El Partido Aragonés llegó a tener 19 diputados en 1987. Hoy sería impensable. Se quedaron con 7, su cifra más baja en procesos electorales nacionales. Biel, astuto Maquiavelo del siglo XXI, ya dijo en la misma noche electoral, que la derecha había sacado 30 escaños, la izquierda otros 30 y ellos en el centro. Con dos ovarios. En todo caso su proyecto regionalista sigue en su lento retroceso y digo lento porque han tenido pérdidas en el sur del país (más en Teruel), con algo de daño a nivel municipal por parte de Compromiso por Aragón. En Zaragoza han desaparecido del ayuntamiento (lo que dice mucho de su electorado, que se ha ido al PP o a UPyD), y en el resto del país mantienen, briosa, su representatividad. Por lo menos para aparecer con rentas que les permitan seguir metiendo mano en la res publica aragonesa (diputaciones, comarcas, algún municipio importante). Que pacten con la Rudi en las Cortes dirá mucho de su partido: o como proyecto aragonesista de centro-derecha, o como Agencia del Poder “Biel S.A.”. A cada uno, lo suyo.

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