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Blog aragonés de pensamiento anticolonial

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Ante las imposibilidades… optimismo y Aragón deconstruido

“Tombar el mur, obrir la gàbia…” (letra de la canción Corbelles, de Zoo)

El compañero y amigo Guillén González publicó hace ya unos días un artículo en el que respondía al análisis que realicé sobre la ponencia de Purna relativa a la cuestión nacional -el cual podéis consultar en Lagor, AraInfo y también en mi blog personal-. Se agradece el esfuerzo por desarrollar y aclarar los argumentos o tesis que plantea Purna en su VIII Asamblea Nacional. Creo que merece la pena realizar una réplica rápida y de urgencia, sobre la contestación de Guillén, y de esta forma cierro debate sobre el tema. Aunque está claro que volveremos en un tiempo, con más sosiego, o cuando el propio Guillén desarrolle su prometido artículo sobre el concepto de soberanía.

El artículo de Guillén se organiza en torno a unos temas clave para el análisis de Purna, desde las condiciones objetivas del contexto actual -a nivel social y político- hasta el aragonesismo -y sus imposibilidades o potencialidades-, pasando por cuestiones como la estrategia socialdemócrata o la polémica unidad estratégica actual de las luchas. Contesto con un listado de aclaraciones para fijar postura sobre alguno de los temas que aborda.

Primero. Encuadrar la correlación de fuerzas y el estado del conflicto nacional en Aragón lleva a renuncias y Purna es la última organización que conozco, que lo ha hecho. Reitero que esto no va de etiquetas o “Yo soy indepe” y “tú no”, que es algo muy manido en algunos entornos. Nuestra realidad es de colonialidad, se perciba como tal o no -el hecho de estar en el Primer Mundo capitalista determina esta segunda opción-, y esto permite condiciones revolucionarias con una adecuada estrategia.

Segundo. Delinear el “voluntarismo” de la identidad nacional es simplemente equivocado en un sentido estricto. Y el análisis científico lo demuestra día sí y día también. Podemos debatir sobre infinitas cuestiones materiales y simbólicas de la construcción sociocultural de las colectividades, pero todo es cambiante aunque nuestro presentismo no nos permita percibirlo como tal. Hay una hegemonía españolista que tiene flujos de todo tipo e interacciona con el resto de identidades. 

Tercero. Idealizar se puede interpretar como mirar al pasado. Nadie construye algo nuevo de la nada, tres décadas de movimiento juvenil vía Chobenalla-Purna no son coincidencia objetiva, sino consecuencia de un relato colectivo en clave de movimiento, muy heterodoxo y con divergencias, pero una colectividad que apela a determinados ejes y luchas. Aquí encajan las decisiones que se toman y ya escribí que, lógicamente, cada organización autodetermina su futuro.     

Cuarto. Somos periferia, como otras naciones, pueblos, regiones o zonas del mundo. Eso no es imaginado; es consecuencia del poder de la burguesía, sea local, estatal o transnacional. Cada uno tiene su forma de construir la realidad. Guillén alude a una dinámica colonial entre Zaragoza y el resto de Aragón. ¿Causa o consecuencia de la nacionalización española?

Quinto. Está claro que en Aragón no existe un partido-movimiento que pueda superar la dominación ideológica en clave nacional. No lo fue CHA en su momento, en el espectro aragonesista y autonomista, y tampoco lo ha sido Podemos con su amalgama de confluencias. Ni siquiera Puyalón de Cuchas, que se quedó sin motor en momentos clave, aparte de otras cuestiones. “Sin burguesía nacional no hay nación subjetiva”, sostiene Guillén, lo mismo podríamos decir respecto al proletariado: sin una clase para sí no hay condiciones objetivas de nada. Parece más cercana una cosa que la otra, pero al final ya vemos lo que está ocurriendo en Europa, el ejemplo cercano de Italia no augura nada positivo en la recomposición de la clase trabajadora como sujeto político.

