Dentro de unos días hará tres años del histórico partido entre las selecciones nacionales de Aragón y Chile. Llega la navidad y con ella el momento de reivindicar lo propio, en este caso tener y competir con selecciones deportivas en igualdad de condiciones. Por lo que leo (“Una tradición que cae en desuso”, Diario As, 24.12.09), este año está chunga la cosa, se han suspendido todos los partidos de las selecciones habituales (la crisis económica, dicen). Sólo se salva de la quema, la Catalunya de Cruyff, que encima ganó a Argentina (4-2). Los vascos, a lo suyo, por segundo año consecutivo con una fuerte división (Euskal Herria contra Euskadi), la desnacionalización sociopepera sigue su curso, y ahora van a por el pobre olentzero. En nuestro querido país nos conformamos con el agua de borrajas: hemos jugado más partidos que Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-León, Valencia, Extremadura, Galicia, La Rioja, Navarra o Murcia. Quinta en un hipotético ranking “autonómico”. Así que brindemos por tanta crítica gratuita, porque todo lo que va mal, siempre puede ir peor. Joujoujou.

Anuncios