No estoy siguiendo con mucha atención las elecciones catalanes, vagamente alguna ojeada por la red y lo que dicen los mass-media televisivos. Recuerdo una encuesta sobre la reforma del Estatut y la percepción de la gente (primavera 2006), entonces se valoraba que Zapatero lo había hecho mal-muy mal en este tema (sobre un 37%), y Rajoy aún peor (un 47% lo veían mal). Desafección, sería la palabra. Alejamiento de los debates colectivos y sociales verdaderamente interesantes. Igual pasará en las elecciones del domingo: ganará CiU, cambio de gobierno, coalición X y continúa la rutina. Ese escenario de referéndums para el 2014 queda dilapidado, con la orquestilla de Laporta y las comparsas catalanistas. No hay planteamientos serios, así que el aburrimiento y el sopor inunda todo este entramado de plebiscitos autonómicos (videos chorras, debates negados, ideas desfasadas).

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