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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

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Trabajador@s

Exclusión forzada

Publico aquí un artículo que me hace especial ilusión, ya que lo llevaba trasteando y repensando y al final salió por otros medios. Sobre la educación y las exclusiones sociales:

En el Estado español hay 600.000 hogares donde no entra ningún tipo de ingreso. Un drama absolutamente inaguantable. De ese total, en unos 140.000 viven personas menores de edad.

Los hijos con madres y padres que tienen educación superior, ganan un 48% más que los de los padres sin estudios, y el 66% del 20% más pobre se quedará ahí. Se trata de un informe de la ODCE de 2018. Un bucle de difícil solución.

Aragón, tal vez Nafarroa, primavera de 2022. Si eres un joven pobre de clase trabajadora -difícil contexto socioeconómico, en los informes-, habrás crecido sin muchas de las cosas que otros dan por supuestas -juguetes, viajes, vacaciones, buena comida-. Pasas tu infancia en un piso decrépito, quizá abarrotado de gente, con poco o ningún espacio para ti. Tus padres -o madre- lo habrán hecho lo mejor posible, pero han tenido que lidiar con la presión de no tener suficiente dinero para ir tirando, ya sea por un empleo mal pagado o sin trabajo de ningún tipo. Tal vez algún cambio de domicilio, que siempre dificulta tu escolarización (una eterna vuelta a empezar) o repetir curso. La adolescencia te puede llevar por muchos derroteros, si tienes claro que el sistema te puede “salvar” a través de la educación, alguna oportunidad tendrás. Pero siempre será todo más difícil. Por lo que hemos comentado un poco más arriba. Brechas, desigualdades, la lucha de clases de toda la vida. Eso sí, la estigmatización la llevas encima. Siempre nos comparamos, y eso te autoexcluye. No hay igualdad real. El sistema no promueve este objetivo.

Quizá este chaval titule la ESO, o se la convaliden por una Formación Profesional Básica, y ya, a hacer un grado medio, que siempre puede ser una buena salida. Eso sí, en un instituto de la localidad donde resida. A pesar de que sus gustos formativos están en otros centros, de otros municipios. Pero las limitaciones familiares obligan y se conformará con un grado de administración o de algo parecido, típico y tópico. “Podrás trabajar en muchos sitios”, le dirán al chaval. Hasta te pudo tocar el “estado de alarma” justo cuando ibas a hacer las prácticas, y todo se complica. Pandemias, guerras, cambio climático. Una mierda todo.

Su vida transcurrirá sin rumbo, alternando trabajillos a través de desmanes como la app Worktoday -sí, la que te elige a tí como en los mercados de esclavos del siglo XVII-, o quizás haciendo de “rider” para una de estas multinacionales que se aprovechan de la figura del falso autónomo. Le harán creer que todo el mundo puede ser emprendedor, mientras se ve abocado a una precarización con trastornos de ansiedad, agotamiento, soledad no elegida, nulas relaciones sociales, depresión, adicciones… Un poco de todo y de nada.

A este chaval no le habléis de Althusser y su teoría sobre la ideología y las relaciones reales de existencia, tampoco de Adorno, Horkheimer, Han o Zizek… No estamos para filosofar, aunque no niego la importancia del pensamiento crítico. Sus condiciones materiales le determinan.

Tampoco le habléis de los cambios legislativos en educación, como la LOMLOE, que plantea unos objetivos desenfocados para personas como la que describo, ya que va en la línea del autoconocimiento en cuanto a los límites de uno mismo: ser consciente de lo que se sabe y de lo que no. Objetivos mínimos para una sociedad líquida. Ser creativos sin trabajar la memoria. Ser esclavos ante situaciones que no podremos comprender.

Luego, nos sorprendemos de la sociedad que hemos creado. Excluir y morir en el intento.

Publicado en AraInfo y Lagor en abril-mayo de este año.

Parirás con dolor (las de siempre, claro está)

Parirás con dolor. Sentencia famosa, muy bíblica y machista, que viene como anillo al dedo con el esperpento de la votación de la nueva Reforma Laboral. Y digo con dolor, porque el perjuicio del contenido será para los de siempre, la clase trabajadora, los humildes, ya que la bendición de la CEOE marca unas líneas rojas para que nada cambie en lo sustancial.

