Las rebeliones silenciosas son las más eficaces. Cuando el pueblo “peta”, la masa domina imparable cualquier escenario colectivo. Eso pasó en Francia en 1789. Algo similar en la Rusia zarista (1914). Y Berlín, en 1989. Y muchos más ejemplos. Asistimos, con gran expectación a la marea de revueltas de diversos países musulmanes. Todos ellos con un patrón común, un liderazgo largo, presidencialista, opaco a los derechos del pueblo, de las clases populares. El hastío explota, da igual la etnia, religión o condición cultural. Es una pauta histórica que se cumple con rigor. Es cuestión de tiempo.  Esperar a que el opresor se debilite, incluso en sitios donde la coerción es altísima: Túnez, Egipto. Libia. ¿Quién sabe lo que sucederá en un futuro? Voladura controlada. Labrarse en la sombra. Una ley de comportamiento histórico.

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