Los trenes están muy bien, pero tenemos que ser realistas. Dudo que Teruel tenga nunca Alta Velocidad. No debería ser su lucha. Los costes de estas líneas son altísimos y el mantenimiento de las mismas diez veces superior al de una línea convencional. Teruel, el sur, la Celtiberia se la juegan con un servicio norte-sur que vertebre Aragón. Tal y como este sábado han reivindicado. Pero el cuñadismo del AVE es otra película, un tren carísimo, que sólo acumula deuda y lejos del poder adquisitivo de la renta media aragonesa (salario mínimo o pensión básica). Una cosa es utilizarlo por capricho una vez al año y otra para la cotidianidad del trabajo.

Aragón es un sujeto pasivo colonial y el tren ejemplifica como pocos elementos esta situación. Un fraude electoral entre PP y PSOE. Se cerraron vías en su momento (como la Calatayud-Caminreal), otras pasan a ser vías verdes, hay comarcas olvidadas de este medio de transporte (Cinco Villas, Sobrarbe, Ribagorça). La única solución pasa por recuperar nuestro control como pueblo y decidir sobre nuestras cosas. El resto de recetas ya han caducado.

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