Tierra Aragonesa comenzó ayer su primer congreso bajo el lema Fueros y país: claves de futuro. Identidad y soberanía. Más allá de lo que planteen, venía a mi cabeza ese raro concepto de FUEROS, y la utilización del mismo para legitimar objetivos. A derecha y a izquierda. Bien es cierto que la idea de aragonesidad (el concepto nacional en sí) no ha profundizado mucho en el tema de la foralidad, allá por 1992-1993, con el primer debate sobre la reforma del estatuto colonial, hubo propuestas de definir Aragón como comunidad foral, una cosa a la navarra. El tema no cuajó, como tantas cosas en este país. Visión reduccionista de la historia, elemento muy desconocido por la sociedad (el derecho foral). Obsesión por cohesionar alrededor de temas como las lenguas (cuyo principio básico es más segregador de lo que parece, y si no observad las guerrillas internas en fablilandia). Veremos cómo articula TA el discurso foralista, más soberanista o quedará como mero apéndice para llamar la atención del desdichado electorado nacionalista (ese 15%).

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