Sexto. Purna no abandona la causa nacional aragonesa, pero abraza el objetivo de un Aragón obrero que peca de fetichista, ya lo comenté en el primer artículo, “si la manta no tapa lo suficiente” siempre se descuida un flanco. La búsqueda de una alianza internacionalista idealizada es loable pero sin olvidar que la clave es la interseccionalidad de las luchas a todos los niveles y en todos los frentes. Vanguardia y organización de masas. En Aragón siempre ha costado construir ambos elementos. Las imposibilidades podrían encajar con esta idea. En clave interna, el proceso Airaz pudo haber sido pero…   

Séptimo. Los puentes y alianzas para el aragonesismo han de construirse, ya que es una causa directa de su debilidad actual. En esta parte del artículo de Guillén, coincido en gran medida, y es una de las razones que me ocupa y preocupa como sujeto político. Los elementos reaccionarios del aragonesismo plantean dudas y límites importantes, un nacionalismo a medio hacer que se vio de forma palpable durante el 1 de octubre catalán. El soberanismo progresista ha ido en otra línea, pero siendo minoría de minorías y la frustración llega sola. Esto no sólo afecta a la generación de Purna, es un debate de mayor calado, y que tampoco vamos a desarrollar en esta rápida réplica.

Por otro lado también es interesante abordar algunas cuestiones que salen en las otras dos ponencias de Purna, las que plantean consideraciones en torno a la coyuntura presente y la referente a estrategia. Se reflexiona sobre temas como la necesidad del partido, o las condiciones que se tienen que dar, lo cual no pasa por una fundación simbólica de nombre o siglas, o por centrar su estrategia en la práctica socialdemócrata. Esperemos sentadas, ya que construir un partido revolucionario en Aragón no es prioritario (sic), con lo que las demandas profundas y compartidas de la clase obrera del país se quedan en un limbo inmediato, ya que todo lo territorial está lleno de prejuicios y lo que se ofrece viene bien marcado por el identitarismo y el guetismo. Estos son algunas claves relacionadas con todo lo anterior.

Ya expuse como conclusión a mi artículo que los hechos y los valores no son separables, tal y como argumenta la dialéctica marxista. Y el componente emocional tampoco se puede separar de ningún proceso de cambio, revolucionario o no.

La proletarización del presente y el borrado progresivo del Estado del Bienestar nos lleva a un escenario de coerción y represión para asegurar el dominio del capital. En relación con este contexto, Xavier Calafat y Albert Portillo exponen un desarrollo crítico a nivel de organizaciones en todo el Estado español, sobre escisiones y rupturas estratégicas en el seno de la izquierda, con una marcada ortodoxia marxista-leninista. Ahí están los casos de Arran o Gazte Koordinadora Sozialista, entre otros, con los ejes reforma-revolución, priorizar la lucha de clases frente a otras luchas sectoriales -que serían todas las demás-. No hay una batalla cultural en la izquierda pero el fin de ciclo del 15M pesa y mucho.

Estoy totalmente de acuerdo en que la desaparición de la dominación burguesa es la clave para la emancipación social y para transformar la identidad nacional. No añadimos ningún ingrediente nuevo. Sólo queda tener voluntad organizada, optimismo y empezar a deconstruir Aragón.

Lo siento, pero no es así…

Toca verano, tórrido y con ganas de desconectar, aún con todo, tenía pendiente alguna lectura de textos muy relacionada con las premisas básicas del blog, el pensamiento anticolonial. Toca volver a estos temas y debates que se circunscriben a lo de siempre, el difícil equilibrio entre la lucha nacional y la social. La crisis del independentismo aragonés es profunda, con unos espacios políticos en clara regresión y sin unidad de acción más allá de la idea de defender el soberanismo progresista aragonés. La quimera del Bloque Independentista de Cuchas duró un tiempo y se disolvió como un azucarillo. Purna formó parte de esta coordinadora y ahora desgrana un alejamiento del independentismo como vía útil para la emancipación del pueblo aragonés. Justo en un momento crítico, por el atosigamiento de la extrema derecha a todo lo que ellos imponen como normal, el españolismo rancio de toda la vida.

