Comparando experiencias laborales, cortas pero claras y contundentes, uno puede llegar a pensar que a veces las taifas existen. En Zaragoza hay interesantes taifas, que vienen a reproducir esquemas del pasado, positivistas, cegatos con las novedades y con un tufillo a rancia burguesía de toda la vida, que ya no se corresponde con la realidad. Enseñanza decimonónica, de la vieja escuela, divertida para un corto período de tiempo pero que seguro que te pudre y anula cuando quieres formar parte y empiezas a pensar y tomar decisiones. (CONTINUAREMOS)

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