El cuarto estado, de Giuseppe Pellizza da Volpedo, 1901

Ni Maquiavelo hubiera tenido sueños tan intensos con la equivocación del botoncito del diputado popular Alberto Casero. Todas cometemos errores, pero la trama juega sucio, ante lo ajustado de los apoyos y la derechona «convenciendo» a última hora a los señoros de UPN. Se veía venir pero no en esta magnitud. Es triste en lo que se ha convertido una de las banderas rojas del acuerdo de gobierno de Unidas Podemos con el PSOE. Los aplausos desesperados son un insulto para una reforma que cambia poco, aunque algunas se conforman. Cada una a lo suyo.

Me identifico plenamente con lo expuesto por Puyalón, en la línea de lo que denuncia el sindicalismo alternativo en el conjunto del Estado. El desmarque del bloque de la investidura deja muy claro todo este fregado. Las críticas arrecian por lo de siempre, «quieren chantajear», «son indepes», blablabla. El PSOE feliz, los social-liberales solo quieren hacer campaña con los ricos fondos que llegan de la UE, para modernizar, digitalizar y hacernos más verdes. Así estamos. Tragando sapos, y culebras y de todo un poco.

¿Qué nos está ocurriendo? Hace casi cinco años escribía esto sobre cuestiones muy relacionadas.

La huelga de 1920 en Zaragoza

Mientras en Cádiz andaban sosteniendo una dura huelga en el sector del metal, yo buscaba y trataba de escribir algo consistente sobre 1920 y ese ciclo de huelgas que podía haber precipitado un cambio de régimen. En Zaragoza pasaron cosas interesantes y los puntos de vista siempre cuentan.

Para Sergio Martínez (de la Start-Up «Historia de Aragón») fueron unos hechos trágicos, producto de la sociedad de la época, la «violencia indómita» a la que apela Julián Casanova. Un 23 de agosto, tres funcionarios municipales son asesinados mientras cambiaban el alumbrado público del Paseo de la Independencia. Fue un ataque de un huelguista, en un momento muy complejo y que para el caso de Zaragoza lo relaciona con la fuerte presencia del anarquismo. Sergio alude a los claroscuros sobre el crimen, a la conmoción que provocó a nivel estatal, pero tampoco se sale de la norma. Un equilibrio que deja más dudas que respuestas.

La huelga de 1920 en Zaragoza se explica en el momento de mayor actividad anarcosindicalista en la ciudad. Un artículo de Enrike García lo cuenta con mucho más detalle, contextualizando ese difícil verano de 1920, que traía cola con la huelga de la metalurgia, y a la que se unirían los trabajadores del Gas y también el sector de electricistas. El asesinato mencionado fue respuesta al del presidente de la Sociedad de Obreros Campesinos de Utebo un 16 de agosto. Con las luces encendidas en la ciudad, farolas rotas y la solidaridad de vecinos y otros trabajadores, como los bomberos, que se negaron a realizar esa tarea. Protestas y ambiente enrarecido. Un tema que preocupaba a Gobernación y Ayuntamiento. Y al final, todo explotó.

Los tres esquiroles eran José Yarza -arquitecto municipal, miembro de un grupo ultrarreaccionario y familia de la oligarquía local, hue como ayere…-, Octavio de Toledo, y el ingeniero César Boente -hijo de un gobernador de la ciudad-. Iban bien escoltados, lo que llevaría a pensar en una acción organizada. No algo puntual.

Lo laboral y lo social, los sesgos, la neutralidad. Revolución y orden. El miedo a una valoración de la violencia. La historia y sus aristas. No he buscado más, dos pruebas de los enfoques sobre una huelga y unos sucesos que forman parte de nuestra memoria. Y hay que contarlos.

—— Y gracias a PS os enlazo un artículo suyo sobre el mismo tema: ¡Ponga Dios paz en las luchas sociales!

Visita la web Memoria Libertaria

¿Preocupa quién ocupa?

Quería escribir con algo de sosiego sobre el tema de los pisos ocupados. Ya que el maremágnum de noticias era tremendo hace unas semanas. Por momentos parecía que se iba a acabar el mundo con este tema.

