Las alertas tauricidas están disparadas en la ciudad de Uesca. El año pasado descubrieron que les querían quitar los toros. Durante años, prácticamente dos largas décadas, se han organizado protestas antitaurinas en esta ciudad, siempre centradas en las fechas festivas de los sanlorenzos. Al no disputar la hegemonía del discurso, estas concentraciones quedaban aparcadas, marginadas, invisibilizadas. Nadie pedía respeto. Ahora las cosas han cambiado un poco: en 2015,el acuerdo de gobierno municipal (PSOE, Cambiar Huesca y Aragón Sí Puede) prescribe “la paulatina desaparición de los festejos taurinos en Huesca (para lo que se abrirá un proceso de diálogo con el tejido asociativo oscense y se programarán actividades alternativas)”. Esta medida generó un torbellino en la ciudad, bien alimentado por la prensa local, y que apartó la puesta en marcha del acuerdo. Esperemos que se abra el debate en torno a la segunda parte de la legislatura. El diálogo es positivo siempre, aunque a los sectores taurinos les moleste el tema -de hecho suelen eludir cualquier foro o debate sobre la cuestión-, y lo único que hacen es enarbolar las banderas de la patria casposa, de la tradición y del que nada cambie.

Estos sectores ya no hablan de arte ni cultura ni pasión por el toro de lidia, ahora inciden en el aspecto económico de la fiesta (la plaza llena, 1,3 millones de euros de impacto económico, etc.). Han sacado los argumentos pseudoeconómicos, con lo que habrá que denunciar subvenciones a ganaderos, plazas y asociaciones del ramo. Somos liberales para lo que queremos. La realidad es otra, por eso viven del cuento: una disminución del 50% de los usos taurinos en las plazas en los últimos ocho años. Es cuestión de tiempo, y lo saben.

manifiesto antitaurino 2016

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