¿Qué es Purna? Parece obvio explicarlo pero por contextualizar, nos podemos fijar en la definición que realiza su propia militancia: organización juvenil comunista de Aragón (https://purna.info/purna), que apuesta por la construcción del socialismo en las luchas en las que la clase trabajadora toma partido. Esta sería la foto fija de su última asamblea nacional (febrero de 2022), pero Purna viene de la fusión de varias organizaciones juveniles de la izquierda indepe, allá por 2010, entre ellas la histórica Chobenalla Aragonesista. Su legado le permitió crecer como un frente de lucha juvenil, con una clara apuesta por el feminismo y los derechos LGTB, sin renunciar a la construcción nacional por la vía de la autodeterminación. 

Esto de lo que escribimos no viene de ahora. Los avisos y debates estaban encima de la mesa hace bastante tiempo. Y llevamos un 2022 con escenarios similares en otros movimientos soberanistas, con una impugnación generacional, que en parte, no en el todo, recoge algunas de las cuestiones que abordamos. 

Una de las ponencias aprobadas por Purna se titula Sobre la cuestión nacional, en ella se desarrollan a lo largo de 17 páginas, una serie de posiciones e ideas sobre Aragón y el Estado español. En la propia introducción ya se asume que la evolución de la organización había desdibujado algunas cuestiones terminológicas, algo lógico y normal, ya que nada es eterno. Se alude a términos como independentismo, aragonesismo revolucionario o soberanismo. Se justifica que la propia militancia ha superado las posiciones oficiales, las que crearon Purna en su momento, y a partir de aquí viene lo grueso de lo que vamos a comentar.

Se plantea una primera parte en la que se categoriza el concepto de nación, muy relacionado con el siglo XIX y el desarrollo del sistema capitalista y la instrumentalización que se hace de la patria al servicio de la burguesía. La nación como producto histórico de esta clase para someter a las clases subalternas y populares, obviando que hay lealtades territoriales anteriores a este momento, que no terminarían de encajar en el análisis científico que se postula. En todo caso, los problemas no vienen por aquí…

Para Purna, la cuestión aragonesa se organiza en un discurrir entre lo regional y lo nacional, ya que bajo la estricta teoría marxista-leninista, Aragón cumple las condiciones para ser una nación (p. 5). A partir de aquí, el escaso desarrollo de una burguesía propia hizo el resto, dejando al nacionalismo aragonés muy lejos de ser hegemónico -comparado con Euskal Herria o Catalunya-. No todo es fijarse en la burguesía, la ideología es una representación de la relación imaginaria de los individuos con sus relaciones reales de existencia, con sus modos de producción (Althusser (1974), “Ideología y aparatos ideológicos del Estado”, Écrits). Y sí, Aragón es periferia de muchas cosas, pero sobre todo, del Estado español como centro político, económico o cultural. Lo imaginado es consecuencia de la realidad.

Que en Aragón no se hayan desarrollado las condiciones para que se generara un movimiento nacional de masas, no significa que Aragón como sujeto político haya perdido su proyección como nación (Pueblo en sentido estricto), ni en lo transversal ni en lo revolucionario. Esta es la clave de la ponencia de Purna (p. 7), una renuncia por frustración o imposibilidad (incapacidad) y un fijarse demasiado en la narrativa del XIX. Justo en un momento en el que se plantean desafíos sobre el territorio en la línea del colonialismo interno de siempre (macroplantas de energías renovables), reactualizando las viejas (pero nuevas) tesis de Robert Lafont (La révolution regionaliste, 1967; Décoloniser en France, 1971).

