Españolissimo. O narcóticos para todos. Nos están mareando progresiva y masivamente con todo el merchandising barato relacionado con los colores del Estado que seguramente tenga que ser intervenido en poco tiempo. Todas estas cosas le vienen bien a la casposa corriente liderada por Esperanza Aguirre, que desea esta cortina de humo para aligerar la pesada losa de las tijeras y la bufonada de la final de la Copa del Cazador. Refugiarse en los logros deportivos siempre es bonito, pero no da de comer. Es cosa de ricos y opulentos. Mientras La Roja supere eliminatorias todo irá perfectamente.

La banalidad identitaria tiene estas cosas. Grecia también sigue viva en la Eurocopa. Aunque le sigan cavando una honda fosa sobre sus antiguos pies. Si los estados depresivos se retroalimentan con calamidades, este escenario simbólico-deportivo puede suponer un drama estatal en toda regla. Si no funciona el gustoso opio, la lucha de clases podría estar llamando a las puertas: con los mineros de avanzadilla.

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