“Yo creo que en este momento tiene poco sentido un partido nacionalista en Aragón. En las últimas elecciones la CHA sacó 40.000 votos, a lo mejor son 40.000 nacionalistas que hay en todo el territorio. Pocos mimbres para hacer un cesto”.

Vía  /  Las voces más libres del aragonesismo

En un desfase total con muchos precedentes en los últimos años, el ARAGONESISMO muere de viejo o de torpe o de téoricamente poca cosa que llevarse a la boca. En el último fin de semana tanto José Antonio Labordeta como Hipólito Gómez de las Roces han destapado el tarro de las esencias. Del segundo comentaremos poco, sus profundos conocimientos sobre Filología y lenguas románicas me dejan perplejo. Deseo explayarme con El Abuelo, personaje ácrata donde los haya, librepensador que por circunstancias de la vida terminó en Cha. Chunta perdió la mitad de sus apoyos electorales por muchos factores, el jugar a querer representar la periferia del centro, cuando somos la periferia de la perifera, y bueno, el tema del funcionamiento democrático de los partidos políticos (poco colaborativos, jerárquicos, alejados del pueblo). Si tan buena labor realizó Labordeta, ¿porqué no le votó la gente? ¿el pueblo es tonto? ¿o la partida entre nacionalistas del PP y PSOE funcionó mejor?

El ARAGONESISMO ha muerto. Con semejantes liderazgos, así nos va. Hemos sido cómplices de estereotipos, usos, abusos y redenciones que nos llevan a un punto de partida mortal. La negación de nuestro carácter nacional. Sin teoría no hay acción, seguiremos durante muchos años en laberintos, espejos, idolatrando a falsos dioses y como no decirlo, desapareciendo como pueblo. Esperemos que no.

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