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Festibal “Esfendemos a Tierra” de Artieda, 2009 / Archibo presonal

¿Es el independentismo una cosa de jóvenes? Algo así se preguntan en este artículo de análisis del Diario ABC, escandalizados por los porcentajes de apoyo que tiene en Catalunya la ruptura con el Estado español, relacionando este deseo con la enseñanza en catalán, el adoctrinamiento y varias lindezas del estilo de este panfleto del régimen.

Aunque también aparecen parámetros interesantes como el barrio, la familia, el entorno o la crisis capitalista actual. Todos ellos han ayudado al auge del sentimiento rupturista. Apuntan a que la juventud tiende a defender ideas menos conservadoras. Algo poco novedoso. Algunos autores ya hablan de psicobiología como si no fuera el independentismo un deseo objetivo, sino algo irracional, producto de alguna perturbación mental y colectiva. ¿A qué os suena?

En Aragón, a nuestra escala, se puede afirmar que el independentismo nació a finales de los años setenta, al amparo de una militancia que pululaba por diversas organizaciones, algunos de ellos fundarían CHA en 1986, otros siguieron por otros derroteros. Unos años después y al amparo de esa primera generación, llegaría la camada de Chobenalla, que fue capaz de crear la base inicial para un movimiento independentista aragonés. Y de aquellos años hasta hoy, con sus vicisitudes, cambios y contradicciones. Nosotras, seguimos con un apoyo de un 3-4% según las encuestas al uso. Pero el factor joven se revela como la vía fuerte para crecer de manera cuantitativa. Eso sí, los obstáculos son evidentes. El repliegue actual nos muestra como la españolización banal ha provocado que el enfoque pierda fuerza y algunos busquen esa tarea en estrategias más moderadas.

Con un sistema de educación regionalizante, se hace difícil, concienciar a las masas. Llegar a ellas. Tomar conciencia del independentismo en Aragón sigue siendo una tarea de gigantes, en Zaragoza o Cantavieja. El acceso viene marcado por dos vías: el polo identitario (Aragón como país con derecho a decidir al nivel que sea) y el socioeconómico (país explotado. El trasvase como ejemplo clásico). En medio de esto, pululan todas las tendencias, y si se milita en una organización de clase, el camino puede ser más sencillo.

Esperemos que este asunto no sea sólo de jóvenes… Lo contrario nos llevaría a un eterno bucle de desgaste y eternas refundaciones.

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