José Luis Mendívil, también profesor de la Universidad de Zaragoza, hizo referencia al magnífico y polémico artículo que publicó en nuestra revista (nº36) “Lenguas en peligro y lenguas peligrosas”, en el que venía a decir que no creía en la lengua aragonesa. Para Mendívil, la “luenga” no es en sentido estricto una lengua; es un objeto natural que existe en la mente de las personas; es el resultado de la tradición de la comunidad lingüística no es ni natural ni histórico. ¿Qué es entonces?- se pregunta. Pues no es más que un “collage” artificial del castellano, que sólo existe en la gramática, pero no en el alma de los pueblos. Planteó, asimismo, el uso de una neolengua en España, como “collage” de las ya existentes. Y, como no, también en Aragón.

Enemigos tiene la lengua aragonesa. Y se reunieron en Roda el 24 de mayo de 2008, en un coloquio sobre lenguas organizado por la Liga Ribagorzana (ver Tomás Castillón, “Reunión de Roda: L’Aragonés y las lenguas de Aragón”, El Ribagorzano, 39, 2008, pp. 4-5), con María Antonia Martín Zorraquino, María Luisa Arnal o José María Enguita. La universidad al rescate. Y como doctores tiene la iglesia, disertaron y mucho. Ahora se prepararán ante la futura Ley de Lenguas, interesados ellos. Toda la vida pasando del aragonés. Dialectos que no dan prestigio. Negación de lo evidente. Son los enemigos de estar por casa, profesores universitarios, ciencia y docencia al servicio del poder. Capitalismo ideológico. Odian normativizar una lengua. Se sienten cómodos con el universo castellanizante. Se sienten deseados, los grupos y grupúsculos quieren tenerlos cerca: los blaveros de la FACAO esgrimen escuálidos apoyos cuando pueden. Se encierran en su ghetto del campus de San Francisco. Ahí los tenéis.

Anuncios