SANY0800
Pintada en Uesca: archivo propio

Como el independentismo aragonés es marginal, la gente de fuera se permite hacer bromas y dar lecciones. Triste realidad. Desde Banarus ya explicó hace un tiempo que si hubiera un período constituyente a nivel estatal, Aragón y Castilla, en virtud de esa lectura milenarista de Ejpaña tendrían derecho a hacer y deshacer (derecho a decidir). Todo esto tiene sus matices. Y estamos lejísimos de ese escenario. Algo irreal por la correlación de fuerzas y las bases coercitivas del régimen del 78. Mientras tanto, algunos dedican su tiempo a opinar sobre la situación de nuestro país. Veamos.

Hace unos días accedí a un artículo, que aprovechaba para cuestionar a Aragón como sujeto colectivo. Lo escribía un gallego, que “alertaba” sobre las consecuencias de lo que el denomina separatismo, todo un repaso por los lugares y tópicos de los no-nacionalistas (la manipulación de la historia, imposición de la lengua propia, creación de una casta de beneficiados por esta ideología, fin de la educación en lengua castellana/española, etc.). Como siempre, acaba asociando el independentismo, con un virus, alertando del contagio, y poniendo vendas desde una postura ideológica esencialista que es la que verdaderamente nos desangra. Dentro y fuera. El españolismo como problema. Esa es la cuestión. En Twitter observé como otra persona comentaba que habría que cambiarle el nombre al País Vasco, ya que no es un “país”, es Ejpaña. La marea sigue subiendo y el olor a mierda es insoportable. 

Anuncios