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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

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Á ixena

Siempre me ha llamado la atención esa voluntad férrea del mundo vasco por preservar y cohesionar su identidad. Hace unas semanas estuve por Bilbo y cayó en mis manos un sencillo folleto de promoción del euskera en el fútbol:

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Pensaba en Aragón, en las iniciativas de promoción y difusión, y se me hacía raro que SD Uesca, Real Zaragoza, Teruel y Ejea, pudieran difundir entre sus aficionados algo parecido, con diseños simples y mensajes directos, para empoderar. Traducción de los himnos, un vocabulario básico, alusiones a la rasmia o no reblar. Pero es un sueño, que en Euskal Herria llevan décadas construyendo. Aquí, no da para más, ni voluntad interna ni ganas de ser valiente (las líneas rojas: ya lo vivimos con Turistas descubriendo la realidad). Folklore sí, normalización no. Cosificar. Y todo esto tendrá su traducción directa en las urnas primaverales. Somos así. Un Ohio, ni Toscana ni soviet. Un país extraño al que le robaron el corazón…

Dedicado a todos los predicadores aragonesistas que niegan que vaya a haber una papeleta ídem en las estatales. Hay vendas gigantescas. Así nos va.   

Fabara

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La cuna del balón de fútbol moderno está en Fabara. Con sus 20 hexágonos y 12 pentágonos, ese diseño tan característico es aragonés. Un pueblo bajoaragonés, dentro del ámbito lingüístico catalán (Favara), tan propio como lo que se habla en Bielsa o en Torrelapaja. Con sus mil y pocos habitantes, conocido por ese mausoleo romano de Aemilio Lupo -el mejor conservado de Europa, ¡ojo!-, una depuradora ecológica que fue pionera en su día, y que en 2018 vive del porcino y la agroindustria (en un territorio en el que hay once tocinos por persona, tal y como nos cuenta Guayent Corral en “Chinónia”, (Güesque, 1, 2018).

En la década de los ochenta cerraron las cuatro fábricas de balones de fútbol -Meseguer, Legar Millán, Sentís, Baldomero…-, la globalización arruinó un oficio historico -heredado de los musulmanes-, el de curtido de cuero, técnicas de fabricación de piezas y cosido a mano. Fueron los directivos de Adidas los que vieron la oportunidad perfecta, para fabricar balones, en plan “Domestic System”, una impresionante red de trabajo que ayudaba a las economías familiares -desde Fraga a Alcañiz o Gandesa-. Al final se llevaron la producción a Marruecos y luego a Pakistán. Una pena, queda el recuerdo de las instalaciones, algún vídeo por internet y esa sensación de pérdida, de vacío, de ese peculiar tejido microindustrial que podría haber servido para vertebrar…, para generar bienes y servicios, pero que al final, llegó agonizando al Estado autonómico actual.

En este libro se cuenta esta historia tan peculiar:

Bielsa, Lola (1995): Fabara, capital del “pilotón”. Centro de Estudios Comarcales del Bajo Aragón-Caspe.

La aragonesidad del Uesca

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Fuente: http://alcorazados.com/

Tocaba volver a publicar alguna pequeña reflexión. De vez en cuando nos dejamos caer por el tema fútbol y esta semana hemos presenciado el ascenso de un equipo aragonés a Primera División: la SD Huesca (o SE Uesca). Un hito histórico para un club de sus dimensiones, el cual hace dos décadas deambulaba por la Tercera División. Pero no nos detendremos en lo deportivo, sino en los aspectos identitarios.

Hay una imagen clara y contundente. La celebración de este ascenso ha aragonesizado el relato de la ciudad y su grada; de manera natural se han podido ver banderas del país, emblemas de la ciudad o la cruz de San Jorge. La exhibición de banderas españolas ha sido nula o anecdótica. No es una tontada, vivimos un momento complejo, justo cuando gente como Albert Rivera apuntalan discursos estilo Falange: “yo solo veo españoles”. La grada y aficionado del Uesca exhibe aragonesidad, un oasis en un desierto complicado. El club, o sus dirigentes ya son otra cosa, poco que añadir de Petón, un adulador de Primo de Rivera, o esa decisión de rodear todo El Alcoraz de una bandera rojigualda cuando visitó el Reus al equipo azulgrana.

Este aragonesismo no se entiende sin su hinchada joven, Alcorazados, hooligans que han asentado perfectamente el antifascismo en las gradas de El Alcoraz. Luchando contra los que querían colonizar, y promoviendo una animación fresca, contra el fútbol-negocio y muy relacionada con esa aragonesidad sencilla, de orgullo.

Ahí lo dejamos, para otros quedarán los chistes sobre tractores y pueblos, dardos estúpidos, que al final reniegan y escupen sobre su propia tierra, un país de aluvión, que además se desangra desde la cotidianeidad de la despoblación. Pero esto es otro tema.

Simplemente Piqué

El señor Piqué hace y dice mucho para ser un hombre de fútbol, un ámbito en el que quedar bien prima por encima de la sinceridad y coherencia. Este jugador, declaradamente catalanista, y a favor de la consulta catalana, ha protagonizado una larga lista de desaires hacia el simbolismo españolista. O al menos eso dicen desde la caverna cuñadista. Ahora salta el tema por una manga recortada en la que aparecía la bandera española. Antes, por una supuesta peineta cuando sonaba el himno. Por sus gestos. Por ir a una mani para reivindicar el poder votar. Siempre hay algo. Todo esto es una muestra de la debilidad simbólica del nacionalismo español, al que solo le queda la coerción: “que no venga”. Jajajaja. El señor Piqué se ha plantado y el Mundial de 2018 será el de su retirada. Le toca por edad. Y por cansancio mental. Está claro que lo mejor es ser un hipócrita y tragar con todo. En Aragón, aún estoy esperando algún episodio de estos: ha llovido mucho desde unas declaraciones que hizo Alberto Zapater. No pasa nada porque Juanjo Camacho luzca la rojigualda con los colores del Uesca. Y aún pasa menos, o ya diez años del último partido de la selección absoluta de fútbol. Piqué y Catalunya están en otra galaxia, arrebatando hegemonía, con razón o sin ella.

