Hace un par de semanas la izquierda abertzale presentaba su nuevo proyecto político. Bautizado como Sortu, se trata de un partido que rechaza cualquier violencia, incluida la de ETA. Un paso histórico, si quremos ver el conflicto vasco desde un prisma optimista. Tras el shock inicial la involución sociomediática y los partidos del régimen han empezado a atacar a esta organización, ya no vale con alejarse de ETA, ahora acusan de ser los mismos de siempre, que es un copia-pega de estatutos o una estrategia para presentarse a las municipales. Sea lo que fuere, si se ajusta a la ley, no debería haber ni un problema. Pero las cuentas van por otro lado, el de la calculadora electoral. El sábado pasado miles de personas se juntaron en Bilbao para gritar por la legalización. No creo que el Estado ceda, la prisión sabe perfectamente lo que tiene que hacer. El problema es que los tiempos pueden haber cambiado.

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