceses de bien contra tunecinos y corsos (Marca, 16.10.08)

Catalanistas contra blaveros (Avui, 11.10.08)

Más de banderas españolizantes

Ufanos ellos. Relamen heridas ante lo que era un banal ensalzamiento de su enseña. Ni más ni menos. La locura (más virtual que real) se ha desatado pero la guerra de banderas no es algo nuevo ni se acabará ahora. En el mundo del deporte, fútbol por ir más lejos, se ha puesto de moda que los equipos del Estado español, cuando salen fuera de sus fronteras lleven la rojigualda. Iniciativa puesta de moda por el Sevilla, cuyo españolísimo presidente (José María Del Nido) ya ha demostrado muchas veces su talante (tics catalanófobos). El Atlético de Madrid, el Getafe, ahora el Real Madrid. Lo bueno es que hay gente a la que no le ha sentado nada bien el tema: el grupo ultra sevillista Biris Norte ya ha mostrado su rechazo a que su equipo lleve esa insignia. El triunfo de la selección en junio ha desatado el nacionalismo banal, haciéndolo estúpidamente explícito. Lo ejpañol de moda. Pero sin respetar otras sensibilidades nacionales. Belloch hace años que ejerce de casposo. El Real Zaragoza luce la bandera nacional aragonesa, aunque duró poco su alegría europea. Y la SD (H)uesca lleva en su segunda equipación la Cruz de San Jorge. Aunque luego argumenten que es para los oscenses madridistas (sic) ya que la primera equipación es azulgrana. Síndrome de Estocolmo mareante pero aún olemos algo a pescadilla. Esperemos que no se muerda la cola.

Una sóla bandera aragonesa…

¿Sólo una bandera de Aragón en toda la Expo?

 

“Si esto hubiera pasado en Cataluña, estaría todo lleno de banderas catalanas”. Eso sinceramente, me duele y me hace pensar que nos vendemos muy mal y da una mala sensación sobre nuestros políticos a la hora de defender nuestras señas de identidad (véase también el tema de los idiomas) ¿Por qué no hay por lo menos una bandera de Aragón junto a la bandera de España, como creo que es de ley?

 

Vía  /  Ramón Guilló: “La Expo y la bandera de Aragón”, Heraldo, 24.08.08

 

Esto opinaba un indignado ciudadano aragonés cuando visitó la Expo acompañando a unos familiares catalanes. La frustración normal del ciudadano dual que sueña con un Aragón respetado (y respetuoso) en el Estado español. Pero el monopolio es rojigualda. Mientras unos sueñan con selecciones deportivas propias para London 2012, otros nos postramos humillados ante una colonización simbólica que recuerda de forma sistemática que Aragón es el barranco centralista que separa Catalunya de Castilla. Ese cómodo colchón que algunos quieren encajar como sea: a pesar de nuestra historia, nuestros confictos, nuestra realidad sociocultural, etc, etc, etc.

Ejpañola BAI, aragonesa EZ

La guerra de banderas siempre está de moda. La celebración en Zirigoza del Día de las Fuerzas Invasoras nos deja una gigantesca-mega-bandera colonial en la plaza del Justicia. Chuan de Lanuza V postrado. Se protesta como se puede (Aragón: umillada, sozmesa y contenta). La represión simbólica está llegando a unos límites increibles, justo a las puertas de la inauguración de la EXPOculación. ¡Zapatero, disuelva nuestra autonomía!

 

 

Continúa la guerra de banderas: la ikurriña manda

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Llevamos un verano calentito con lo que podemos denominar como Guerra de Banderas. Es lo que hay. Una sociedad tan falocéntrica como la nuestra ha de exhibir sus emblemas a la menor oportunidad. Empezamos en julio y os contaba una extraña anécdota que viví en el PIR de Echo, con unos provincialistas de Uesca y la bandera aragonesa emancipadora (Xenofobia española en Echo). Alcohol y xenofobia interna. Llegó agosto y la sentencia del Tribunal Supremo que obligaba al Gobierno Vasco a colocar la banderita colona en los edificios públicos del país atlántico (Guerra de banderas: España vs Los Otros). Con las fiestas de San Lorién llegamos al colofón identitario: el ayuntamiento coloca una altiva y siniestra bandera española en la torre de la Catedral (De banderas españolas y aragonesas). Desquiciamiento y opiniones variadas de Nagore, Solano, Gállego u SoZiaLiSTa (Una de obispos).

De esta semana nos viene bien fresquita una carta al director de Carmelo Lafuente (“Banderas en Pau”, Heraldo de Aragón, 30.09.07), que estuvo en la capital bearnesa, en “un festival occitano”, muy turístico y cultural, y percibió “una docena de altos mástiles con diversas banderas: la francesa, la estadounidense, británica, italiana, alemana… También la ikurriña”. Escandalizado cuestionaba la ausencia de la bandera española. Carmelo cree que en el sur de Francia (sic) “está ganando terreno el independentismo vasco”. Se siente dolido e ignorado como español. Supongo que tras la goleada del día 9 de agosto en Uesca aún hay un pequeño terrenito para la esperanza. Dan mucho que hablar los trozos de trapo, que dicen los falsos internacionalistas. Seguiremos informando.

