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Aragón, Occitania y Catalunya forman un interesante triángulo amoroso cuyo capítulo más reciente nos habla de la maravillosa (sic) posibilidad de unos Juegos Olímpicos de invierno en el 2014. Me pasaron un blog (gracias Joannòt), de un cargo público de ERC en la val d’Arán (que allí se llama Esquèrra Republicana Occitana) donde critica y cuestiona la posibilidad de una candidatura olímpica aragonesa y aranesa (Aragon). Mezcla churras y merinas. Con el rollo de llevarse bien con los vecinos aunque sean un poco pesaditos (bienes de la Franja, Ley de Lenguas…). Apelan a un artículo del Estatuto aragonés que plantea que un territorio limítrofe puede pedir incorporarse a la CA de Aragón. ¿Qué esconden esos miedos de ERC? ¿La val d’Arán esconde algun sueño separatista occitano-aragonés? Cuando las identidades se escapan solemos recurrir a lloriquear y manipular. Que unos juegos olímpicos abran una unión administrativa entre Aragón y Arán me parece demasiado pornográfico. Aunque esos miedos quizá escondan el silencio, el olvido de una realidad diferenciada como es la val d’Arán. Siempre Occitana, el derecho a decidir.

Por el otro lado se defiende que esa candidatura zaragozana vaya de la mano con Pau (¿Por qué no con Pau?), ciudad que ama Aragón, con esa línea del Canfrán, el buen rollo con los bearneses. Todo por contrastar y reflexionar. Todo tan ideal. Miedo da. Y de espaldas no podemos vivir a nuestros vecinos occitanos, la historia nos debe otra oportunidad, aunque espero que no sea en forma de olimpiadas.

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