Estoy leyendo mucho estos días sobre la polarización ideológica de cara a las elecciones del 22-M. Si mandan los mercados, resulta todo esto un tanto extraño. El programa electoral de los partidos suele ser clarito, el problema viene con las recetas de los que ejecutan. El PSOE ya sabemos lo que ofrece, ha ido adelgazando los derechos sociales abrazado a los dictados del FMI y la Unión Europea. El PP pretende adelgazar el Estado, las administraciones, privatización y reducir el gasto público (neoconservadurismo), el mismo que aplaudía el modelo irlandés. El PAR defiende el copago sanitario, y la colaboración público-privada. CHA critica las medidas del PSOE y juega a un discurso territorial en el que se potencie la mediana y pequeña empresa. Igual que a tratar de que los ricos aporten más con los impuestos directos. Igual que IU, que además habla de un salario mínimo de 1.000 euros. Sin los discursos de antes, la despolitización nos lleva a debatir sobre microproblemas parcelados de lo que tiene un nombre muy claro y rotundo: el problema es el capitalismo. No es la solución ni refundarlo ni ayudarle a que reproduzca otro ciclo especulativo más.

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