Hace un año y pico que Estado Aragonés fue desvinculado del Bloque Independentista de Cuchas (leer Estado Aragonés expulsado del BIC). En su momento valoré la noticia como triste (y lo sigue siendo), aunque los contextos y los procesos, a nivel individual y colectivo, provocan estas situaciones. Erré en muchas cosas de las que comenté entonces: oxidamiento ideológico del BIC, peligro de convertirse en una simple tribu zaragozana. Pero esto no ha sido así: la oportunidad de sacar la marca electoral Cucha Independentista, su aglutinamiento en las elecciones europeas junto a Iniciativa Internacionalista, además de actos como el festival independentista de Artieda, demuestran que el trabajo se está haciendo bien, y consolidándose. Pero…

La semana pasada el portal de información Adebán publicaba un artículo de EA (La alternativa de Estado Aragonés), en el que su presi Andrés Castro abogaba por coaliciones amplias en relación con el ciclo electoral del 2011. Los palos iban para el aragonesismo desgastado de CHA o para los partidos coloniales de siempre. Como suele suceder con demasiada frecuencia, se produjo un acalorado cruce de insultos y vejaciones entre defensores de EA, gente del entorno del BIC (que no aparecía mencionado en el artículo) y supongo que posturas intermedias. Triste y penoso. En un país de pandereta donde la charlotada es ley. Y no seré yo quien ponga paños calientes a la difícil situación de EA: expectativas frustradas, problemas con sus ex-juventudes, crecimiento pequeño a nivel organizacional. Pero el mensaje es digno y debe respetarse. Hay miedo a confundir a la gente en un país cuyo movimiento independentista no moviliza más de 200 personas. Esto es grave. Y nos lo tenemos que mirar todos.  

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