Comentaba hace unos días reflexiones sobre lo que percibía en mi nuevo trabajo en un instituto zaragozano. Hoy estamos de huelga. Espero que en mi centro se hayan cumplido las expectativas y sólo haya servicios mínimos. En todo caso, el rancio abolengo otorga una distancia inaudita con según qué cosas. Aplausos por alumnos expulsados, comparaciones entre la forma de proceder de la administración franquista y la socialista de Aragón (jejeje). Y más detalles. Enfilando la recta final del curso, espero poder explicar a los de 2º de la ESO la cuestión de los sucesos revolucionarios de 1591. El barroco puede esperar. CONTINUAREMOS.

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