Se marcha un grande entre los grandes. José Antonio Labordeta nos deja, con un suspiro quedo, un sonido seco, como esta tierra, este país sin hacer. No somos nadie pero su trascendencia quedará ahí, en la memoria colectiva de los aragoneses. Que la tierra te sea leve. Seguirás tocando tu guitarra, escribiendo versos libres y provocando con tu fina ironía somarda, la sonrisa y complicidad de quien te quiera escuchar.

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