En otro apartado se plantea la construcción identitaria en Aragón y sus contradicciones, con un rápido repaso a los elementos que nos visualizan como pueblo o comunidad histórica, una construcción que se realiza entre la segunda mitad del XIX y principios del XX -como en el resto de naciones, regiones y Estados con pretensiones nacionalizadoras-. Nada que objetar, a pesar de que se obvia lo fundamental a la hora de analizar estas cuestiones, que la cultura no define los procesos de identificación/alterización, la identidad no depende del patrimonio cultural. Los modos en que se organiza la interacción entre grupos y colectivos, con sus agendas identitarias propias, son los que marcan los límites entre unos y otros. Por eso, no tiene mucho sentido abordar el concepto de “cultura aragonesa” en sentido estricto, el voluntarismo y la diferenciación se complican en la dialéctica española del siglo XIX con su relato de imposición reaccionario que tiene un triste colofón con el franquismo y los barros de la Transición. Todo esto viene a explicarse en esta parte de la ponencia, que deja a Aragón y los elementos de la aragonesidad en una posición de asimilación y aculturación. Nuestras lenguas como dialectos, nuestra historia como un apéndice de la construcción nacional española, nuestra cultura como baturrismo pilarista. El análisis es el adecuado, pero al final todo se reduce a qué el sentir mayoritario de la población aragonesa es dual, por lo que las aspiraciones históricas son meras idealizaciones (“fetichismos” en palabras de Purna) que han descuidado la lucha de clase del proletariado. La historia no es un mojón vacío y cuando se habla de precariedad, desarticulación territorial, emigración, represión o colonialismo energético, no cabe mitificar nada. ¿Reactualizamos a Marx?  Michel de Montaigne -filósofo con ascendencia calatayubí- nos describe que “no tenemos otra perspectiva… más que (…) los hábitos del país de dónde somos” (Ensayos, 1579). Esta frase no es cierta al 100% pero resume perfectamente la lógica del aragonesismo combativo que siempre hemos intentado construir.  

Todo esto desemboca en la tercera parte de la ponencia, “Internacionalismo proletario y estrategia socialista”, en la que se concreta el socialismo que interpreta Purna y su traducción a la realidad aragonesa. Aquí está el meollo de todo lo que estamos escribiendo, una “oposición frontal a toda forma de nacionalismo”, aunque defendiendo el derecho a la autodeterminación. Poca novedad ya que la diferencia entre los nacionalismos de “gran nación” y los de nación oprimida, da sentido a la propia existencia de la izquierda independentista en las últimas décadas. El horizonte socialista que reconfigura Purna pasaría por la autodeterminación del proletariado y ello implica “la destrucción de todas las estructuras opresivas que lo fraccionan, incluidas las nacionales”, con lo que se produce una divergencia o distorsión al imposibilitar o renunciar a la clave autodeterminística como nación oprimida. El fondo es bueno pero se obvia la interseccionalidad de las luchas, la historia no es lineal, y parece que Purna se conforma con un Aragón obrero aliado de una internacional universal, que dista y mucho de ser una realidad a día de hoy. Los fetichismos invaden todo. Hace un siglo tal vez sí, ahora solo falta observar el hiperindividualismo, el desclasamiento de la gente, el seguimiento de las huelgas, la falta de solidaridad con la unidad obrera… Por eso, las vías efectivas son todas irreales en el escenario actual, y nunca se ha entendido una táctica independentista en abstracto (p. 14), de hecho en Aragón la vía ha sido mayoritariamente republicana, socialista y popular.

Ahora bien, cada una elige sus caminos libremente, en este caso la unidad de acción a nivel estatal, para reorganizar al proletariado, aunque esto pudiera reforzar las estructuras estato-nacionales ya creadas. Mientras que desde otras organizaciones del soberanismo aragonés, caso de Puyalón de Cuchas, se busca esta reorganización o movilización de la clase trabajadora, desde un marco nacional aragonés, siempre solidario con otras realidades. Todas las organizaciones deberían ser herramientas, otra obviedad más, ya que los tiempos y las personas cambian, y en ese contexto poco más podemos aportar. El tiempo nos dirá.  

