Reconozco que soy un poco obsesivo, cuando me interesa algo, tengo que documentarme hasta el final, leer, contrastar, escribir… La Borgoña lleva tiempos pululando por mi cabeza y ha sido tener en mis manos el libro Reinos desaparecidos, para descubrir lo que fue uno de los principales estados bajomedievales. Un Aragón de la vida pero defenestrado por siempre jamás. O eso creemos.

Lo relevante es entender como determinadas realidades políticas han desaparecido, en este caso su asimilación se produjo a finales del siglo XV, al inicio de la Edad Moderna. Actualmente, el francocentrismo ideológico trata de invisibilizar esta identidad nacional además de ubicarla única y exclusivamente sobre la geografía del Estado francés. Otro engaño al uso.

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Veamos que es la Borgoña. Parece ser que los burgundios eran originarios de la isla de Bornholm (actualmente Dinamarca), su expansión sobre el continente los llevará hacia los límites del Imperio Romano (a finales del siglo IV), en una zona ubicada entre Basilea, Lyon y Arlés. La construcción feudal de estas sociedades vino condicionada por los intereses de los reyes francos, con sus disputas, herencias y legados. De esta forma se va articulando una entidad autónoma con varias realidades: el ducado, el condado palatino o Franco-Condado, Saboya, el Delfinado, Provenza. Este país sobrevive por la geopolítica del momento, ya que aparecía como colchón legal entre el Imperio germánico, el reino de Francia y las posesiones italianas. Su época de máximo esplendor se da a finales del siglo XIV, cuando su base territorial queda ampliada, por herencia matrimonial, a dominios en Flandes, Artois, Holanda, Frisia o Luxemburgo. Los Estados borgoñones se articulan de manera confederal y compleja, al estilo de la Corona de Aragón. El siglo XV será un momento de renacimiento económico y cultural, en la que lo borgoñón se asociaba al lujo y sus círculos de poder crearon órdenes como el Toisón de Oro. Borgoña es acuchillada en 1477, tras una serie de guerras en las que el duque Carlos el Temerario desafía a todos sus vecinos, cayendo derrotado y su cuerpo encontrado, días después, en una charca congelada, con la cabeza cortada. La Borgoña fue troceada y repartida, quedando como recuerdo provincial hasta su absorción por el jacobinismo en 1791. La herencia borgoñona será la base territorial de Carlos V para su dominio noreuropeo.

Y más cosas:

En Borgoña estaba la sede de la orden de Cluny. Aquí nace la viticultura con las formas de producción tradicionales. El concepto nacional de Suiza tiene sus precedentes claros en este país -en la Alta Borgoña-. Y por supuesto, con un dominio lingüístico propio, el francoprovenzal. Incluso la decisiva dinastía de los Habsburgo tiene su sede originaria en Borgoña, en el castillo de Habitchtsburg. La escuela flamenca de pintura se creó bajo patronazgo borgoñón, con pintores como Robert Campin, Jan van Eyck o Roger van der Weyden. Como podemos observar, una realidad nacional, ni francesa ni alemana, que al ser asimilada jurídico-políticamente, ha quedado como un recuerdo para freakes como yo.

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