El 2008 ha sido un año de asambleas, o quizás podríamos valorar el año siguiendo el devenir de las mismas, empezando por la asamblea de CHA, que supuso una renovación en falso y que a largo plazo ha desintegrado “sus sectores disidentes”, fortaleciendo el suelo ciudadano más independentista. El PP también tuvo su cónclave, con otra gran renovación (sic) en la figura de Luisa Fernanda Rudi. El cuento de los perros y los collares. A los que el aire no les afecta, la Psoe-Par, tienen para preocuparse: Marcelino se pira, los liderazgos no están muy claros y conflictos como el debate sobre La Ley de Lenguas pueden desatar rencores y rupturas. Y también IU, a la deriva, (re)buscando su identidad, ahora vuelven los peceros, que nunca se fueron.  

El asamblearismo tiene esas cosas. Y más cuando las burbujas del poder no aceptan la realidad. Un ejemplo claro y concreto lo tenemos en el lío montado en Afammer Altoaragón, que eligió nueva presidenta en septiembre (Anita Ger), la cual no es reconocida por una parte de la asociación. Pollo montado por una tal Anabel Lasheras, ex del PP ahora en el PAR, que dimitió y no ha querido contar con la junta elegida en funciones (las que van a recurrir ante los tribunales). Dimisiones, estatutos, autoproclamaciones, dos juntas y una asociación. Querellas por injuria. Luchas de poder.

 

Vía  /  Anita Ger, elegida en asamblea nueva presidente de Afammer (elperiodicodearagon.com, 28.09.08)

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