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Sin polemizar con el título de este post, lo he corroborado charrando con gente vinculada al tejido social oscense. No es algo nuevo, en 2009 ya dejamos constancia de esta deriva.

Todo muy improvisado, sin rumbo claro, el cartel a última hora, una programación musical deficiente. Y el papel de las peñas institucionalizadas, repitiendo las mismas prácticas año tras año. Se salvan las de siempre, aunque queda tajo por hacer.

Horarios nórdicos para el recinto de las peñas, toros y vaquillas, nula imaginación para determinados tramos de edad… ¿cuándo se dejará de subvencionar a las peñas? Comenzar de cero, implicar a la gente, huir de la desidia. Queremos fiestas populares y autoorganizadas.

La mani antitaurina, un éxito, eso les pasa por jugar a lo que no pueden ser. Unas trescientas personas. Gracias. Y los taurinos boicoteadores haciendo el ridículo. Y el pliego de última hora para que puedan mostrar su sadismo un año más. El PSOE haciendo lo que mejor sabe: poner freno para sus intereses particulares, los del conservadurismo pseudosocial.

El colofón en esta «ciudad de primera» nos llegó el nueve, con dos casos de agresión sexual, el extraño silencio del contubernio Uesqueta (ayuntamiento, medios, subdelegación), para que la fiesta no parase. Todo a la altura del betún, generando un ambiente de dudas que no ayuda a nadie. El tema se ha destapado, y lógicamente se piden dimisiones.

Como rapea Kase.O «pueblo silenciado, pueblo sentenciado». Este desastre sólo lo salva la sociedad civil. El fútbol podrá ser de Champions pero las fiestas van para abajo, año tras año…