El señor Biel, uno de los sumos hacedores de los destinos de los restos del antiguo Reino de Aragón, reescribió y redistribuyó a su criterio este territorio que, a bombo y platillo, gran parafernalia mediática y propagandística, llamó Comarcalización de Aragón, posiblemente a golpe de rotulador sobre un mapa editado previsiblemente por Ibercaja. Maldita la hora en que la Galliguera fue incorporada a la Hoya. Su identidad y problemas son ignorados sistemáticamente, sus derechos pisoteados y ni un solo gesto hacia su amenaza más lamentable e injusta por parte de la DGA, y lo que es peor, por parte de la misma Hoya.

Vía  / Ignacio Cinto, “¿Qué es lo que pintamos en la Hoya de Huesca?, diariodelaltoaragon.es, 21.06.09

En un día tan especial para el movimiento en defensa del país, concentración en Zaragoza contra el pantano de Biscarrués (ver Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos), sería acertado valorar las relaciones centro-periferia a nivel nacional. Ya que la comarcalización actual ofrece errores, desconexiones, centralismos e imposiciones. Pasa con la Galliguera, pero ha pasado con muchos otros espacios: en Ribagorça, Baxo Aragón, las Altas Zinco Billas, municipios de la Comunidat de Calatayub. Incongruencias desordenadas que esconden un mal proceso “vende humos”, y las provincias no acabaron de desaparecer, perdón, de vaciarse competencialmente. Desde la izquierda independentista urge un debate sobre el modelo territorial a seguir, para articularse y transformar, razones de peso las hay, la gente se identifica con un espacio determinado, más allá de la geometría autonómico-regional, y aquí incluimos el Aragón irredento (aragonesidad extramuros), así como las polémicas colectivas dentro del país (Països y Herrias). Jugoso debate.

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