Resulta que Franco quiso alagar a Hitler y en 1940 ajusto el huso horario español a Europa central, es decir al este del meridiano de Greenwich, de esa forma se perdía eficiencia y productividad, ya que se entra más tarde a trabajar, se come más tarde y se sale también más tarde. Ese desajuste sigue provocando problemas en la conciliación familiar y en las bochornosas jornadas laborales. Los caprichos de los dictadores se pagan caros; en una época en la que el Totalitarismo parecía la única salida posible, se vio ideal la solución de desubicar geograficamente al Estado español. Hoy en día es un despropósito no estar con el horario atlántico, como Canarias, Portugal, Marruecos o Gran Bretaña. Se puede solucionar con voluntad política y así dejarán de marear la perdiz con los puentes, los festivos y demás chorradas que al final solo van en perjuicio de la clase trabajadora.

Feliz 2012.

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