Muy bueno el post de hace unos días en Desde Banarus, comentando la ley del embudo y el cruce de declaraciones entre el presi del Barça y el de la región cántabra (Revilla). Y como los medios generan su opinión y marcan los límites de lo bueno y lo malo. El «radical» Joan Laporta es independentista, con cuernos y malo maloso. El que conozca a Laporta sabe lo que piensa desde hace años. En cambio enfundar la camiseta del Sevilla F.C. con los colores de Ejpaña, eso es lo natural, porque, claro, «todos somos ejem». Pues no es así. E insistimos en «no me siento español ¿y qué?». Pero la banalidad de los nacionalismo centrales ejerce de probeta, de ciencia exacta, en la que todo lo no-estatal, es digno de diván, cárcel, ilegalización o radicalismo de serie B. Así son. Pero para eso estamos. En los blogs, en la calle o en la tertulia del sábado. Por eso, agradezco a Laporta su sinceridad, ya que quien avisa no es traidor.

Post Data: genial foto del «apolítico» presidente del Real Madrid junto a José María Aznar el sábado pasado. Las matan callando.