Ni en verano nos libramos de los impetuosos atropellos jurídico-políticos. Las represiones, que vienen a ser una expecie de manual de corrección al disidente. Ahora le toca a la Plataforma Stop Gran Scala, por organizar un acto informativo el pasado 22 de mayo en Fraga. La policía de turno procedió con unas denuncias por ocupación ilegal de la vía pública. Connivencia con el aparato político, ya que algún concejal de la capital del Baix Cinca vino a hablar de agresividad, mobiliario destrozado, jaleo. Podemos esclarecer el asunto por aquí. Hace unas tres semanas salieron en una intervención pública, acusando de arbitrariedad en las denunciadas efectuadas (sólo han llegado a seis de los treinta participantes en el acto), con el agravante que esa gente con denuncia ocupa cargos en colectivos miembros de la plataforma. Más claro, agua. Como se parece este caso al de las denuncias por el acto contra el banderón español del 5 de octubre del año pasado. Tal vez, la cobertura aquí sea más segura, ya que han salido a la tribuna pública. De aquello, falto algo más de unidad y cohesión. En todo caso, denunciemos la represión sea en Kabul, Honduras, Fraga, por una multa o por cualquier causa injusta.

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