Ya hemos visto que hay un interés por crear miedo en sitios donde no existe este conflicto. Vean el caso de Teruel y la propuesta del concejal de Ciudadanos (Ramón Fuertes) para elaborar un plan municipal para combatir la ocupación. Y las respuestas irónicas desde el Plan de Choque Social de Teruel.

¿Qué hay detrás de la campaña contra la okupación?

En este artículo, el sociólogo Emmanuel Rodríguez nos plantea la verdadera dimensión de este problema, con cifras que demuestran que el incremento de viviendas ocupadas no es especialmente significativo. De 25 millones de viviendas que existen en el Estado español, sólo 1 de cada 3.571 fueron denunciadas por este hecho en 2019.

Por otro lado, la inmensa mayoría de los casos se producen en las grandes urbes -Barcelona y Madrid-. No en Teruel. Evidentemente, el lucrativo negocio de las empresas de seguridad y videovigilancia apela a «si la ocupación te afecta a tí».

Fuente / AraInfo

Es el pánico moral de las clases propietarias. Aquellas que accedieron al crédito antes de la crisis de 2007-2008, con la casa en propiedad y un endeudamiento que ahoga. La falsa prosperidad de tener propiedades. Ya se ha visto con la Sareb o los desahucios.

La sociedad española es de tener propiedades y ese nicho es el que interesa aprovechar económicamente. Empresas de seguridad, especuladores varios, legislación a la carta. Casi que volvemos a 1791… propiedad, propiedad y proteger la propiedad. Nadie piensa en lo que hay detrás de una ocupación… muchas veces desesperanza. ¿O el derecho a una vivienda no está reconocido como un Derecho Humano?

Simone Weil

Mientras haya sobre la superficie del globo lucha por el poder y mientras el factor decisivo de la victoria sea la producción industrial, los obreros serán explotados.

Simone Weil (1957): Opresión y libertad. Buenos Aires, p. 55.

 

Ella vivió y escribió sobre las miserias de la clase trabajadora. En primera persona. Sin tapujos. lo que da valor y empodera toda su producción teórica. Llevaba meses con este artículo atascado, la crisis sanitaria-social desatada por el Covid-19 aparece justo para darle el valor que merece a esta mujer. Simone Weil.

De pensamiento crítico y demoledor, consideraba la opresión de una forma distinta a la versión marxista. No era la propiedad de los medios de producción la causa única de las injusticias sociales, sino la forma que adopta el trabajo en la gran industria. Para Weil, la Revolución Rusa no cambió estos fundamentos de la producción industrial, ya que divinizó a la gran industria, con una creencia ilimitada en el progreso y la ciencia. Simone contrapone cooperación con el hecho de manufacturar en bruto. Casi, de forma invisible, asoma la patita la lógica anticapitalista del decrecimiento. Y esto, en el mundo de entreguerras, hace un siglo.

Ataca la burocratización del movimiento sindical, aludiendo a esa perversa división entre obreros y especialistas. Y por supuesto a la mecanización del trabajo, con los cronómetros, las primas por producir, la competencia. El veneno del taylorismo. En resumen, la insolidaridad en los puestos de trabajo, la destrucción de la conciencia obrera.

Simone_Weil
Simone Weil / Fuente: El Viejo Topo 

Simone nació en París en 1909. De familia judía no ortodoxa, estudia filosofía y humanidades en esta ciudad mientras prepara su acceso a la Escuela Normal. En 1931 inicia su trabajo docente en un liceo de Le Puy -cerca de Lyon-, su implicación en manifestaciones a favor de los desempleados le traerán problemas. A partir de 1934 empieza a trabajar como operaria en una fábrica de material eléctrico, aunque lo deja a los pocos meses por problemas de salud, inicia un provechoso Diario de fábrica, en el que plasma las miserias de las condiciones laborales. Va alternando diversos trabajos en fábricas, donde comparte su tiempo libre con los obreros. De esta forma va asimilando todas las miserias, sin sentimentalismos, interiorizando una condición laboral y humana de esclavitud. Fue brigadista internacional en la Guerra Civil española, alistada en la Columna Durruti, participando en el frente de Aragón.

