Vamos a cambiar de tercio tras la triste (y emotiva) semana labordetiana. Quiero dedicar unas líneas a un club de fútbol de los más atípicos en toda Europa: el Sankt Pauli de Hamburgo. Un equipo que tiene por bandera una calavera pirata y que además recoge una serie de peculiaridades que lo convierten en un club muy popular en el Estado alemán. Con un pequeño estadio, situado en un barrio obrero de Hamburgo, sus valores contrastan con el club poderoso de la ciudad (el Hamburg), el de las clases acomodadas. La afición del Sankt Pauli se caracteriza por sus convicciones antifascistas y antirracistas, aspectos que el propio club recoge en sus estatutos. Incluso algunos jugadores de este equipo se han implicado en el movimiento okupa de la ciudad o han participado en brigadas de solidaridad por centroamérica. Todo un ejemplo de cómo hacer las cosas con otro estilo en el apestoso y millonario mundo del deporte rey.

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