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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

mes

agosto 2018

Turistas descubriendo la realidad

En nuestro entorno anticolonial también hay noticias veraniegas que nos alegran la vista. En este caso saltó hace un par de semanas, Rubén destapaba un hilo en twitter sobre un turista indignado por descubrir que en el Pirineo aragonés existe una lengua propia, que además tiene cierta protección, como para que la comarca del Alto Galligo edite unos posters de patrimonio. Por otro lado, un tal Carlos Silva (de UPyD) con la misma monserga, en este caso en la ciudad de Uesca, al ver unos carteles de «ubierto/zarrau» en comercios, una herramienta muy positiva para socializar el aragonés (iniciativa de la OLA). Este es el nivel, gente muy tolerante, castellanocéntricos, unionistas, que defienden una Ejpaña intolerante en lo cultural, social y político, que persiguen humo vía lacitos amarillos o que juegan a aplastar desde su hegemonía cualquier atisbo que les rompa sus marcos mentales… Miau miau… un cartelico y un póster.  Eso sí, se destroza la convivencia exhumando los restos de un dictador.

ruben turistas

Me hacen feliz estos destapes, llevamos semanas complicadas en fablilandia, alguna cosa hemos escrito sobre el asunto, ya que el juego de tronos entre CFA-EFA-SLA & compañía sigue su curso, con microdisputas por las redes y una sensación de suma cero. Entre los del 87 y su rodillo, los del II Congreso y su matraca, y los neodialectales vía SLA, tenemos pequeños momentos que deberían hacernos pensar las líneas rojas… en este caso, los españolistas que niegan todo, da igual como lo resignifiquemos, y que si tienen oportunidad dejarán esto hecho un erial. Y a este paso, sin unidad, como el caballo de Troya… ¡Ya tú sabes!

Uesca: unas fiestas de tercera

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Sin polemizar con el título de este post, lo he corroborado charrando con gente vinculada al tejido social oscense. No es algo nuevo, en 2009 ya dejamos constancia de esta deriva.

Todo muy improvisado, sin rumbo claro, el cartel a última hora, una programación musical deficiente. Y el papel de las peñas institucionalizadas, repitiendo las mismas prácticas año tras año. Se salvan las de siempre, aunque queda tajo por hacer.

Horarios nórdicos para el recinto de las peñas, toros y vaquillas, nula imaginación para determinados tramos de edad… ¿cuándo se dejará de subvencionar a las peñas? Comenzar de cero, implicar a la gente, huir de la desidia. Queremos fiestas populares y autoorganizadas.

La mani antitaurina, un éxito, eso les pasa por jugar a lo que no pueden ser. Unas trescientas personas. Gracias. Y los taurinos boicoteadores haciendo el ridículo. Y el pliego de última hora para que puedan mostrar su sadismo un año más. El PSOE haciendo lo que mejor sabe: poner freno para sus intereses particulares, los del conservadurismo pseudosocial.

El colofón en esta «ciudad de primera» nos llegó el nueve, con dos casos de agresión sexual, el extraño silencio del contubernio Uesqueta (ayuntamiento, medios, subdelegación), para que la fiesta no parase. Todo a la altura del betún, generando un ambiente de dudas que no ayuda a nadie. El tema se ha destapado, y lógicamente se piden dimisiones.

Como rapea Kase.O «pueblo silenciado, pueblo sentenciado». Este desastre sólo lo salva la sociedad civil. El fútbol podrá ser de Champions pero las fiestas van para abajo, año tras año…

Charrando sobre lo común

glotofagia

Llevamos unas semanas agitadas de cartas, artículos y respuestas en la sección «Altavoz» del medio de información libre en Aragón (Arainfo). Me centraré en el de Ramón Lozano, que fue publicado el pasado 20 de julio. Razones tengo, pero la fundamental es conocerlo directamente, y soy consciente que quiere y desea un debate sin prejuicios.

El post va en castellano, de cuya norma gráfica no tengo que preocuparme. Hacerlo en aragonés con mi modelo CFA-DGPL-personalizado, no haría más que atraer a moscas que sólo desean una perfecta máquina de fango.  

Coincido en líneas generales con el planteamiento de Ramón, muy interesantes sus apuntes sobre las lenguas pidgin o criollas, y la defensa del aragonés oriental -subordinado históricamente por determinados sectores-. Centro la critica en dos cuestiones, que se repiten como mantra en determinados sectores de los que aman la lengua: prioridades y normativización.

1: «havria a estar ixe, salvar l’aragonés (el que se parla, que encara no l’han muerto de tot), defender-lo, mirar d’evitar la suya extincion (…)».

Los objetivos del «movimiento en defensa del aragonés» pueden ser infinitos, pero las capacidades y recursos son los que son. Si la prioridad es «salvar el aragonés real», habrá que apuntar a otro nivel y exigir a filólogos e investigadores, a que hagan su trabajo de campo, sus encuestas, que se organicen -se lleva décadas haciendo- para recuperar el aragonés como lengua. Es una tarea de titanes, en la que como todas sabemos, el principal daño ha ido viniendo desde el amateurismo/voluntarismo de la gente. Un intrusismo que inicialmente tuvo su lógica pero que actualmente con los conocimientos que se tienen sobre el aragonés, se ha vuelto perverso. Los herederos de todo esto, Ramón y su generación, pero también la gente de mi quinta (1978), debemos reconocer ese intenso trabajo que se acerca al medio siglo, desde Conte, Nagore o Andolz, hasta la actualidad. Y a los precursores, a los Saroïhandy, Kuhn, Elcock…

2: «Més enta devant ya veiremos se nos fa falta un estándar pero ye clar que se nunca en femos un, havrá de representar a totas las variedaz e totas havran d’aportar-hie datos».

El futuro avanza inexorable para una de las lenguas más minorizadas de toda Europa. Si no hay consenso sobre el modelo de aragonés, se hace complicado tenerlo en una norma común. La desprotección política y legislativa del aragonés nos ha llevado a esta situación; ésto, y los egos/personalismos tanto colectivos como de autoridad entre organizaciones que defienden el aragonés. No digo nada nuevo.

La urgencia apremia, y tenemos una base con la que trabajar. La realidad se construye socialmente. De hecho el conocimiento es un producto social más y también un factor de cambio social (no lo digo yo, es una idea central en la sociología: Berger, Luckmann, 1966). Empezar de cero, con lo avanzado hasta ahora, es un error; los procesos de legitimación y reificación en torno al aragonés ya han sido creados. La cuestión es plantear unas líneas de trabajo en la que todas se sientan cómodas, y generar comunidad de manera positiva para la lengua (cursos, escuela, campañas, toponimia, sociabilidad…). Fijar reservas aisladas de indígenas, sólo nos llevará a la musealización del habla viva, y eso es algo que no deseamos nadie, ¿o no, Ramón? Percibo cierta elitización en los debates que nos alejan de la gente normal (neos y patrimoniales, también castellanoparlantes que ven el aragonés como un elemento positivo de identidad), y eso es muy preocupante.

Por cierto,  ¿para cuándo un manual didáctico y accesible sobre buenos y malos usos del denominado aragonés común?

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