Primero. La contundente y pronosticada victoria del PP demuestra que las alternativas al modelo capitalista son imposibles en sistemas de representación democrático de tipo liberal-burgués. Ojo al discurso del cambio, eufemismo para que no cambie nada.

Segundo. El PSOE se cae al abismo por hacer políticas de derechas. Supongo que la presión europea ha tenido algo que ver. Ya era hora.

Tercero. Crece el voto nulo, el voto en blanco, y la abstención. El fenómeno indignado exclama el No nos representan.

Cuarto. Muchos partidos alternativos aparecen por el Congreso. Con otra ley electoral, se hubiera agudizado aún más. Bien por Amaiur, a la primera 7 escaños. En Euskal Herria se presenta un escenario más que interesante. En un momento de descenso de los sentimientos periféricos, resulta que el Congreso va a tener más partidos nacionalistas-regionalistas-independentistas. Paradojas del desgaste sociata.

Quinto. No podemos saber los apoyos al aragonesismo político (PAR y CHA), subsumidos en coaliciones estatales. Tendrán 1 diputado y algún senador. Para ellos el cambio es sillones por fuerza social. Así nos va.

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