¿Y usted, como arquitecto, cree que la Expo es un ejemplo de arquitectura sostenible?

(Silencio) No, la Expo no es un ejemplo de arquitectura sostenible. No he visto todos los pabellones, pero no creo que todos tengan, como decimos en Francia, una etiqueta de alta calidad para el medio ambiente. Son materiales muy energívoros (devoradores de energía), hay metal, hormigón, cristal, mucha climatización y aire acondicionado. Pero yo creo que lo esencial de la Expo no es eso, sino el mensaje. Yo sé que a veces hablamos de energía eólica de una forma decorativa, y pensamos que así se arregla el problema. He visto en muchos sitios que se separan materiales reciclables pero si se hubiera querido hacer toda una ciudad ejemplar no hubiéramos tenido suficiente tiempo para terminar porque es un recinto para millones de personas. Aquí vemos muy bien como estamos de retrasados en nuestra sociedad. Somos capaces de hacer prototipos ambientales pero no somos capaces de sistematizarlos.

Gérard Onesta, El Periódico de la Expo, 10.08.08. Fue vicepresidente del parlamento europeo por el grupo Los Verdes-Alianza Libre Europea.

Ahora que hace un año, no está mal recordar cosas, datos y sensaciones. Como el extracto que reproduzco de una entrevista a Onesta, para nada disidente de la Expo pero muy tajante con la sostenibilidad del recinto.

Y una visión externa de la bicha: Trist aniversari de l’Expo, avui.cat, 14.06.09.

Y cifras de la crisis: somos el país del Estado donde más ha aumentado la tasa de paro (un 120%) (datos de mayo), con 85.900 parados, se ha pasado de ser la CA con menos paro a estar la séptima en el ranking (con un 12,98%), con 140.000 trabajadores sufriendo Expedientes de Regulación de Empleo. Eso sí, la Fiesta del Agua nos ha dejado unos parques bien bonitos en la capital. No ahondaré más en la herida.

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