Sin emoción no hay lucha y la identidad -la nacional y todas- requiere de las emociones para su cognición social, reconocimiento y ampliación. En las conclusiones (pp. 16-17), Purna marca su prioridad, que debería ser la de todas: construir un movimiento obrero en el territorio aragonés, pero ratificando su ruptura con el nacionalismo (aragonés). Se reconocen como parte de esta tradición política pero dan el paso hacia un comunismo cuya lógica territorial es otra, en este caso la española (marco estatal), en un análisis de sumar más para la causa. ¿Comodidad? ¿Universalismo de Estado? Muchas dudas…

El método dialéctico de Marx nos plantea que los hechos y los valores no son separables, y que las causas y las consecuencias no son unidireccionales, por lo que al final, por mucho análisis que realicemos -esto sirve para todas las luchas-, nada es inevitable, ya que hay una constante acción y reacción en el devenir histórico de la lucha de clases. Purna ha encontrado su síntesis, opino que equivocada, viniendo de unas coordenadas históricas concretas. Pero es mejor no jugar a ser Dios de nada.

¿Es el independentismo asunto de jóvenes?

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Festibal «Esfendemos a Tierra» de Artieda, 2009 / Archibo presonal

¿Es el independentismo una cosa de jóvenes? Algo así se preguntan en este artículo de análisis del Diario ABC, escandalizados por los porcentajes de apoyo que tiene en Catalunya la ruptura con el Estado español, relacionando este deseo con la enseñanza en catalán, el adoctrinamiento y varias lindezas del estilo de este panfleto del régimen.

Aunque también aparecen parámetros interesantes como el barrio, la familia, el entorno o la crisis capitalista actual. Todos ellos han ayudado al auge del sentimiento rupturista. Apuntan a que la juventud tiende a defender ideas menos conservadoras. Algo poco novedoso. Algunos autores ya hablan de psicobiología como si no fuera el independentismo un deseo objetivo, sino algo irracional, producto de alguna perturbación mental y colectiva. ¿A qué os suena?

En Aragón, a nuestra escala, se puede afirmar que el independentismo nació a finales de los años setenta, al amparo de una militancia que pululaba por diversas organizaciones, algunos de ellos fundarían CHA en 1986, otros siguieron por otros derroteros. Unos años después y al amparo de esa primera generación, llegaría la camada de Chobenalla, que fue capaz de crear la base inicial para un movimiento independentista aragonés. Y de aquellos años hasta hoy, con sus vicisitudes, cambios y contradicciones. Nosotras, seguimos con un apoyo de un 3-4% según las encuestas al uso. Pero el factor joven se revela como la vía fuerte para crecer de manera cuantitativa. Eso sí, los obstáculos son evidentes. El repliegue actual nos muestra como la españolización banal ha provocado que el enfoque pierda fuerza y algunos busquen esa tarea en estrategias más moderadas.

Con un sistema de educación regionalizante, se hace difícil, concienciar a las masas. Llegar a ellas. Tomar conciencia del independentismo en Aragón sigue siendo una tarea de gigantes, en Zaragoza o Cantavieja. El acceso viene marcado por dos vías: el polo identitario (Aragón como país con derecho a decidir al nivel que sea) y el socioeconómico (país explotado. El trasvase como ejemplo clásico). En medio de esto, pululan todas las tendencias, y si se milita en una organización de clase, el camino puede ser más sencillo.

Esperemos que este asunto no sea sólo de jóvenes… Lo contrario nos llevaría a un eterno bucle de desgaste y eternas refundaciones.

