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Blog aragonés de pensamiento anticolonial

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Tres años del Aragón-Chile

Dentro de unos días hará tres años del histórico partido entre las selecciones nacionales de Aragón y Chile. Llega la navidad y con ella el momento de reivindicar lo propio, en este caso tener y competir con selecciones deportivas en igualdad de condiciones. Por lo que leo («Una tradición que cae en desuso», Diario As, 24.12.09), este año está chunga la cosa, se han suspendido todos los partidos de las selecciones habituales (la crisis económica, dicen). Sólo se salva de la quema, la Catalunya de Cruyff, que encima ganó a Argentina (4-2). Los vascos, a lo suyo, por segundo año consecutivo con una fuerte división (Euskal Herria contra Euskadi), la desnacionalización sociopepera sigue su curso, y ahora van a por el pobre olentzero. En nuestro querido país nos conformamos con el agua de borrajas: hemos jugado más partidos que Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-León, Valencia, Extremadura, Galicia, La Rioja, Navarra o Murcia. Quinta en un hipotético ranking «autonómico». Así que brindemos por tanta crítica gratuita, porque todo lo que va mal, siempre puede ir peor. Joujoujou.

La mayoría social necesaria

Allá por el 2001 le felicidad social en Euskal Herria era grande. Rescato un artículo que publicó el Gara del sociológo Alfonso Arnau (titulado «10%+25%+50%=Mayoría social», 18.04.01), que hablaba de las mayorías sociales y sus famosos porcentajes para ejercer la autodeterminación. En ese momento, el sentimiento de «pertenecer a una comunidad etnocultural vasca» apuntaba a un 10% de la población de Ipar Euskal Herria, un 25% de Navarra y un 50% de la Comunidad Autónoma Vasca -usando su terminología-. A partir de aquí, explica Alfonso, hay que mediar en un proceso que superaría el actual sistema de cooptación de los partidos políticos, elegiría una autoselección patriótica allí donde hiciera falta, y además crearía un proceso en el que los ciudadanos ejercerían de jurados políticos para vigilar a los cooptados. Un pueblo, un hogar, el derecho a decidir, el respeto por el contrario. Todo esto suena complicado y más en los tiempos que corren, cuando volvemos a ensayos autonomistas. El tiempo pasa. Encallados como estamos en este sistema, leer y releer siempre es fundamental. Aquí lo dejo, aunque sea verano, falta hace.

Tibet Libre

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El Tibel llora sangre y dolor por la opresión del Estado chino. El mismo que sólo reconoce 19 muertos en las protestas desde el pasado 14 de marzo. El gobierno tibetano en el exilio (ciudad india de Dharamsala) informa de 140 tibetanos muertos. Todo un dilema internacional que nos muestra, una vez más, como se las gasta la tiranía de los Estados-nación (más allá de la filosofía que los dirige: sea comunista, liberal, fascista o bananera). Otro desgraciado juego de espejos. Y una llama (que no la olímpica), prendida por pretender conmemorar, ¡pobres tibetanos! el 49 aniversario de la insurrección contra los comunistas chinos, con 10.000 muertos y 100.000 exiliados, entre ellos el Dalai Lama. El aparato mediático-represor del Estado centralista chino alimenta el odio y la venganza: “aplastar la conspiración”, “intenciones malvadas de los independentistas”, “quieren separar el Tibet de la madre patria”, “hipócritas por ofrecer un falso diálogo”, etc. Ayer mismo hubo protestas de activistas en el acto inaugural de encendido de la llama olímpica (en Olimpia, Grecia), los retiraron porque molestaban mucho, perjudicaban la paz social y la cocacolización de China. Y lo que no llegamos a ver. A mirar para otro lado (http://www.2008-freetibet.org/).

            Etno-centrismo para todas. Ahora en China, antes en México, Yugoslavia, Francia, Turquia, Ejpaña o Rusia. Por donde quiera que vayas. Todos los Estados-nación son bastiones etnicos, que han impuesto su ley a base de sangre, guerras, olvidos, manipulaciones, vulneraciones, imposiciones y dominaciones de unos colectivos sobre otros (se llamen Aragón, Córcega, Occitania, Laponia, Kurdistán, Taiwan o Tibet). China sufre un impasse emocional, reconocible en Europa occidental desde hace tiempo: con la disolución de los tres elementos clave (población, territorio y soberanía) para la coerción estato-nacional. Aunque lo primero será reconocer el conflicto: y esto puede empezar por llamar a las cosas por su nombre y que no te apalizen por mostrar la bandera tibetana en suelo ¿chino?    

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