Con la ocupación nazi, los Weil huyen a Marsella, allí Simone entra en contacto con un grupo de mujeres y hombres que plantean vincular las reformas político-sociales a las doctrinas cristianas. Complementa estas relaciones, estudiando filosofía griega e hindú. Su familia toma la decisión de huir a Norteamérica en 1942, concretamente a Nueva York. Se une al Movimiento Francia Libre, volviendo a cruzar el Atlántico, a Londres, pero se encontraba muy mermada de salud, falleciendo de tuberculosis en 1943, con 34 años. Entre su producción escrita, destacamos Reflexiones sobre las causas de la libertad y la opresión social; o La condición obrera. La editorial Trotta ha publicado una parte importante de sus escritos.

Un legado alejado de trincheras, Simone fue una visionaria al incidir en que la labor revolucionaria ha de ser emanciparnos de las fuerzas productivas, ya que el progreso tecnológico no es ilimitado. Fue oscurecida por no seguir la ortodoxia marxista, en un mundo de blancos y negros. Pero sus textos y memorias no dejan lugar a dudas. Su acercamiento a lo religioso también ayudó en esta sepultura intelectual, igual que su condición de mujer.

Para elaborar el post, he consultado: Ricardo Rodríguez (1994): «Una rebelde con causa: Simone Weil critica la fábrica», en Revista Colombiana de Psicología, número 3, pp. 49-58.

Emprendimiento o barbarie

Hace tiempo que quería escribir sobre el Emprendimiento empresarial y todas estas falacias, así que os recomiendo este hilo de Román Sierra, que de una forma clara me ha abocado a expresar lo que pienso: las grandes mentiras que se quieren inculcar (adoctrinar) a la clase trabajadora desde la misma escuela. Éxito, mentalidad de capitalista, «tu puedes llegar a lo más alto»… una mentira tras otra. Ocho de cada diez emprendedores fracasan a los cuatro años.

photo6026070284769014220 ¿Qué busca el gran capital tras este planteamiento? Pues difuminar todo rastro de conciencia de clase, de ahí asignaturas en Secundaria como Iniciación a la Actividad Emprendedora -abrimos paréntesis: el enfoque del profesor será decisivo-. Y poco trabajar en movimiento obrero, interpretar un conflicto laboral o enseñar las herramientas reales que van a tener los jóvenes cuando empiecen su vida laboral.

Más saber de convenios y de derecho laboral y menos de vendidas de humo, que lo único que hacen es precarizar aún más las expectativas materiales del falso «American Way of Life».

Post Data: hilo relacionado con este artículo en el que se nos explica el enfoque de evaluar/enseñar por competencias. Otro caballo de troya neoliberal.

Drogas y clase trabajadora

Leyendo el fantástico libro La movida que te salvó, de Mariano Pinós (editado por Pregunta, en 2017), he llegado a los capítulos que narran los años noventa, cuando llegan las drogas de diseño al Estado español, y los protagonistas de la novela, hijos de obreros del extrarradio zaragozano, se lanzan a una carrera desenfrenada de trapicheos, música electrónica, evasiones y ambientes distópicos. Lo que estaba de moda. Cambios sutiles, ya que a través de esas rutas del bakalao, llegaría la estética neonazi para quedarse y competir, los cabezas peladas y la música militarizante … Para mucha gente era huir «del trabajo asalariado, el aburrimiento y la nada existencial», tal y como explica Ghost, el prota del libro. La droga como evasión. No se asociaba a gente chunga, los ochenta quedaban lejos. Era algo limpio y guay. Pero sólo en apariencia.

Y por supuesto, llegaron los terribles accidentes de coches, los vampiros diurnos, la «Coliseum», la cárcel para algunos. Todo muy referencial. Y las campañas contras las drogas totalmente desenfocadas.

autobús coliseum
Autobús de la Coliseum estampado en la Puerta del Carmen. 1997.

Este panorama es novelado en La movida que te salvó desde dentro de un grupo de raperos, hijos e hijas de trabajadores, generación del Baby Boom, la misma del que escribe este post. Todo entremezclado con los clásicos temas de la juventud: amor, sexo, proyectos, ocio. Un grupo de amigos, abiertamente antifascistas, que quedó roto en ese momento.

Las consecuencias sociales de todo esto ya las podemos conocer e intuir. Ha pasado tiempo pero en Aragón, para la gente que conoció esa época, el recuerdo nos lleva a conocidos cercanos que pasaron por esos ambientes.