15-N: Chobenalla y Purna

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Heraldo, 17.11.2004

Diseño de Chobenalla

No podía pasar por alto esta fecha del 15-N. Ya no soy joven. Ha pasado tiempo. Doce años de la infame expulsión. Chobenalla Aragonesista dejó de ser mi afiliación hace 8 años, por edad natural. Pero de una forma o de otra, siempre está presente en mis elucubraciones. Como en este post. Hace unos años hubiera escrito sobre otros asuntos, la eterna preocupación sobre el futuro del nacionalismo aragonés o mi situación político-personal. Este recordatorio no va de eso.

Chobenalla ya no existe pero su idea tiene otro nombre, con otra identidad, pero al fin y al cabo como movimiento juvenil aragonés, de carácter autónomo e independentista (léase Purna). La evolución de esa Chobenalla a la Purna actual ha sido complicada, ya que las generaciones se fueron desplazando y agitando, generando una travesía en el desierto de la que salió la fusión de Astral y Chobenalla. Eso fue en febrero de 2010. Tras asambleas, encuentros, nuevas incorporaciones, otros frentes de lucha y mucho agit prop, hoy tenemos a Purna Aragón.

A día de hoy, tal y como dice Caixigar, «somos la organización juvenil más potente y numerosa de Aragón, sin duda. La que tiene más presencia por todo el territorio y más capacidad para intervenir en el entorno…». Así es, creciendo en militancia y ya con presencia en sitios débiles hasta ahora para el soberanismo organizado (Uesca, La Llitera, Baix Cinca, etc.). Se abre una época buena, que me recuerda a esa vieja Chobenalla, con ganas, cierta implantación territorial y algo muy importante: tener un referente para no cometer los errores del pasado. Y más cosas. Pero es mejor que las descubran por sí solas. Como los buenos vinos.

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Marcha feminista en Zaragoza, 7 de octubre de 2016 (@PURNA_ARAGON)

Independentismo juvenil en Aragón. 20 años. Segunda parte

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Memoria y dignidad (2004-2008).

 

Hacia el nuevo movimiento juvenil aragonés: Despedida, cierre, horizonte (2008-2012).

Heil Vadillo

Éramos pocos y parió la abuela. Ha generado bastante polémica el nombramiento de Humberto Vadillo como Director General de Cultura. En el último post (Os barafundios de beluns) comentaba que nos equivocábamos de enemigo y los estériles debates en torno a la guerra personal de grafías sólo sirven para constatar que gentuza fascistoide como el tal Vadillo se ria en nuestra cara de nuestras luchas, nuestra identidad, aprovechando el río revuelto actual.

Purnas ya alertaba de la situación, ya que un señor que equipara el aragonés con el klingorn, que habla de la normalización con mucho desprecio, sólo se merece que simple y llanamente nos deje en paz y se vaya a otro país a «muyir fardachos». Hace unos años Chobenalla Aragonesista sacó una serie de pegatinas con el título de «A mi me dan asco».  Habrá que tirar del repertorio simbólico porque este nuevo-viejo gobierno del PP viene con ganas de españolizar más si cabe esta colonia aragonesa.

Perspectivas del independentismo aragonés. Parte 2.

Hace 2 días comentábamos un manifiesto independentista del año 2000. Ahora toca recoger el documento de análisis realizado por Adrián y que ha generado una interesante polémica en internet. Este texto parte de la idea de reconstruir el tejido del Movimiento de Liberación Nacional de Aragón, en base a sensaciones que demostrarían una consolidación del mismo, y cuyo ejemplo próximo sería la más que probable unión de las dos organizaciones juveniles (Astral y Chobenalla). Se insiste en el peso determinante de la juventud a la hora de liderar la revolución (habla de Cuba, «Mayo del 68», etc.), relacionando este hecho con el papel de la misma en Euskal Herria y los Països Catalans (sic). De forma acertada el propio autor expone como es la propia Chobenalla la generadora del movimiento actual, aunque en parte confunde esa parte con el todo, cuando habla de derrumbe del mismo a raíz del proceso de expulsión de CHA. Ese momento, marca un antes y un después, aunque Adrián equivoca fechas, CHA se convirtió en un partido más del sistema en 2001, en la asamblea que permite llegar al poder a la pareja José Antonio Acero y Gonzalo Orna. CHA albergó independentistas pero nunca llegó a serlo. Luego pasamos a Astral, con una historia más corta en el tiempo, pero que le ha llevado también por derroteros similares (desvinculación de Estado Aragonés).