 

Guerra de banderas: Luis Gállego

Hay gente que piensa que es un espejismo, otros agitan el humor pensando que ya nadie se siente español. Otros dirán que papel mojado, puro folklore. Pero es una gratísima noticia el poder presentar esta carta al director (A Carlos Solano Lahora) de Luis Gállego, concejal de CHA en el ayuntamiento de Uesca. Opinión inserta dentro de la polémica que desató hace unas semanas Francho Nagore en su protesta por la bandera española (y colona) que ondeaba en lo alto de la catedral el pasado 9 de agosto. El sábado 18 Carlos Solano nos deleitaba en el Diario del Altoaragón con una proclama españolista, atacando un falso separatismo en CHA (mal que me pese) y argumentando toda una sarta de demagogias y mentiras (De banderas españolas y aragonesas).

Respuesta contundente de Luis Gállego: tienen que aceptar que hay gente que no siente española. Aunque sea un estigma patológico para los nacionalistas españoles. Siempre con sus chivos expiatorios (ahora Esquerra Republicana de Catalunya), sus miedos y sus imposiciones banales. En estos tiempos que corren, siempre hay alguna perla para degustar.

Post Data: habrá que decir que la decisión de colocar la bandera colona en la catedral no es del obispado de Uesca sino del Ayuntamiento. ¡Viva el PSOE antiaragonés!

De banderas españolas y aragonesas

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Quisiera responder a la carta que escribió Carlos Solano en este diario (18.08.07), en la que criticaba a Francho Nagore por otra carta del día 13 de agosto titulada “Bandera de España en la Catedral”. Me sorprendió mucho la enfermiza visceralidad con la que expresaba su españolismo el citado Carlos, además de la nula argumentación que expuso en relación a la bandera española que ondeaba en la torre de la catedral oscense el pasado 9 de agosto.

 

Para gente como Carlos lo único importante, identitariamente, es el Estado español (perdón, Ejpaña) y si por él fuera parece que Aragón no existiría. Le molesta que exista, a pesar de que es un país medieval bastante más antiguo que la invención española. Lo peor de todo no es que se sienta español o aragonés, sino que encima critique la política de ERC -¿a cuento de qué viene?-, o las banderas que hay en una sede cualquiera de la federalista CHA -por cierto, las que están son las adecuadas a mi modo de ver-. Apenas menciona el objeto de la crítica de Francho Nagore: la ausencia de la bandera nacional (perdón, autonómica) en la torre de la Catedral. Ofensa histórica al servicio de los de siempre, en un espacio que fue sede de Cortes nacionales (perdón, aragonesas), donde el obispo de esta diócesis (Vidal de Canellas) recopiló los fueros aragoneses (nuestros primeros derechos civiles) en el siglo XIII, o donde un 22 de abril de 1978 la entonces recién nacida Diputación General de Aragón prestó juramento en esta misma catedral, habiendo acto seguido una manifestación autonomista por las calles de la segunda ciudad del país. Bastante más justificaciones hay para que ondee la bandera cuatribarrada en la torre catedralicia que la rojigualda. Respeto para todos. Hasta para los que no nos sentimos españoles, a pesar del DNI. Del actual obispo de Uesca poco diré que ya no se sepa, obviando sus actitudes partidistas, es un ejemplo perfecto de persona que aprovecha su cargo para legitimar su visión reaccionaria de la sociedad -léase la reciente polémica con el grupo de música mudéjar en Chaca- y su nacionalismo banalmente español. Ellos ganan. Pero con estas actitudes discriminatorias hacia los símbolos propios sólo hacen que excluir y no incluir. Y es cuestión de tiempo y oportunidades para que el no-españolismo crezca y crezca. Tiempo al tiempo.

 

Guerra de banderas: España vs Los Otros

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Otra vez con la guerra de banderas. Parece ser que el Tribunal Supremo va a obligar a que la bandera colona muestre sus colores en los edificios públicos del gobierno vasco. Continúan las venganzas identitarias sobre Ibarretxe y el nacionalismo vasco. Desde Catalunya llega la reacción, instando al Estado español a que ponga la senyera en los edificios del Estado en territorio nacional catalán. Pues sí. Reciprocidad y solidaridad. La ley de la imposición es la que siempre dicta las estrategias del nacionalismo español. Si ellos no tienen la mayoría ya se encargarán de subvertir los sentimientos de la población para legitimar su país banal: así se ve en Euskadi donde la ausencia de la bandera estatal se correspondería con una población que no se siente española. Menos mal que ya cayó el último toro de Osborne que campaba en el principado. Aquí aún queda un largo y duro camino en nuestro reconocimiento nacional.

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