Eran los noventa. Aznar y el PP al poder. La Thatcher hacía tiempo que había inoculado la hidra individualista y el falso deseo de las clases medias. Llegaban las ETT, la temporalización del trabajo, todo lo que tenemos hoy en día se coció en esta década, y ello explica los barros actuales. Como Chavs y Owen Jones. La estigmatización de la clase obrera y para muchos, una elección de fatales consecuencias.

Somos mayoría pero no tenemos la hegemonía.

El tsunami feminista del 8M

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Toca volver a escribir y está claro que el tema va a ser el feminismo y la centralidad que ha venido ocupando en este mes de marzo. De una manera rotunda y con una capacidad de análisis bestial, el movimiento feminista ha conseguido una visibilización histórica, acompasando de manera lenta y estructurada todo su discurso de desigualdad (brecha salarial, cuidados, patriarcado cultural, salud sexo-afectiva, migración y asesinatos de género). Este es el éxito de la movilización del pasado 8 de marzo. La globalidad de una narrativa que viene a cuestionar de forma directa las desigualdades, de género y de clase, en las sociedades capitalistas.

En lo sindical, era una huelga, con todo lo que eso conlleva. Hace ya  unos años, que las huelgas generales suelen tener cifras de participación muy irregulares. El termómetro de medida en estas jornadas se suele situar en la clásica manifestación de la tarde-noche. Y aquí las cifras del 8M han sido apabullantes. Desde las movilizaciones estatales contra la guerra de Iraq, o las nacionales contra el trasvase del PP, no teníamos cifras de tanta magnitud. La lectura lenta de UGT y CCOO demuestra que no han sabido estar a la altura, sus ejecutivas han tratado de nadar a dos aguas y su imagen continúa deteriorándose.

Luego tenemos a los que se hacen la foto a última hora, deprisa y corriendo. La derecha rampante y nerviosa, ya que la transversalidad les ha aguijoneado pero bien. Azcón and company en Zaragoza. De ellos depende que se empiece a acabar la brecha salarial (pero Rajoy se pone el lacito y ya veremos). No esperen nada de esta gente.

Así estan las cosas, con un nuevo feminismo, una nueva oleada de activistas que construyen de otra forma, con una metodología que los espacios masculinizados de izquierdas harían bien en poner en práctica. Recomiendo la lectura de todo esto a través de una activista aragonesa.

Teleoperadores

telemarketing

El trabajo de teleoperador es un símbolo de la clase trabajadora del siglo XXI. Un trabajo precario, monopolizado por la temporalidad y que le viene como anillo al dedo al sistema productivo actual.

Podríamos hacer el símil con esas fábricas del XIX: con muchísima gente en salas, en unidades perfectamente separadas. Todos los movimientos están controlados por ordenador. En algunos centros hay que levantar la mano para ir al baño. El trabajador es tratado como un robot, aumentando el nivel de estrés. La hiperreglamentación de los call centers llega a niveles surrealistas.

Owen Jones (Chavs, pp. 180-182) ya se hacía eco de esta comparativa minero-fabril: profunda alienación respecto al trabajo, el cual puede consistir en leer un guión una y otra vez. La rotación anual de las plantillas es gigantesca -te consideran veterano a los pocos meses-. Hay empresas que tienen la política de no colgar el teléfono aunque el cliente esté insultando. Por eso el ver gente llorando es habitual. Todo como una granja de pollos.

En las últimas semanas, nos encontramos con una huelga de 24 horas en Extel, demandando mejoras en todas estas cuestiones. Los paros en Arvato-Qualytel suelen ser frecuentes. En GSS, más de lo mismo. Tres ejemplos en Aragón, para un sector que ocupa a 4.000 trabajadores actualmente. Siempre bajo la amenaza de cierres, despidos y represiones sindicales. El vergel neoliberal. Por eso, sindicatos como SOA suelen hacerse fuertes en estos centros de trabajo. A mayor vulnerabilidad, mayor exigencia de combate.

Así empezamos con el 2018, recordando y exponiendo. Todo crudo, pero real. Compartan y profundicen sobre un trabajo del que desgraciadamente solemos despotricar.

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