Comencemos el año con algún post positivo, o queriendo ver lo que no hay, que no deja de ser otra forma de utopía. Carlos Pauner conquistaba la cima del Manaslu (la décima montaña de 8.000 metros en toda su carrera), dejando escrito lo siguiente:

Dedicar de todo corazón esta décima montaña al que ha sido el número 10 en nuestra comunidad durante muchísimos años: José Antonio Labordeta. Va por ti esta cima. Tú has sido el más grande luchando por nuestro Aragón. Yo intento colocar a la comunidad en el lugar que se merece en el mundo de las montañas. Todos deberíamos con nuestro oficio hacer un poco más grande nuestra tierra y saber que al lado de nosotros, tomando un café, hay alguien que sabe hacer algo muy bien y que, además, ¡toma ya!, es nuestro vecino. Así se hace tierra, mirando a un lado, no a la lejanía. Y quien no entienda esto, como decía él: “a la mierda”.

Fuente: Carlos Pauner, “Diez”, El Periódico de Aragón, 03.10.10.

No diré que Pauner es ni independentista ni nacionalista aragonés. Ni lo sé ni me importa. Pero su mensaje, más allá de la alegría por su éxito trasluce un aragonesismo primario, que todo aragonés lleva dentro (sic). Apoyar lo cercano, lo nuestro, como forma de referenciarnos en el mundo. Sin dependencias de nadie. Ese es el lema que podemos trasladar para el 2011. No quiero pecar de ingenuo, pero ahí lo dejo caer.

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