Quien avisa no es traidor: tengo una corazonada. La cabezonada olímpica aragonesa vuelve y siempre vuelve. Ahora de la mano del megalómano Belloch. Eso sí, sin dar por saco a la capitalissima y colonial Madrid, que aún quiere, desea, ejercer de epicentro mundial en los eventos de verano. Aramón a la carga, quitándose el sueño pornográfico occitano-aragonés (Olimpiadas y triángulos amorosos). Uesca, Zaragoza y Chaca de la mano. Lustre y polvo. Surrealismo buñuelesco. Defenderemos el Pirineo sostenible, la necesidad de salvaguardar el futuro del planeta (¿vía Copenhague?), el no despilfarro de recursos públicos. Pero para el PSOE y sus acólitos, con todo se puede. Hagan juego, que el país sigue necesitando de grandes portadas, por aquello de seguir en primera línea.

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