Un país raro el catalán. Estuve la semana pasada de vacaciones por Cambrils y pude disfrutar de la agradable dualidad en la que se cierne la dialéctica centro-periferia en el estado español. Agradable por imágenes como esta:

Pero extraña también. Los chiringuitos estaban llenos de camisetas de la selección estatal, algo normal, pero la saturación visual era excesiva. Por otro lado, pasear por estos lares con la camiseta de la selección aragonesa es exótico, por muy extraño que parezca: miradas raras como si fuese la camiseta del Magdeburgo y alguna cómplice (aragoneses veraneantes). En todo caso el consuelo es corto, conversaciones entre catalanes, una chica habla en catalán, el hombre en castellano. Hasta ahí todo normal, la cuestión es que cuando el hombre quiso interpelar sobre que eran de Lleida y demás, pasó a hablar en un correcto catalán. Un señor de mediana edad que hablaba con sus hijos en castellano. Y ya de colofón identitario os paso una imagen de nuestros vecinos de parcela, colonos y orgullosos (por el Mundial claro está):

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