Dicen que la crisis ha incrementado el espíritu acomodaticio de la sociedad. Yo, el primero, curiosamente he empezado como funcionario del gobierno aragonés en el momento más complicado para encontrar trabajo de los últimos quince años (aunque llevaba tiempo dedicado en mi empeño). Es decir, de toda mi vida, en 1992-1993 descansaba plácidamente en un instituto. Veamos, 103.900 empresarios en Aragón frente a 94.700 trabajadores del sector público (datos del Instituto estatal de Estadística). Y los datos fuera de nuestras fronteras son similares, incluso peores. La gente sueña con trabajar en la empresa pública. Esto repercute en el dinamismo del país y eso nos aleja de nuestra liberación como pueblo. Ojito.

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