Si hubiera que asumir desde el principio la superioridad de algunos contendientes y la inferioridad de otros, se impediría y haría inviable un auténtico proceso político de diálogo y negociación orientado a una resolución acordada. Pero ese proceso también se detendría antes de empezar si se impusiera la segunda interpretación de la pluralidad cultural: es decir, si se asumiera (como hace, abierta o tácitamente, el programa “multiculturalista” en su versión más habitual) que cada una de las diferencias existentes es digna de perpetuación por el solo hecho de ser una diferencia.

BAUMAN, Zygmunt (2003), Comunidad, Madrid, Siglo XXI, p. 160.

Bauman es Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (año 2010). Es decir el sistema que ilegaliza a Sortu no tiene reparos en dar su máximo galardón del conocimiento a un investigador que defiende el diálogo, la pluralidad y la negociación como soluciones a los conflictos políticos. No me extenderé más. Pero la teoría del doble rasero maquiavélico continua imperando en “democracias” como la española.

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