Mientras en Cádiz andaban sosteniendo una dura huelga en el sector del metal, yo buscaba y trataba de escribir algo consistente sobre 1920 y ese ciclo de huelgas que podía haber precipitado un cambio de régimen. En Zaragoza pasaron cosas interesantes y los puntos de vista siempre cuentan.

Para Sergio Martínez (de la Start-Up «Historia de Aragón») fueron unos hechos trágicos, producto de la sociedad de la época, la «violencia indómita» a la que apela Julián Casanova. Un 23 de agosto, tres funcionarios municipales son asesinados mientras cambiaban el alumbrado público del Paseo de la Independencia. Fue un ataque de un huelguista, en un momento muy complejo y que para el caso de Zaragoza lo relaciona con la fuerte presencia del anarquismo. Sergio alude a los claroscuros sobre el crimen, a la conmoción que provocó a nivel estatal, pero tampoco se sale de la norma. Un equilibrio que deja más dudas que respuestas.

La huelga de 1920 en Zaragoza se explica en el momento de mayor actividad anarcosindicalista en la ciudad. Un artículo de Enrike García lo cuenta con mucho más detalle, contextualizando ese difícil verano de 1920, que traía cola con la huelga de la metalurgia, y a la que se unirían los trabajadores del Gas y también el sector de electricistas. El asesinato mencionado fue respuesta al del presidente de la Sociedad de Obreros Campesinos de Utebo un 16 de agosto. Con las luces encendidas en la ciudad, farolas rotas y la solidaridad de vecinos y otros trabajadores, como los bomberos, que se negaron a realizar esa tarea. Protestas y ambiente enrarecido. Un tema que preocupaba a Gobernación y Ayuntamiento. Y al final, todo explotó.

Los tres esquiroles eran José Yarza -arquitecto municipal, miembro de un grupo ultrarreaccionario y familia de la oligarquía local, hue como ayere…-, Octavio de Toledo, y el ingeniero César Boente -hijo de un gobernador de la ciudad-. Iban bien escoltados, lo que llevaría a pensar en una acción organizada. No algo puntual.

Lo laboral y lo social, los sesgos, la neutralidad. Revolución y orden. El miedo a una valoración de la violencia. La historia y sus aristas. No he buscado más, dos pruebas de los enfoques sobre una huelga y unos sucesos que forman parte de nuestra memoria. Y hay que contarlos.

—— Y gracias a PS os enlazo un artículo suyo sobre el mismo tema: ¡Ponga Dios paz en las luchas sociales!

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