Comentaremos algunas cuestiones de las elecciones nacionales catalanas. Convulsas, un poco extrañas y que definen otros escenarios de interpretación. La victoria de CiU era bastante previsible. Igual que el batacazo del PSC, histórico, ya que pierde muchos escaños y bastante porcentaje de apoyos. El polo soberanista o más o menos nacionalista parece crecer. Entre la manifa de julio y las cuestiones de los agravios económico-fiscales, todo parece justificar este repunte. Por supuesto, ERC se hunde, con el desgaste del gobierno y el no poder soportar dos competidores duros, a la izquierda (Reagrupament, con casi 40.000 votos) y por el lado independentista, a SI de Laporta. El PP depura éxitos (relativos) en unos comicios sencillos para ellos (nada que perder) y grupos como Ciutadans consolidan su espacio ultranacionalista español (ganando la partida a una UPyD accesoria, con 5.000 votos de nada).

Dejemos la conclusión a este maravilloso post que habla del efecto Henry Ford y cómo se muere una idea exitosa cuando cambia el contexto (con lectura chuntera y todo).

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