El reverso de la historia es cuando vemos las cosas al revés y la evidencia de que Ejpaña es campeona del mundo del deporte rey está ahí. Ayer, por curiosidad, salí a echar un par de copas, solitario, mentalmente, en un bar, en el que se mezclaban gentes jóvenes con un sentimiento español exaltado, banal pero fuerte: niñas pintadas, garrulos con banderas franquistas-fascistas, veinteañeros con su camiseta roja, inmigrantes con ganas de españolizarse ante un éxito. Recuerdo cánticos en bares, cuando nosotros, provocábamos al personal, con Independenzias y lemas variados. Los duales callaban consternados. Cambian las tornas y hemos de aceptarlo. Hay una nueva generación que se sienten, ante todo y sobre todo, españoles. El modelo autónomico ha sido un “éxito” en cuanto a descentralización pero ha fracasado en el plano simbólico, por lo menos para el pueblo aragonés. Ha nacido el nuevo nacionalismo español, sin complejos, ni ataduras. Como decía hoy una periodista de un canal estatal: “por fin podemos enseñar nuestra bandera sin que nos digan fachas”. Es así. Lo demás, será una impostura. Al tiempo y reflexionemos sobre el nuevo escenario de lucha anticolonial.

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