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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

mes

junio 2017

Biscarrués, no y prou!

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El domingo estuve acompañando, una vez más, a las gentes que llevan décadas protestando contra los grandes embalses. En este caso tocaba el de Biscarrués. Son muchos años de manifestaciones, pero haciendo recuento personal, las realizadas contra proyectos de pantanos se llevan la palma en mi mochila de protestas.

No siempre he estado ahí, las circunstancias mandan en demasiadas ocasiones. Pero en lo personal y colectivo siempre intenté aportar mi granito de arena. Contra el recrecimiento de Yesa, paralizando Santaliestra, el mencionado de Biscarrués -a la cota que sea-. La injusticia de Mularroya. O todos juntos en forma de trasvase.

Nos queda la dignidad, este país alternativo y orgulloso, que sabe organizarse ante ese toma y daca del desarrollismo, la obra pública franquista, el despilfarro, el dolor, las falsas compensaciones. Lo de siempre. España pisoteando. Y seguimos.

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Fraga la aragonesa

Quizá sea una marcianada excentrica pero hace poco encontré un artículo sobre la ciudad de Fraga y aquí os dejo un extracto interesante sobre su aragonesidad. Poco diré, ya que lo interesante es que cada cual saque sus conclusiones. Pero la historia y la voluntad de permanencia han tenido sus hitos y parece que durante la revolución de 1868 la aragonesidad de la ciudad siguió su camino. Sin más, la conceptualización geográfica y territorial es muy compleja, y las fronteras (que unen y separan) actúan de manera estructurante. Aragón, Catalunya, Baix Cinca…, la franja y los países catalanes. Ja veurem.

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Fuente: Javier Costa, “La ciudad de Fraga y la Revolución de 1868”, Especial San Lorenzo. 2004.

El derrumbe del Zaragoza

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Hace unos días saltaba a las noticias que el Santo Domingo Juventud había firmado un acuerdo de colaboración con el Real Madrid, para que este club se aproveche de una de las canteras de fútbol base en Zaragoza. Escribir sobre esto puede parecer raro, pero ha habido reacciones bastante contrarias, ya que tocan la identidad, en este caso la colectiva alrededor del Real Zaragoza y su capacidad de identificar (o representar a la ciudad). Un asunto al que no hay que quitarle importancia.

En un momento de ruina deportiva, de los peores en la historia del Zaragoza, los depredadores se aprovechan para saquear y seguir colonizando. El mercado de la ciudad es apetitoso, con sus más de 600.000 habitantes, de hecho equipos como el Villarreal ya anticiparon la jugada. Una pena. Dirán que es la globalización, pero a mí me suena al mismo cuento de siempre: el rico manda.

Mientras tanto los Yarza, Alierta y compañía a mirar para otro lado, criticando al actual equipo de gobierno, llorando por las esquinas, porque sus negocios especulativos no terminan de salir adelante. Y ya de paso, derrumbando absolutamente todo, el Zaragoza ha perdido el tren del fútbol del siglo XXI y es muy difícil que lo vuelva a recuperar. Pierde hegemonía cada año, ahora mismo, el primer equipo de Aragón es la SD Uesca, mal que pese por todo el rollo de la historia, los títulos o la masa social.

Pregunta final, ¿qué alcalde franquista impidió que el club comprara La Romareda cuando tenía dinero para hacerlo? ¿qué grandes familias apoyaron esta negativa? ¿quién manda en Aragón?

Esto explica muchas cosas.

Hipnosis

Una cosa es pitar un himno y otra quedar hipnótico ante lo que viene siendo habitual: una final de la Copa del Rey de fútbol, a la que llegan el Barcelona y un equipo vasco, ofreciendo ambas aficiones una pitada que a algunos ofende. Así están las cosas. El cuñadismo españolista salta a degüello por las redes sociales, utilizando su retahila clásica: “que no jueguen, que se jodan (son españoles), que suspendan el partido”. Algunos aluden al sacro himno, con sesudas faltas ortográficas: ipno, hino… no sé…, algo hipnótico.

El elemento central y más objetivo sería el del respeto a los símbolos del Estado. Algo muy edificante y demasiado pestoso como para no dedicarle unas líneas. Cuando el respeto no es recíproco ocurren cosas como esta de las pitadas: si no te dejan votar, si pisotean contínuamente tus derechos colectivos, si lo español se asocia a corrupción y caspa… Pero ya llueve sobre mojado con estos temas (leer Sin ir más lejos), y poco queda por plantear. Las trincheras están excavadísimas. Lo del respeto aparece como un embudo que oculta las miserias de un proyecto estatal que muchos quieren finiquitar. El recurso al respeto suena a lloriqueo, pataleta social, de nacionalistas asimilados y contentos, incapaces de aceptar que la realidad es otra.

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