Tras la apuesta ilusionante por unir ambos colectivos, se traslada a analizar el papel del BIC. Aquí cuestiona su función de bloque, no por los colectivos que permanecen, sino por los que pasaron. En el texto se valora la lucha del BIC, sobre todo en Zaragoza. Sigue con la disección cogiendo al tridente del Bloque (A Enrestida, Puyalón y Chobenalla) y alabando su labor activista. También empondera la labor del SOA como verdadero sindicato de clase. O el trabajo de los colectivos estudiantiles UCA y ChERA. La loa continúa con movimientos no políticos, plataformas de variado tipo, etc. Al final, la propuesta marxista-leninista recoge frases y objetivos, unos más acertados que otros pero sin justificación previa, por lo menos leyendo todo lo anterior. Un texto interesante, que analiza algo (aunque faltaría más perspectiva), sintetiza bastante y soluciona poco a corto plazo. Pero la intención es buena.

Un año sin militancia

Es 1 de agosto, acaba de caer un chaparrón con granizo en la çiudat de Uesca. Hace exactamente un año, que junto a una serie de compañeras y compañeros, dejé de militar en Chunta Aragonesista. Una decisión, que personalmente, costó tomar, pero que echando la vista atrás, fue de lo más acertada. Me he liberado y aunque la gente te siga asociando a la CHA, mentalmente estás lejos. En realidad ahora equidisto de muchas cosas, un poco de todo, sin implicarme en nada. No me apetece. No tengo ganas. Aún con todo, procuro ejercer de «activista pasivo», y si se puede, consumir y difundir todo lo que genera la izquierda independentista aragonesa. Pero tampoco milito en ella. Me comentaba en Artieda un excompañero de Chobenalla «que nos hemos vuelto muy resabiados». Es posible, exigentes en lo bueno y en lo malo. No lo sé. Mi bucle me persigue y las miradas se vuelven melancólicas, por aquellos viejos tiempos que no volverán, y porque asocias la situación del movimiento a una fase de tu vida. Incluso hay gente que ni te saluda, creyendo que representas todos los males de una falsa unidad del aragonesismo. Cerremos el año y pensemos que aún queda un poco de travesía en el desierto.

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D’Aragües t’Artieda

En dos semanas ye estato en dos festibals. Cuasi dos clasicos, uno per antigüedá (o PIR, 3-5 de chulio) y atro per emozions e senificatibidá (Artieda, esfendendo a Tierra, 18 de chulio). Os dos festibals se fan en o Biello Aragón pero contimparar-los ye una mica inchusto. Per un costau, o barafundio identitario-organizatibo d’o PIR ye pleno: en a programazión, en os criterios. Parixe como si lo fe-sen per rutina, con una estrania a-politizazión que se torna en midas «anti-aragonesas» (collas mosicals solo que perinencas, per exemplo).

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En o festibal d’Artieda 2009, parato por o Bloque Independentista de Cuchas, as cosas i son d’atra traza. Con ochetibos plateros, a lechitimazión d’os mesmos se fa con rasmia (esfensa d’a tierra, Artieda como lugar-tótem, independentismo, autochestión). Con menos recursos economicos se pueden fer autos muito dinnos. Istas cosas rilazionan o compromís d’as collas mosicals (Prau ye un exemplo sobrebueno) con os organizadors. Consumo contra Compromís. No podemos contimparar.

SANY1011

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