En el año 2000 José María Aznar lanza el trasvase sobre las rudas gentes aragonesas. La respuesta popular fue implacable. Once años después, ese Partido Popular puede ganar las elecciones nacionales (según dicen las encuestas). Paralelamente el PSOE ha colaborado en diseñar un escenario ecocida sobre el territorio (casinos de cartón-piedra, pistas de esquí, líneas de alta tensión, embalses), con la colaboración de un convencido PAR. Si gana el PP, derogarán la Ley de Lenguas, igualito que Felipe V. Así son. Encerrados en nuestra estupenda cárcel, observamos como ilegalizan candidaturas (Sortu, Bildu) en el país vecino. Españolismo sobrerrepresentado. Por aquí sobra, uno y otro, como el turnismo de la Restauración isabelina. Empiezan las elecciones, y solo nos queda decir que la autocolonización es el peor síntoma de un pueblo, como esos interminables clásicos del fútbol, cansinos, bipolares y repetitivos. Que comience el espectáculo banal…

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