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Aragonando

Blog aragonés de pensamiento anticolonial

mes

marzo 2017

Francisco Loscos

loscos

¿Te imaginas a un científico en 2017, que sin ayuda de ningún tipo, fue capaz de publicar un tratado con 2.460 especies?  Pues eso ocurrió en Aragón, en el campo de la botánica, hablamos de Francisco Loscos (1823-1886).

Loscos desarrolló su actividad durante la segunda mitad del XIX. Fue fundador de la Escuela Botánica Aragonesa, un grupo con nulo apoyo oficial, ausencia de facultades y centros universitarios. La casta academicista española nunca vio con buenos ojos el trabajo de Loscos, quien tras realizar su formación en Zaragoza y Madrid, se afincó en el Bajo Aragón. Se centró en el trabajo de campo, olvidando intereses económicos, lo que generó incomprensión y desprecio por parte de la Botánica oficialista.

Con la ayuda de su compañero José Pardo, encontró apoyo en Alemania para publicar su Series incofecta plantarum indigenarum aragoniae (1863), una edición que costaba unos 8.000 reales, y que fue desestimada a pesar de los buenos informes que había sobre la misma. Esta obra le sirvió para situarse en un buen plano de relación con los principales botánicos europeos. El éxito socavó las envidias y calumnias de la casta universitaria, anquilosada en Madrid. Unos años después, amplia la obra y la edita por su cuenta en Alcañiz. Numerosos botánicos solicitaban a Loscos el envío de plantas aragonesas para enriquecer sus colecciones, creando en Castelserás una agencia botánica rural perfectamente organizada.

Tras su muerte, por una epidemia colérica, llegaron los lamentos y los homenajes. La Diputación de Zaragoza ofreció fondos para construir un monumento, cuando unos años antes le había negado un microscopio para estudiar las criptogramas aragonesas.

Loscos representa la independencia, la autogestión y la rasmia, todo ello aderezado con una concepción de Aragón absolutamente nacional para la época: llamó extranjero a todo aquello que no fuese aragonés, con total naturalidad y una visión universalista de la botánica. En resumen, un patriota perdido para nuestra memoria colectiva.

Info: MARTÍNEZ TEJERO, Vicente (1998), Los botánicos aragoneses. Colección CAI 100.

 

 

Calvos contra el ecocidio aragonés

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Folleto de Ecologistas en Acción – Otus, 2001

La foto es lo importante. Estaba revisando materiales viejos, y apareció sepultada entre revistas e historias de todo tipo. Nos cuenta una protesta contra la ampliación de las pistas de esquí de Gúdar y Javalambre, allá por los inicios del siglo XXI. Unos activistas con una pancarta en la que aparece la frase “No nos deis más pistas, estamos hasta el…”, y tres culos mostrando su desnudez, un provocador “calvo” contra el ecocidio. La ampliación quedó paralizada en 2005. Alguna batalla se gana.

Este pasado fin de semana se cumplieron tres décadas de la lucha contra el pantano de Biscarrués. Hay amenazas que todavía siguen latentes en el territorio. Treinta años es mucho tiempo. A pesar de las alternativas, las mediaciones o los lloros de algunos por seguir con su modelo caduco. Aragón sigue expuesto colonialmente a estos atropellos. Y a los chantajes: ahora con el pantano de Almudébar.

Pero hay más. La Mina de Borobia tendrá una superficie más reducida, vía judicial, a pesar de que el río Manubles ha empezado a mostrar una turbidez extraña. En Artieda llueve sobre mojado con estos temas, ni la sismicidad parece parar a los pantaneros. En el Bergantes llevan menos tiempo con la lucha, pero esa amenaza sobre un paisaje (y sus gentes) sigue su curso. En Mularroya construyen una presa para entubar agua y de paso destruyen patrimonio. Todo muy normal.

Atrás quedaron Gran Scala, las líneas de alta tensión u otras chaladuras que afectan a los de siempre. Incluso Zaragoza sufre estos desmanes: ese azud de Belloch. Y la lista se hace interminable, con proyectos de fracking, especulaciones urbanísticas en el Pirineo o en el Moncayo, la cueva de Chaves, las reversiones que no llegan tras décadas de afecciones y servidumbres.

Hace unos años quise desarrollar el concepto de eco-aragonesismo, lo usaba por este blog. La idea no cuajó aunque la gente entiende perfectamente de lo que hablamos. Aragón pivota sobre una triple colonización: la capitalista (ubicadas en la atroz Europa occidental, lucha de clases, neoliberalismo), la política (seguimos sometidas desde 1707) y la ambiental (de consecuencias terribles).

De calvo en calvo, hasta la victoria final.

El Salto

La semana pasada salió el número 0 de El Salto, un proyecto del que creo que merece la pena escribir unas líneas. Arainfo llevará la voz “territorial” en Aragón, ya que se trata de una especie de plataforma de información, con una idea de organización confederal. No sé si llamarlo contrainformación, a día de hoy todos los medios hacen uso de ella, los corporativos con el régimen para intoxicar, y los más independientes para buscar su hueco en esta trampa de pluralidad corregida. Desde El Salto pretenden defender e informar a quienes son silenciados por los medios de siempre: aquí me autoubico.

Personal y colectivamente, es básico tener medios de este tipo. Llevo años bregando con notas de prensa, comunicados, información de toda índole, y he de decir que gracias a Arainfo mis luchas tienen visibilidad. Cuando decido mandar una nota de prensa, muchas veces paso de enviarla a los medios del régimen, la experiencia me dice que no sacarán nada… y así suele ser. Algunos dirán que siempre hace falta algún buen contacto en redacción, pero con Arainfo esto no pasa.

Así que damos la bienvenida a El Salto, como en su día hicimos con Diagonal, hace ya una década. Seguro que es un espacio de información donde las luchas anticoloniales de todo tipo tienen su hueco. Habrá que trabajarlo.

El Salto

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