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Españolissimo

Españolissimo. O narcóticos para todos. Nos están mareando progresiva y masivamente con todo el merchandising barato relacionado con los colores del Estado que seguramente tenga que ser intervenido en poco tiempo. Todas estas cosas le vienen bien a la casposa corriente liderada por Esperanza Aguirre, que desea esta cortina de humo para aligerar la pesada losa de las tijeras y la bufonada de la final de la Copa del Cazador. Refugiarse en los logros deportivos siempre es bonito, pero no da de comer. Es cosa de ricos y opulentos. Mientras La Roja supere eliminatorias todo irá perfectamente.

La banalidad identitaria tiene estas cosas. Grecia también sigue viva en la Eurocopa. Aunque le sigan cavando una honda fosa sobre sus antiguos pies. Si los estados depresivos se retroalimentan con calamidades, este escenario simbólico-deportivo puede suponer un drama estatal en toda regla. Si no funciona el gustoso opio, la lucha de clases podría estar llamando a las puertas: con los mineros de avanzadilla.

Oscuros objetos de deseo: el Balón de Oro

Cinco elementos definen el nacionalismo español en la actualidad: 1) LA MONARQUÍA (lean a la prensa en el discurso navideño del Rey); 2) LA CONSTITUCIÓN (en su sentido carcelario y limitante); 3) LA LENGUA (el castellano como arma arrojadiza e imperialista); 4) LA TAUROMAQUIA (tema castizo pero con potencial identitario tal y como se ha visto con la prohibición catalana); y 5) EL DEPORTE (o fútbol).

De este elemento me gusta escribir con relativa frecuencia (Trazos de octubre, La mejor españolización posible) y el españolismo mediático nutre bien hechos como el del pasado mundial de Sudáfrica. Pero la última perla ha venido con la elección de Leo Messi (argentino) como Balón de Oro del 2010, y toda la parafernalia de noticias y opiniones de la prensa deportiva estatal, aludiendo a una conjura antiespañola, como en los buenos tiempos del Caudillo, para justificar que ni Xavi ni Iniesta (los otros dos favoritos al trofeo) hayan sido premiados. Como siempre, quienes mezclan política, identidad y deporte son ellos, es así, saben que socializar españolismo a través de modelos de éxito es una garantía de ciudadanos adoradores del estatus quo y por lo tanto fieles a los valores que sustentan a la españolidad (como los cinco que he nombrado al principio del post).

Trazos de octubre

Menuda semanita hemos tenido. Con guiños por todos los lados. De Alvarito Arbeloa haciendo de pregonero zaragozano, Copa del Mundo en la mano, para recordar a todos los colonos lo felices que son. Y los mass-media cumpliendo su misión perfectamente. Igual que lo hicieron con la manifestación antitaurina, exponiendo cifras a la baja o ninguneando la pluralidad en sus espacios de desinformación. Entre semana, nos encontramos con el fútbol europeo, un Italia-Serbia y un personaje “siniestro”, Ivan Bogdanov, cabecilla mediática de esa conjunción entre deporte y ultranacionalismo. “Es el mejor hijo”, decía su madre. Bochornoso espectáculo. De aquí a la eternidad, llega este fin de semana y ya tenemos la composición definitiva del Consejo Superior de las Lenguas de Aragón. De esto escribiremos la semana que viene.

El Sankt Pauli, un equipo diferente

Vamos a cambiar de tercio tras la triste (y emotiva) semana labordetiana. Quiero dedicar unas líneas a un club de fútbol de los más atípicos en toda Europa: el Sankt Pauli de Hamburgo. Un equipo que tiene por bandera una calavera pirata y que además recoge una serie de peculiaridades que lo convierten en un club muy popular en el Estado alemán. Con un pequeño estadio, situado en un barrio obrero de Hamburgo, sus valores contrastan con el club poderoso de la ciudad (el Hamburg), el de las clases acomodadas. La afición del Sankt Pauli se caracteriza por sus convicciones antifascistas y antirracistas, aspectos que el propio club recoge en sus estatutos. Incluso algunos jugadores de este equipo se han implicado en el movimiento okupa de la ciudad o han participado en brigadas de solidaridad por centroamérica. Todo un ejemplo de cómo hacer las cosas con otro estilo en el apestoso y millonario mundo del deporte rey.

Paradojas deportivas: oscenses en el Zaragoza

10 jugadores procedentes del Alto Aragón (lo que viene siendo provincia de Huesca) han formado parte de la primera plantilla del Real Zaragoza en sus 78 años de historia. Pocos muy pocos, aunque podríamos contar también a los hermanos Lapetra, que en la fuente que he consultado aparecen como “zaragozanos”. Está claro que el fútbol aragonés no ha sido puntero históricamente: la cantera vasca y catalana siempre ha administrado de jugadores a equipos como el Zaragoza. Aunque la proximidad geográfica también hace mucho: de esos 10 futbolistas altoaragoneses, la mitad son de Almudébar. ¿Cantera o cartera? Las provincias impermeabilizando esa identificación entre club y país. Eso sí, habrá que contar cuántos zaragozanos han defendido la elástica oscense. Supongo que serán muchos más, cuestión demográfica. Pero este tema es historia para otro post.

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