La Ventana de Overton es una de estas movidicas teórico-interpretativas que vienen del bienpensante Estados Unidos, y que describe como una idea política puede ser más o menos aceptada por el gran público en función de su grado de legitimación (desde impensable a sensata, popular, etc.). La trampa llega por su origen ya que el marco de juego es el capitalismo y el liberalismo. Todo lo que se salga de allí, será demonizado. El caso es que los políticos mainstream tienen muy claro este concepto a la hora de hacer propuestas, legislar o manifestar opiniones. Aunque algunos parezca que van con su raca-raca, a costa de destrozar a Overton y sus ventanicas.

Esto es más o menos lo que le ha pasado al ministro Garzón, con sus declaraciones sobre las macroexplotaciones ganaderas y el bienestar animal. En España hace tiempo que la Ventana de Overton es estrechísima y por eso el aluvión de insultos, indignación y peticiones de dimisión. Ahí aparece Heil President, Lambán, exorcizando al lobby agroganadero con muchos intereses en este, nuestro pequeño país.

Más allá de Overton. Garzón tiene bastante razón. La ganadería intensiva es lo que es. Y nos lleva lentamente al colapso. Ahora, matices todos los que queramos, sobre normativas, creación de riqueza, macroeconomía. Pero el bienestar animal es un papel caduco que hace tiempo que huele fatal. Como la hegemonía cárnica como un tótem difícilmente sostenible y que desplaza y ridiculiza a todo aquel que osa plantear alternativas. Ahí lo dejo…

Un buen artículo para relacionar este post lo tenéis aquí, situando a Aragón en un paradigma extractivista que va más allá de Garzón, las ventanas y fatezas varias.